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Crítica de Gran Torino

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"Gran Torino" es un film con clase, no sólo porque tiene lo que conocemos como clase, sino porque es clásico: el tipo de película que ya no se hace más, en la que de algo ordinario terminamos encontrando cosas extraordinarias"

 


Juan Pablo Schapira por Juan Pablo


cartel de Gran Torino

Director: Clint Eastwood
Estreno: 2009-02-20
Genero: Drama

Tengo la canción principal del film"Gran Torino", pegada en mi cabeza. Dice: "Motores ronrronean y sueños amargos crecen/un corazón encerrado en un Gran Torino/late a un ritmo solitario toda la noche". Clint Eastwood siempre ha sido un hombre de temer, más aún con el paso de los años porque, como dice mi amigo Urdinez, es como el vino; y se pone mejor con el tiempo. ¿Qué siente Eastwood, el genio realizador? ¿Qué piensa acerca de la vida? En "Gran Torino", quizá su último esfuerzo como actor/productor/director, vemos a un hombre completamente expuesto, y la película podría contener la respuesta.

No es lo que lo que Clint tiene adentro sea importante, pero su Walt Kowalski es uno de sus personajes típicos; uno de esos hombres que hacen todo por cuenta propia y ni siquiera aceptan la ayuda de su propia familia. Su actuación es tan sentida, tan perfecta, que es difícil no imaginarse al Sr. Eastwood guardando un Gran Torino en la oscuridad de algún garage. 

Clint trabaja duro para establecer la personalidad de este veterano de guerra desde la primera escena en la cual, durante el funeral de su mujer, gruñe ante la visión de un piercing que su nieta tiene en su ombligo. Esta escena también presenta, haciéndolo quedar en ridículo, al Padre Janovich (Christopher Carley), otro de los jugadores cruciales del film, mientras da un patético sermón sobre la vida y la muerte. Con su mujer muerta, Walt será ahora casi el único Americano (con una bandera colgada en su porche, por supuesto) en un silencioso barrio habitado por inmigrantes Chinos; y cuando un chico que vive al lado llamado Thao (Bee Vang) trata de robar su Gran Torino, sabemos que la paz no puede durar mucho. 

A Walt Kowalski no le gustan los sacerdotes ni los Chinos ni los afroamericanos, ni siquiera los Irlandeses o Italianos; o quizá sí, pero está claro que no lo demuestra. La maestría narrativa que Eastwood ha logrado en este punto de su carrera le deja presentar dos o tres escenas en las que algunos latinos, negros o chinos que andan en pandillas molestan a Thao y a su hermana (una fantástica Ahnie Her, vean la escena en la que es molestada y encontrarán un mínimo pero acertado comentario social y hasta cinematográfico). Cuando las cosas están por ponerse feas, Walt siempre aparece, con un rifle en su cintura, para salvar a los chicos que empiezan -junto con toda su familia, que le deja todo tipo de regalos en su porche- a verlo como un héroe. Pero Walt no quiere ser uno; así como Frank no quería entrenar a Maggie en "Million Dollar Baby"

Como ocurre con la mayoría de los films recientes de Clint, parece haber mucho no dicho entre escenas, mayormente en las escenas que Walt le habla al joven sacerdote. Cajas que raramente se abren, secretos del pasado que ahuyentan a Walt Kowalski. Y "Gran Torino" no trata acerca de un hombre viejo tratando de ser mejor; trata de un hombre viejo haciendo lo que siempre hizo y encontrando algunos amigos debido a ello. Estos definitivamente no son los amigos que hubiera elegido, pero sí los que lo eligieron. 

En el medio hay mucha cerveza para ser tomada, mucha comida para comer, mucha cultura para aprender y hasta algunas lecciones de vida. El milagro es que todo es natural y filmado con un ojo cuidadoso a la luz del día y en dos o tres escenarios principales. Cuando llega la noche y la película se vuelve más oscura, Clint está muy cerca de dejar que la película se le salga de las manos pero nunca lo hace. Una toma de él sentado en un viejo sillón, con la luz de un lado de su cara y la oscuridad total en el otro, es el punto más alto de su colaboración con el cinematógrafo Tom Stern y probablemente el momento más doloroso del fin. 

Ocurre casi sin música, y la música (escrita por el hijo de Clint y quizá por el mismo) es otro de los pilares de esta obra maestra que junta cada elemento de producción. Muchos tambores de guerra en momentos de tensión, un bajo casi muteado tocando la melodía del tema principal en momentos de tranquilidad. Y el guión, casi perfecto e inevitablemente gracioso mientras que Walt insulta a cada persona que se cruza en la calle, tengan o no buenas intenciones; pero innecesariamente esclarecedor luego del último encuentro que el viejo tiene con el sacerdote. 

Quería expresar esta reflexión final. Cuando un hombre que ha recibido órdenes toda su vida, no quiere hacer lo que le dicen, siempre está la posibilidad de que algo salga mal. Quizá pueda arreglarlo, y escucharemos frases que sólo Clint puede pronunciar, creerlas y hacer que las creamos. Cosas que están justo en la línea de: "Yo termino las cosas, eso es lo que hago". "Gran Torino" es un film con clase, no sólo porque tiene lo que conocemos como clase, sino porque es clásico; 'de la vieja escuela' como dijo Urdinez. El tipo de película que ya no se hace más, en la que de algo ordinario terminamos encontrando cosas a las que queremos llamar extraordinarias. Gracias Clint.

---9/10

Critica de "Gran Torino" publicada el 2009-07-28
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