Crítica de Jennifers body

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el interés tanto de Diablo Cody como de la directora Karyn Kusama parece ser el de proyectar una luz paródica sobre una historia que, en el fondo, no deja de ser una reproducción de las fantasías misóginas masculinas"

 


Hombre Lobo por Hombre Lobo


cartel de Jennifers body

Director: KARIM KUSAMA
Estreno: 2009-09-25
Genero: Terror

Aproximarse de forma desprejuiciada a Jennifer's Body (2009) no es sencillo, ya que se trata, lo sabemos ya, de una película en la que cualquier intención viene estigmatizada por el estrellato tanto de su guionista, Diablo Cody, como de su protagonista y principal reclamo publicitario, Megan Fox. Confieso que yo mismo tenía mis inconvenientes, más por el nombre de la oscarizada guionista, ya que Juno (2007) no es una película que particularmente me haya gustado. Esta, sin embargo, es una cinta muy diferente, y que a pesar de los desaciertos de su campaña publicitaria (que ha conseguido, entre otras cosas, alienar a su potencial público) resulta no tan fácil de despreciar.

Empezaremos diciendo que Jennifer's Body es una comedia de horror, pero no al estilo de muchas que hemos reseñado aquí. Más que construir secuencias de miedo, el interés tanto de Diablo Cody como de la directora Karyn Kusama parece ser el de proyectar una luz paródica sobre una historia que, en el fondo, no deja de ser una reproducción de las fantasías misóginas masculinas, especialmente en lo que se refiere a la figura del Súcubo, una entidad demoníaca de sexo femenino cuya belleza sólo se mantiene devorando (literalmente) a aquellos hombres que seduce. El argumento en este sentido no es una novedad, e incluso me ha remitido a películas bastante recientes como Tamara (2005), la cual por cierto también cuenta con un guionista de relativo renombre, en este caso Jeffrey Reddick.

No es este el único estereotipo femenino del que la película hace gala: por el contrario, la cinta entera hace un repaso por una serie bastante larga de tópicos acerca de las chicas que responden no sólo a un tono de desprecio en la manera como se retrata a Jennifer, quien ya es una arpía manipuladora incluso antes de ser poseída, sino que también se regodea en un subtexto lésbico presentado de forma bastante gratuita y destinado únicamente a despertar un placer vouyerista. La cinta es también abiertamente despreciativa en cuanto a su retrato del mundo masculino: todos los hombres que aparecen aquí son débiles, indefensos o directamente idiotas (espectacular la banda musical responsable de la posesión de Jennifer, uno de los mejores toques cómicos de la cinta al mostrar cómo, de haber una música que se pueda considerar satánica, ciertamente no sería el heavy metal). Todo esto, sin embargo, está hecho de forma intencional y con una gran dosis de ironía que hace a la película mucho más ingeniosa de lo que en principio parece ser.

Es de hecho en el errado marketing donde vienen los problemas, ya que la película fue publicitada como una ligera comedia terrorífica de adolescentes cuando en realidad es mucho más; el humor se manifiesta a través de unos diálogos muy divertidos, cosa que nadie creería al ver cómo el trailer destacaba el peor de todos (she's actually evil, not high-school evil). La sempiterna presencia de Megan Fox en carteles y demás muestras publicitarias también es engañosa ya que si bien la poseída es ella, quien realmente acapara el protagonismo de la película es Amanda Seyfred, que está genial en el papel de la amiga y que, milagrosamente, parece lo bastante joven como para de verdad estar en el instituto. Esto no quiere decir, claro está, que Megan Fox lo haga mal, por el contrario me parece perfecta para el papel y resultaría creíble incluso si se limitara a simplemente leer sus líneas. La suma de estos factores compone lo que para mí ha sido una comedia de horror juvenil bastante acertada, que puede que no llegue a los niveles de películas similares como Hello Mary Lou: Prom Night 2 (1987) o Night of the Demons (1988), pero que no resulta para nada desdeñable.