Crítica de El baile de la victoria

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Tras el horror un baile; está basada en una novela de Skármeta que narra una historia de amor después de la dictadura de Pinochet. "

 


Leopoldo de Trazegnies Granda por Leopoldo de


cartel de El baile de la victoria

Director: Fernando Trueba
Estreno: 2009-12-04
Genero: Drama

        El baile de la Victoria, no pretende mostrar la tragedia que dejó Pinochet en Chile, sino la tragedia humana singular de una niña traumatizada que ha perdido la voz después de presenciar el asesinato de sus padres y su liberación por medio del amor a un ex presidiario.

        Trata de dos historias paralelas que por momentos se entrecruzan, una mucho más emotiva que la otra. Los protagonistas de ambas historias son dos delincuentes que salen de la cárcel tras la amnistía general decretada por la llegada de la democracia. La acción se desarrolla siguiendo las vidas de ambos ex reclusos y sus contactos con la realidad, una realidad perdida en el caso del famoso reventador de cajas fuertes Nicolás Vergara Rey (Ricardo Darín), y una realidad encontrada por parte del joven Ángel Santiago (Abel Ayala). El núcleo de la película es el empeño de Ángel por convencer al gran Vergara Rey de cometer juntos un atraco a un banco; mientras tanto cada uno sigue intentando rehacer su vida anterior.

        Pero la verdadera protagonista es Victoria (Miranda Bodenhofer). Muda, desamparada, callejera, sin embargo aficionada a la danza clásica de forma casi instintiva, se encuentra con Ángel Santiago y a partir de allí, en una extraña simbiosis, deciden continuar el camino juntos.

        Esta película resuma humanidad por todos sus poros cinematográficos. Es sorprendente cómo puede cambiar la vida de una persona en unos instantes, cómo puede pasar de la sordidez más desesperada a la ilusión por el arte y el amor al encontrarse con otra persona que la comprende, que en este caso es Ángel.

        Aunque los actores principales son argentinos y españoles, tenemos ocasión de oir el dulce acento femenino chileno en personajes secundarios, que imprime al argumento un aire más auténtico, de cine-realidad. La actriz española Ariadna Gil hace un papel mínimo.

        Dos cosas pueden no entenderse: un exceso de melodrama en las escenas finales y la presencia de un caballo de carreras por las calle de Santiago de Chile que le da a la historia un aire de cuento pintoresco, pero las dos son admisibles en la literatura desbordante de Skármeta. Su optimismo puede llevarlo hasta a bailar después del horror.

        Antonio Skármeta es el autor de la novela homónima en la que se basa El baile de la Victoria, obtuvo el premio Planeta 2003, es el mismo autor de El cartero de Neruda que fue llevada al cine por Michael Radford. Es un escritor singular, hijo de padre y madre croatas emigrados a Chile, sin embargo este autor es el súmmun de la "chilenidad", es decir, un personaje que puede ser divertido dando una conferencia sobre la tragedia humana montado en el caballito de un tiovivo sin que su discurso pierda un ápice de trascendencia. Su visión sobre las cosas es tierna, irónica, optimista, a veces cómica y llena de compasión. Se le puede ver unos segundos en la película (los llamados cameos) enfrascado en la labor de renombrado crítico de ballet de un diario santiaguino juzgando el arte de Victoria.

        Fernando Trueba ha sabido convertir en imágenes una novela basada en diálogos sin que pierda su esencia. El baile de la Victoria es un baile de ilusión y no de resentimiento, es la solución de continuidad entre los tenebrosos años de la dictadura y la victoria de la esperanza. Creo que representará dignamente al cine español en los Oscar de Hollywood.

Leopoldo de Trazegnies Granda


lo mejor Lo mejor de "El baile de la victoria"...

Resuma humanidad por todos sus poros cinematográficos.

lo peor Lo peor de "El baile de la victoria"...

Un exceso melodramático en las últimas escenas.

Critica de "El baile de la victoria" publicada el 2010-01-21
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