Crítica de Imago mortis

"

Un despropósito de viaje al terror"

 


Daniel Galindo por Daniel Galindo


cartel de Imago mortis

Director: Stefano Bessoni
Estreno: 2009-07-24
Genero: Terror

El auge de este género, de la vidilla que tiene el fantástico en las productoras de la vieja Europa, contribuyó a que el director Stefano Bessoni –que volverá a la carga- se embriagase de una fórmula que, en ocasiones, suele dar resultado: abrir las páginas de un libro, quién sabe si real o no, e indagar en un capítulo olvidado protagonizado por visionarios y sectas maléficas. 

Pero el ímpetu y cierto afán de rigor no siempre van de la mano del interés del público, sobre todo cuando los misterios en torno al quid de la cuestión, un aparato que realiza tanatografías, parecen construidos de una manera tan formal y esperada que aburren. Los homenajes al cine expresionista alemán y al terror gótico italiano de los sesenta envueltos en poética de andar por casa caen en saco roto por culpa de un guión puesto en pie a partir de destacados recursos mal aprovechados, con actores de nivel que se prestan al ridículo y la vergüenza ajena y un esquema que da demasiados argumentos lógicos a los que piensan en las cinematografías italiana y española no hay ideas originales bien desarrolladas, por mucho que se escriban a diez manos. 

Puede que fuese por haberla visto en la tercera fila de un cine, muy cerca de la pantalla, o porque la copia estaba doblada (mal) al castellano, o porque tropezara cada dos por tres con los tópicos más usuales de las cintas de terror... Los paseos por la escuela-manicomio donde se desarrolla la torpe acción de Imago Mortis no dejan buen sabor de boca sino un buen catálogo de guiños y recuerdos para ser olvidados a la primera de cambio por el espectador que ha asistido atónito a los devaneos de los personajes sobre una misma y demasiado estructurada ecuación (visionar + escapar = encontrar) manida hasta el hastio. Ni la presencia somera de la gran Geraldine Chaplin salva la película, lástima de sustos.