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Crítica de Eclipse

 
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Algo mejor que las otras dos. No le han dejado explotar sus recursos a David Slade, pero algo se nota su mano. No obstante, uno sigue pensando que aquí debe haber más acción y menos largos y aburridos discursos románticos. Y también, por favor, menos"



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Carlos Cubo por Carlos Cubo
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cartel de Eclipse
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Director: David Slade
Estreno: 2010-06-30
Genero: Ciencia Ficción



La saga Crepúsculo se ha convertido, sobretodo con sus, hasta le fecha, dos secuelas, en un poderoso fenómeno social. No obstante, el traspaso al celuloide de las exitosas novelas de Stephenie Meyer despierta tantas pasiones como odios. Pasiones que despierta, a fin de cuentas, en el publico mayoritario al que van dirigidas: adolescentes, preferiblemente del sexo femenino. Ellas han respondido de forma espectacular a las tres películas, dejando ingentes cantidades de dinero en las taquillas. Por mucho que en cualquier rincón de Internet se puedan leer muchas opiniones negativas sobre éstas adaptaciones (y también sobre los libros), la realidad es que Crepúsculo (Twilight, 2008) gustó bastante a sus fans. De ahí que los 392 millones de dólares que amasó, alrededor del mundo, la primera entrega, se pasó a los, atención, 709 millones de la segunda, La saga Crepúsculo: Luna Nueva (The Twilight Saga: New Moon, 2009). Lejos de agotarse el fenómeno, la nueva entrega que nos ocupa ya se ha hecho, en sólo cuatro días en Estados Unidos, con 171 millones. Y aún queda por estrenarse la ultima parte, que llegará dividida en dos volúmenes y que se estrenarán con varios meses de diferencia y, posiblemente, en tres dimensiones. El triunfo comercial es más grande aún si se compara con sus presupuestos. Y es que, pese a que sus responsables sabían que contaban con un éxito en potencia, decidieron invertir exiguas cantidades de dinero en su producción: La primera costó tan solo 35 millones, que subieron a 50 millones en la segunda y, se estima, cerca de 65 millones en la tercera.

Para el aficionado al cine de vampiros “de verdad”, está claro que la saga Crepúsculo no causa ninguna expectación. Ahora bien, hay que intentar ampliar las miras. Más allá de que el relato se centre en amoríos imposibles y un tanto cursis entre vampiros, humanos, y ahora también hombres lobo, es un fenómeno dentro del género fantástico, el que atañe en este blog, que merece al menos el visionado para poder opinar con criterio. Curiosidad, también. No deja de ser la enésima versión camuflada del Romeo y Julieta de William Shakespeare, añadiendo elementos de género soft y algunas variantes como un triangulo amoroso. El porqué ha causado tanto jaleo esta historia se debe al mismo interés que siempre han suscitado en el espectador las historias de amor imposible llevadas a entornos épicos, o más o menos épicos. Ahí están, a parte del citado Romeo y Julieta, películas como Titanic (1997) o Avatar (2009), ambas curiosamente de James Cameron, y ambas taquillazos casi sin precedentes. La historia de amor que nos cuentan en Crepúsculo es ñoña, por momentos demasiado cursi y empalagosa para el que tenga cierta alergia al edulcorante, pero funciona en su justa medida. Cuando vi, sin esperar casi nada, la primera entrega, no puedo decir que me sorprendiera por ser una buena película, pues no lo es, pero si me resultó más amena y funcional de lo que creía. Aguanté sus dos horas sin problemas, y no me pareció insultante como muchas comedias y / o dramas románticos con adolescentes cursis de hoy en día.

La segunda parte pecaba de no tener nada que contar. Tan solo se encargaba de presentar a los hombres lobo, intuidos en la primera, y al personaje principal que saldrá de ellos. Mientras, la joven Bella sigue enamorada del vampiro Edward, e intentando controlar sus hormonas cuando ve al cachas Jacob (el hombre lobo). La dirección pasó de la mediocre Catherine Hardwike al mediocre Chris Weitz, por lo que, en ese sentido, la puesta en escena no notó mejoría alguna, aunque los efectos especiales, sin ser gran cosa, si mejoraron debido al leve aumento de presupuesto. La tercera, sin salirse de los esquelas manidos planteados en las otras dos, es algo mejor. La elección de David Slade cómo director es un acierto, aunque el responsable de Hard Candy (2005) y 30 días de oscuridad (30 days of night, 2007) se ha visto cohibido por los productores a la hora de soltarse y dirigir libremente. Una lastima, pues Eclipse contiene momentos más violentos y oscuros que las otras dos, pero no terminan de explotar. Siempre son los suficientemente light para no “herir sensibilidades”. Un personaje nuevo, el vampiro neófito que lidera un ejercito de, valga la redundancia, vampiros neófitos, podría haber sido un personaje de gran interés, aunque debido a la delicadeza con que se presenta no causa temor alguno.

 No obstante, es más interesante que los tres personajes principales, o al menos que los sosos Bella y Edward. Esa sosez hace que los innecesariamente largos diálogos románticos que tienen entre ellos resulten intrascendentes por aburridos. Aunque a las fans de los libros supongo que les sabrán al mejor caviar. En lo que mejora Eclipse, a parte de una mayor agilidad en el tempo narrativo a causa de un guión más climático (y no anticlimático, que es lo que sucedía tanto en Crepúsculo como en Luna nueva), es en la aportación de un humor a veces auto parodico, en la mayor presencia de unos secundarios muy correctos, poco utilizados antes, y en la puesta en escena de Slade en escenas puntuales. Sigue siendo insuficiente para calificarla como una buena película, pero es un “comienzo” apropiado para ver que puede hacer el nuevo director, Bill Condon, con las dos que quedan por estrenarse.


Critica de "Eclipse" publicada el 2010-07-27
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