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Crítica de Mi enemigo íntimo

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Werner Herzog logra un poderoso documental sincerándose ante las cámaras y describiendo con pasión su perturbadora relación con el controvertido Klaus Kinski"

 


elprimerhombre por elprimerhombre


cartel de Mi enemigo íntimo

Director: Werner Herzog
Estreno: 1999-07-16
Genero: Documental

Elprimerhombre conoció el universo de Werner Herzog hace ya unos cuantos años, justamente con su segunda película, También los enanos empezaron pequeños (1970), una de las más raras que haya visto nunca. Y es que este director alemán tiene una peculiar filmografía donde podemos encontrar casi veinte películas, varios documentales y también algunos trabajos para la televisión. Y entre lo más interesante de toda esa carrera es el documental que hizo en 1999, Mi enemigo íntimo, en el que deja constancia, de forma sincera y respetuosa, su compleja relación con el actor alemán de origen polaco, Klaus Kinski, fallecido en 1991, con el que dirigió cinco de sus películas, algunas de ellas las más relevantes de su trayectoria.

Perteneciente a una época en que, junto con otros realizadores compatriotas suyos y de su misma época, de la talla de Volker Schlöndorff, el fallecido tan joven Rainer Wender Fassbinder o Wim Wenders, y ubicados todos ellos en el tipo de cine alemán que se hizo desde los finales años 60 hasta los 80 llamado "Nuevo cine alemán", Werner Herzog ha creado un mundo tan propio que ha sido capaz de mostrar la vida de una anciana ciega y sorda en El país del silencio y de la oscuridad (1971), o de contar parte de los logros del saltador suizo Walter Steiner, apasionado también de la madera, en El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1974). También en 2005, obtuvo mucho éxito con la interesante Grizzly Man, en la que cuenta parte de la historia de un tipo que pasó catorce veranos con los osos grizzlies en Alaska, y hace dos años, su último documental, Encuentros en el fin del mundo, nos adentraba en el mundo subacuático de la Antártida, presentándonos también a peculiares personajes de una base estadounidense. Aunque para tipos extraños y especiales hay que destacar el que nos presenta en Mi enemigo íntimo, el señor Klaus Kinski, cuyo comportamiento tan visceral y su rostro tan penetrante hacen de él un personaje temible y desconcertante.

Por cosas del destino, el primer encuentro entre estos dos autores fue en los años 50, cuando Herzog tenía solamente trece años y vivía en una pensión pequeña de Munich con su madre y sus dos hermanos. Allí coincidió con Kinski durante tres meses y pudo observar, en uno de los arrebatos del histriónico actor, cómo se encerraba en el baño durante dos días y lo destrozaba por completo. En aquel momento, ninguno de los dos llegaría a pensar que diecisiete años después sus vidas se cruzarían nuevamente. Durante las cinco películas que hicieron juntos creció el amor-odio que se tenían y por muchos momentos se quisieron matar, pero, en definitiva, siempre se impuso un respeto mutuo muy grande. La misma presencia de Kinski en las películas de Herzog da una gran fuerza a las escenas debido a su manera de actuar y a la fuerte expresión de su rostro. Precisamente, él mismo se veía siempre soberbio en sus actuaciones. Hasta directores tan reputados como Fellini o Truffaut quisieron tenerle en sus películas, aunque él les negara su participación.

Todo era bien distinto detrás de las cámaras. Los técnicos debían de soportar a veces sus ataques de ira por cualquier cosa que le molestara. En este documental, vemos a Kinski en acción en películas como Aguirre, la cólera de Dios (1972) o Fitzcarraldo (1982), ambas rodadas en Perú, en parte de la selva Amazónica. Y es en Fitzcarraldo donde se ve una bronca monumental de Kinski al ayudante de producción por la comida basura que les dan. Lo curioso es que al final del rodaje, el jefe de las tribus indígenas que aparecen de extras en la película le preguntó a Herzog si quería que mataran a Kinski. Si hubiera respondido afirmativamente quizás se lo hubieran cargado. Pero, a pesar de tener ese lado tan oscuro, Kinski tenía su lado afable y tierno, cualidades que destacan de él las dos únicas actrices que aparecen en el documental: Eva Mattes, que en 1978 rodó Woyzeck con Kinski, del que recuerda su amabilidad y la buena conexión que tuvieron juntos; y Claudia Cardinale, que le tuvo de pareja en Fitzcarraldo, recordando también el cariño que le tuvo. Es emocionante la honestidad de ambas mujeres a la hora de describir la figura de Kinski, resaltando su lado más apacible y respetuoso. De ahí el merecedor plano final para contrarrestar con lo visto de su fuerte carácter, en el que vemos a Kinski jugando sorprendentemente con una mariposa. Realmente digno de ver.


lo mejor Lo mejor de "Mi enemigo íntimo"...

La emotiva sinceridad de Herzog y de las dos actrices sobre Klaus Kinski

lo peor Lo peor de "Mi enemigo íntimo"...

Que se dejen demasiado tiempo escenas de películas donde vemos las actuaciones de Kinski

Critica de "Mi enemigo íntimo" publicada el 2009-07-16
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