Crítica de Down in the valley

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Por los valles de Los Angeles y a caballo en pleno siglo XXI, este vaquero fuera de época trata de rescatar a su amada a punta de revolver. Un Neo-Western bien interpretado por Edward Norton y Evan Rachel Wood"

 


David Lizana por David Lizana


cartel de Down in the valley

Director: David Jacobson
Estreno: 2009-10-01
Genero: Drama

Perdido en el tiempo Harlan un vaquero en pleno siglo XXI lleno de convicciones de antaño y muy enamorado se enfrentará a los prejuicios y soledades por ser un tipo venido casi en una máquina del tiempo usando botas, jeans, sombrero y una colt que lo hace único. Un día trabajando en una expendedora de combustible una descarriada chica le convida ir con sus amigas a la playa, Harlan sin pensarlo se va con ellas. October a la que llaman Tobe, es una chica un tanto rebelde, pelea constantemente con su padre policía y tiene una relación un poco distantes con su pequeño hermano que observa su comportamiento un tanto errático constantemente en silencio. Llena de nostalgia y bien actuada la cinta se plantea como un relato de cowboys en medio del tráfico. Entre ellos nacerá un amor incomprendido por todos y que les lleva a enfrentar a un protector padre y a una sociedad que teme a lo distinto. Las interpretaciones son todas destacadas y creíbles. Norton siempre da en el tono  y Tobe personaje de Eval Rachel Wood otra destacada caracterización de adolescente descarriada tal como lo hizo en “A los trece”. Junto a ellos Rory Culkin, el hermano del famoso Culkin de “Home Alone” acertivo,  junto a la presencia de David Morse como el aprehensivo padre. Su director y escritor, David Jacobson realiza una riesgosa comparación de Harlan con el personaje Travis de “Taxi Driver” que dirigió Scorsese en los setentas. Eso si esta es más poética pero los predicamentos de la soledad, la locura, el amor no correspondido y la incomprensión están patentes. Si hasta la famosa escena del espejo ideada por Robert De Niro con una pistola, “me hablas a mí”, recibe su guiño en manos de Norton como un homenaje sólido. Tanto Wade, el padre de su novia y Harlan se revelan como fetichistas de arma de fuego adelantándose a un final cargado de violencia. Escenas inquietantes y casi oníricas marcan ciertas secuencias como cuando Harlan cabalga por los valles en un hermoso caballo blanco con su amada por el ardiente asfalto y la infaltable escena de duelo y diversos tiroteos como un buen western pero citadino y moderno en sus segunda mitad.

Critica de "Down in the valley" publicada el 2009-10-01
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