Crítica de Balada triste de trompeta

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Una vuelta de tuerca al universo de "De la Iglesia", con claras influencias tarantinianas. Arranca con un inicio trepidante que se va a apagando, si bien se puede decir que el producto aprueba y entretiene."

 


Lucas Liz por Lucas Liz


cartel de Balada triste de trompeta

Director: Alex de la iglesia
Estreno: 2010-12-17
Genero: Comedia

Intérpretes: Carlos Areces, Antonio de la Torre, Carolina Bang, Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tejada, Manuel Tallafé, Alejandro Tejerías, Fernando Guillén Cuervo, Enrique Villén, Terele Pávez, José Manuel Cervino, Gracia Olayo, Luis Varela, Joaquín Climent, Juana Cordero, Raúl Arévalo, Fran Perea .


Sinopsis 

La historia comienza en 1937 durante la guerra civil española y viendo como un grupo de payasos del circo se ve obligado a intervenir en los combates durante el asedio franquista. A partir de ahí la historia se traslada a los últimos años de la dictadura en la que dos payasos luchan por el amor de una trapecista (personaje de Carolina Bang). Uno de ellos, Javier (personaje de Carlos Areces), vive lastrado por el pasado  y el trágico destino sufrido por su padre, también payaso.


Crítica 

Domingo tarde y con ansias de un poco de cine, me decido a acercarme a una de esas salas de proyección que tanto me gustan, por entender que en pocos sitios soy tan bien acogido, tan comprendido y donde menos problemas causo. En esa quietud y en esa discreción amada que nos dan las butacas del fondo, uno siempre se siente a gusto, y esa sensación reconforta, ni se imaginan cuánto. Ante eso me decido a  visionar la última de Álex de la Iglesia,  Balada  Triste de Trompeta (que toma nombre del clásico musical versionado por Raphael), conociendo de antemano que se trata de un producto hipnótico, caótico, violento, histérico, personal, revisionista, algo duro y quizá incomprendido.
La cinta arranca con un comienzo vertiginoso e impresionante, como pocas veces en el cine español he visto, podría decir. Unos títulos de crédito iniciales que me sorprenden agarrado a la butaca y dejando mis resquebrajadas uñas contra el reposabrazos. Son brutales, una puesta en escena inmejorable, a lo que contribuye, y cuidado con lo que digo, porque ni yo mismo me lo creo, un Jorge Guillén Cuervo a lo "banzai" enfundado en el traje de cabecilla del ejército republicano con más "huevos" que cabeza y un Santiago Segura a lo "Machete", metido en un traje de payaso y con tirabuzones rubios; sin duda un arranque soberbio, de nueve para arriba. Ahora bien, a partir de ahí decae  y se diluye en una película con muchas cosas a destacar, pero sin la fuerza y lo excepcional del principio.
Estamos ante un film tipo "De la Iglesia", reafirmando lo ya apuntado en todo su anterior cine, dotándolo de una mayor personalidad, mayor dureza, mayor energía y sin duda mayor histeria. Lucha entre dos personajes protagonistas, tintes tarantinescos, ambientación particular para localizar el final dotándolo de gran presencia y familiaridad para el espectador,...
No le vamos a restar mérito a lo arriesgado de la apuesta, pero en contra de la opinión generalizada, desde aquí no creemos que haya salido completamente ganadora, o al menos, con nota.
La trama de los dos payasos (personajes de Antonio de la Torre y Carlos Areces) en lucha por el amor de la trapecista del circo (Carolina Bang), se convierte en un collage histriónico, violento, arbitrario, falto de credibilidad y con ciertos toques de sinsentido. Lo "tarantiniano" de las escenas de violencia y de la narrativa, pueden herir sensibilidades, al igual que provocar una grandísima admiración. Ahí habrá para todos los gustos. A nosotros nos parece sobrecargado, gótico, bizarro.
En esa parte de la trama tampoco conseguimos encajar del todo bien las referencias históricas, perdónenme pero no las entiendo y no les veo nada de necesario. En esa segunda mitad del metraje a nuestro entender la temporalidad no se respeta y nos da la sensación de un montaje de tijeretazo y reduciendo tiempos. Desde que Javier se escapa del circo y se convierte en el payaso asesino, no podríamos decir el tiempo que transcurre,..., mientras que para el resto de personajes parece que transcurre un periodo mucho más largo.
Como ya hemos dicho, un elemento ya repetido en el cine de Álex con anterioridad es el enfrentamiento de dos personajes principales, de dos realidades bien distintas y que aquí resuelven con maestría, desde la calidad de sus interpretaciones, dos actores que lo bordan; Antonio de la Torre y Carlos Areces, ¡pobre Carlos, lo que ha tenido que sufrir! Este elemento nos evoca antiguas batallas del cineasta bilbaíno, como nos presentase en El Día de la Bestia o en aquella horrible Muertos de Risa. Algo que también nos trae recuerdos del pasado es la grandilocuencia del escenario de la "batalla final". Parece que a este señor le gusta ubicar el desenlace en grandes parajes familiares para cualquier espectador y que les den esplendor al desenlace, que por sí sólo ya debería tener. Recordemos la ambientación final de El Día de la Bestia. En este caso, se escoge un lugar con excesivo peso en nuestra reciente historia, así como triste, cual balada, y desafortunado, cual destino final de nuestros personajes. Seguro que no escogido al azar, al igual que la elección de ciertos elementos de ese final, pero sinceramente, no logramos entenderlos y menos justificarlos.Aspectos relevantes a destacar, los efectos visuales, el sonido, el color, a fotografía y las interpretaciones principales, acompañados de unos no menos buenos actores de reparto.  Un grandioso trío protagonista, gratísimamente descubierto para un ignorante como yo. Sin embargo, pese al gran comienzo, la irrupción de Santiago Segura como  padre de Javier, resta , sin duda, resta. La explosividad y feminidad de Carolina Bang, nos deja todavía alucinados. Y no podemos dejar pasar la oportunidad de destacar a Carlos Areces, soberbio, genial. Su paso de lobo manso a violento demonio tiene una puesta en escena dura, pero tremenda. Unos primeros minutos magníficos. Ese payaso disfrazado de obispo (ya me entenderán cuando la vean) metralletas en mano y disparando a diestro y siniestro, es de lo mejor del film. Desde aquí la recomendamos y valoramos la apuesta del bueno de Álex, pero no la tachamos de brillante ni de magnífica, le faltan elementos y constancia, por mucho que cargue bajo el brazo con dos premios del festival de Venecia (con Tarantino de presidente del jurado),..., prueba más de que la sabiduría y nuestra ignorancia no van de la mano. Una prueba más de lo equivocado que estoy y de lo equivocado en lo que me muevo. 

Nota general: 6,5 sobre 10.