Crítica de Mad love

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La película se decanta en un desenlace con lógica forzada, a pesar del increíble intento de Lorre y la siempre correcta Frances Drake de brindar credibilidad a la acción. Este lastre por supuesto, no llega a opacar los logros previos."

 


Dario Lavia por Dario Lavia


cartel de Mad love

Director: Karl Freund
Estreno: 1935-07-12
Genero: Terror

Un brillante cirujano, el Dr. Gogol (Peter Lorre), está enfermamente enamorado de una actriz (Frances Drake) que es la estrella del Teatro del Horror parisino (cuyo gran guignol tiñe también toda la película). La actriz rechaza la insinuación romántica del médico, pero cuando su marido, un eximio pianista llamado Orlac (Colin Clive) sufre un terrible accidente ferroviario, le suplica que salve las manos del accidentado marido. Para lograrlo, Gogol decide transplantar las manos sanas de un asesino recientemente ejecutado (Edward Brophy), aunque ocultando los detalles de la operación, incluso al paciente. El resultado es benéfico, y Orlac no solo tiene manos sino que también puede volver a soñar con tocar el piano. Sin embargo, pronto hay más tragedias, ya que Gogol intenta sembrar en Orlac ideas enfermizas sobre sus manos, para que se vuelva loco y se le libere el camino hacia la mujer que ama. Así que cuando el padrastro de Orlac (Ian Wolfe) es acuchillado, el ex pianista es culpado y arrestado.

La película recoge en su temática el interesante mundo del Grand Guignol, y lo adapta a sus necesidades. Basada en una novela de Maurice Renard, que ya había sido adaptada a la pantalla como ORLACS HANDE (Las Manos de Orlac-1924) con Conrad Veidt en el protagónico, aquí Orlac pasa a un plano secundario (a Clive tampoco se lo ve muy bien), y es el Gogol de Peter Lorre (antológico) que toma una preponderancia esencial. Por tradicional norma del género de terror por esa época, de incluir un personaje medio cómico para alivianar tensiones, tenemos a Ted Healy (aquí sin sus Chiflados), como un periodista norteamericano que investiga el caso, aunque felizmente la cámara no se detiene mucho tiempo en sus ocurrencias. La aparición de Gogol disfrazado del asesino ejecutado (para traumar a Orlac) es de lo más tétrico que se puede imaginar y tal vez sea un precedente válido del posterior cine quirúrgico de David Cronenberg. Luego de este "pre-climax", la película se decanta en un desenlace con lógica forzada, a pesar del increíble intento de Lorre y la siempre correcta Frances Drake de brindar credibilidad a la acción. Este lastre por supuesto, no llega a opacar los logros previos.

Critica de "Mad love" publicada el 2007-01-01
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