Crítica de Michael Jacksons This is it

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Imprescindible para todos aquellos que todavía están a tiempo de reconocer, no a un músico genial ni a un gran intelecto, pero sí a un tipo extraordinario."

 


José A. Peig por José A.


cartel de Michael Jacksons This is it

Director: Kenny Ortega
Estreno: 2009-10-30
Genero: Documental

De lo poco o nada que sobre Michael Jackson podíamos descubrir en este documento post mórtem, irrumpe un breve y esclarecedor gesto del hombre en el escenario. Concretamente en los ensayos para la espectacular representación del tema "Smooth Criminal", el director Kenny Ortega - quien luego sería el encargado de elaborar el montaje - le indica a Jackson que mire hacia la gran pantalla situada a sus espaldas, porque así los movimientos de su baile sincronizan con las imágenes que supuestamente acompañarían al tema musical en vivo. Pero Michael le replica que quiere volver la mirada hacia delante y ver a su público emocionado. Sentiré la pantalla a mis espaldas. Punto y final. Como rey absoluto del escenario, sus espectáculos siempre estaban arropados con un completo arsenal tecnológico: sonidos musicales, pirotecnia y un gigantesco soporte audiovisual, todo lo cual compone la puesta en escena en la que él es el señor absoluto de los elementos.

"This is it" nos trae la última memoria del mito en el único contexto que le hacía sentir parte implicada en una sociedad que le ha dado mucho dinero y -en mejores tiempos que los actuales - el reconocimiento ante un carisma inimitable. A él solo le importaba mirar a su público y - a pesar de su inmensa fortuna - saber que su verdadera riqueza consistía en hacer bien su trabajo, cantar las canciones que él sabía que el público necesitaba disfrutar en concierto, motivar y hacer felices a los bailarines y músicos que colaboraban con él y, en suma, buscar esa perfección del ritmo excitante y de la melodía edulcorada. Ese es el valioso testimonio - irregular, pero inesperadamente conmovedor - registrado en el documento de Kenny Ortega al traernos al hombre en bruto, el gran icono musical de los años ochenta del pasado siglo XX, el cual - por razones nunca aclaradas con la debida exactitud - sufrió desde principios de los años noventa una sistemática campaña de acusaciones (nunca demostradas, por cierto) con el fin de destruir su imagen pública, recoger los pedazos de una mente desequilibrada y comerciar con ello. Que duda cabe que a Michael lo han matado porque era más rentable muerto que vivo para una industria ahogada en las deudas y conocedora de su frágil estado de salud, lo cual probablemente le habría imposibilitado llevar a cabo el empeño de iniciar una nueva gira mundial y, en consecuencia, arruinar la inversión y las expectativas económicas del proyecto. Por otra parte, el documental tambien recoge un breve coloquio en el que Jackson exhorta a sus ayudantes a luchar por salvar el planeta y a la civilización, revelando (la escenificación del que fue su último gran tema, "They don’t care about us", deja entrever que Michael había planeado organizar una campaña de protesta contra los grupos de presión que en Estados Unidos siguen marcando pautas en el gobierno, y a los que en su paranoia había acusado en la década de los noventa de conspirar instigando falsas acusaciones de pederastia) que "This is it" era un proyecto más amplio en el que el artista iba a dar rienda suelta a su habitual mesianismo (poniéndole fecha al fin del mundo, inclusive), a su pomposa religiosidad (¿cuántas veces dice aquello de “dios te bendiga”?) y, todo hay que decirlo, su valioso trabajo de concienciación referido a problemas sociales.

En un montaje apresurado, pero ágil, podemos ver al iluminado, al bailarín electrizante, al introvertido dotado con grandes habilidades sociales, a un oído de compositor sencillo y efectista, a una belleza demacrada, a un andrógino que canta como los ángeles, al coreógrafo que se emociona con la puesta en escena que él mismo va improvisando. Una pieza ejemplar, en definitiva, que muestra el magnetismo personal de un ser enigmático, en el sitio en el que todos sus admiradores lo sueñan y lo echarán de menos. Imprescindible para todos aquellos que todavía están a tiempo de reconocer, no a un músico genial ni a un gran intelecto, pero sí a un tipo extraordinario.