Crítica de Pequeño pero matón

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Lo que los hermanos Wayans añaden a Hitchcock es un elemento freudiano que al británico y a algún otro le pondría los pelos de punta."

 


Jose Contreras por Jose Contreras


cartel de Pequeño pero matón

Director: Keenen Ivory Wayans
Estreno: 2006-09-15
Genero: Comedia

Un ladrón de joyas más bien desalmado y duro esconde el diamante de su último robo en el bolso de una pareja sin que ellos se enteren. Para recuperarla tiene que meterse en la familia feliz. El ladrón mide menos de un metro y se disfraza de bebé. La pareja lo adopta todo el fin de semana.

Una escena clave de "Sabotaje" de Hitchcock sucede en el palacio de una dama de sociedad que, en realidad, es una espía nazi. En la escena se mezclan dos niveles. Por un lado el héroe quiere salvar a su novia de los espías nazis. Por otro lado el héroe está en un baile de sociedad con todo su protocolo que no puede ser alterado. El nazi, para atrapar a la novia, le pide un baile. El héroe no puede negarse porque rompería con las buenas formas de la etiqueta. Cuando consigue a la chica se une a otra pareja inocente y sale del palacio. El nazi no puede usar la fuerza, porque rompería la misma etiqueta, y así sucesivamente.

Algo parecido ocurre en "La carta robada" de Poe. El ministro le roba a la reina la carta delante del rey, pero ella no puede decir nada, porque el rey no debe saber de la carta incriminatoria. Žižek llama a este juego "la mirada impotente". En medio de este tipo de acción hay siempre un tercer elemento. En "Sabotaje" es la buena sociedad del palacio, en "La carta robada" es el rey. Hay personas que no deben enterarse de lo que pasa. «El otro, dice Žižek, no debe saberlo todo».

Me gusta citar a Hitchcock para hablar de una película tan mala porque en el fondo me gusta darle algun que otro coscorrón de vez en cuando. El cine de bajo presupuesto intelectual puede lucir los mismos trucos que el de Hitchcock. El matón disfrazado de bebé está dispuesto a usar la fuerza y las armas, pero cuando aparece la “mamᔠvuelve a los balbuceos: «ella no debe saberlo todo». Cada vez que tiene el diamante en sus manos tiene que volver a la farsa de que es un bebé y lo pierde ¿por qué? Porque ella está delante.

Hay una escena famosa de "Encadenados" en la que Cary Grant e Ingrid Bergman están a punto de ser descubiertos por el malvado Sebastian. Para ocultar que han ido a la bodega a investigar el uranio nazi, los dos fingen que son amantes y se abrazan. Engañan a sebastian haciéndole creer que se quieren. Pero lo curioso es que en realidad los dos se quieren. Žižek dice que es típico del cine de Hitchcock el movimiento "de fuera adentro". Los personajes fingen que son algo hasta que descubren que son ese algo. Al fingir que somos algo ocupamos un lugar en la red intersubjetiva, y al final ese lugar se convierte en nuestra posición verdadera.

“Pequeño pero matón”, hace el mismo movimiento de un modo intuitivo. El novio de la pareja quiere tener un hijo pero ella quiere esperar. Cuando el novio ve el bebé a la puerta de su casa se ilusiona con hacer de padre durante dos días. El ladrón ocupa el lugar de hijo, para conseguir el diamante. Cada uno representa un papel, pero lo que la película trata de demostrar es que al final se necesitan el uno al otro. Han creado una red simbólica padre-hijo en la que se sienten demasiado a gusto. Así que se van de juerga los dos juntos para celebrarlo.

Lo que los hermanos Wayans añaden a Hitchcock es un elemento freudiano que al británico y a algún otro le pondría los pelos de punta. El bebé tiene que dormir con la pareja la primera noche así que les mira con avidez cuando empiezan sus preliminares sexuales. Por la mañana ella recuerda dos aventuras, el novio sólo una: el bebé se ha divertido. Pero ¿en cual de sus dos facetas? ¿Es el ladrón carcelario que se ha aprovechado del equívoco y se ha colado en la cama de la novia? ¿O lo ha hecho simbólicamente? ¿Ha sido el bebé el que se ha divertido con mamá? El espectador tiene la posibilidad de hacer una segunda lectura escandalosa, un edipo lujurioso completamente satisfecho.