Crítica de Valor de ley (2010) (true grit)

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Los hermanos Coen logran un respeto total por el género del western sin ser una pura emulación ni homenaje, con una película viva, con fuerza, buenos personajes y una narrativa perfecta. "

 


Xalons por Xalons


cartel de Valor de ley (2010) (true grit)

Director: Joel y Ethan Coen
Estreno: 2011-02-14
Genero: Western

Para alguien interesado por el cine, esta película tiene varios puntos de interés: que parte la novela de Charles Portis que ya fue adaptada al cine por Henry Hathaway en True Grit (Valor de ley, 1969) y con la que John Wayne consiguió el oscar; que sea el reencuentro de Jeff Bridges con los hermanos Coen después de la celebrada The Big Lebowski (El gran Lebowski, 1998);  y que además sea un genuino western, género tan cinematografico.
En mi caso no he leído la novela y creo que he visto la película precedente de 1969 pero no tengo un recuerdo claro de como era. En cuanto a las buenas expectativas, soy admirador del cine de los Coen y el western es un género que me ha hecho disfrutar aunque siempre tengo la sensación de que hay muchas  maravillas que me faltan por descubrir.
Claro que cuando me siento en la butaca del cine oscuro, eso no importa tanto. Me dejo llevar por lo que la película cuenta y acabo enganchado a un relato clásico, a un western con malos y buenos, a escenas memorables, a unos personajes bien dibujados, a una gran película. Los directores dejan su estilo a veces demasiado reconocible para rodar al servicio de la historia,  sin más lujos que un tono épico mezclado con unas interpretaciones prodigiosas.
Jeff Bridges se hace grande, inmenso, en un papel sin tapujos, desnudo, tal y como se mostró  con el personaje que le hizo ganar el oscar en la edición anterior de los premios. Y luego está esa niña debutante, Hailee Steinfeld, que se come la pantalla con sus catorce años y una fuerza interpretativa que deja helado. Ellos dos, mano a mano, forman una pareja inolvidable de hija que busca la venganza de su padre y alguacil cazarecompensas.
Claro que no todo queda ahí porque hay un par de escenas que me emocionan mucho: la niña cruzando el río con su caballo y cuando el alguacil la lleva herida para salvarle la vida; y además consigue mostrar un respeto total por el género del western sin ser una pura emulación ni homenaje, ya que es una obra viva, con fuerza, buenos personajes y una narrativa perfecta. Me ha gustado, me ha emocionado, y además me ha dado ganas de revisitar otros westerns.