Crítica de Noche de miedo

"

Noche de Miedo (actualización hecha con buen gusto de un clásico de los 80)"

 


Alberto Zamora López por Alberto Zamora


cartel de Noche de miedo

Director: Craig Gillespie
Estreno: 2011-09-08
Genero: Terror

La sorpresa más agradable del verano ha sido Noche de Miedo. En un verano lleno de sorprendentes descubrimientos (Conan, Capitán América, los Simios, Super 8) el remake de la película de culto de Tom Holland, se establece como un gran film de terror, un gran remake y una gran película de vampiros.

 

Pasados dos días desde el visionado, me cuesta mucho encontrar puntos negativos a la propuesta, y eso que se trata de la actualización de una mis películas favoritas. Pero da gusto encontrarse con un remake que no se limita a fotocopiar el original, sino que toma el punto de partida y las situaciones de aquel, para darles la vuelta, mediante la vía de la desmitificación. Una crítica conjunta hubiera sido lo suyo, pero como ya le dedique una entrada al film original, me parece dar la brasa innecesariamente, por lo que intentaré comentar el film de forma aislada.

 

En los suburbios de las Vegas, Charlie no se cree la suerte que tiene, ya que ha empezado a salir con la chica más guapa del instituto, lo que ha provocado un  distanciamiento con su amigo de toda la vida (freak con honores a cargo de McLovin). Pero el auténtico problema de Charlie es que su nuevo vecino es….un vampiro.

 

En los aspectos interpretativos, el film funciona a la perfección. Antón Yelchin (Star Trek, El Castor) es el perfecto Charlie Brewster, Christopher Mintz Please (Supersalidos) es poco menos que una deidad, por lo que alabarle no tiene mucho sentido a estas alturas, Imagen Poots no se conforma con ser la chica bonita, David Tennant hace olvidar al Peter Vincent original en ciertos momentos (tarea harto difícil) y Colin Farrell se lleva  el gato al agua, elaborando uno de los vampiros más atractivos de los últimos años. Lejos quedan las formas flautis y delicadas de los vampiros brillantes de Crepúsculo; Farrell compone un vampiro de movimiento animales, depredadores, transmitiendo peligro en todo momento, al mismo tiempo que se divierte con su papel  (no olvidemos, es un film de horror). Toni Collete simplemente pasaba por allí, y se limita a hacer de madre, otra vez.

 

La puesta en escena del indie Craig Gillespie es acertada y precisa, con algún detalle curioso (los planos circulares dentro del coche), pero lo que verdaderamente destaca es la fotografía de Javier Aguirresarobe, que inunda la pantalla de tinieblas, dando una tonalidad oscura, llena de grano, verdaderamente tenebrosa. Siendo sincero, hacía mucho tiempo que la fotografía de un film de terror no me parecía tan sobresaliente. Este hombre es un máquina.

 

El humor no chirría, las escenas de terror son auténticas, los actores están excelentes, tiene un ritmo ajustadísimo y acertadísimo, y lo que es más importante, ha sabido mantener la esencia del film original, al mismo tiempo que ofrece algo nuevo, para nada nostálgico (J. J Abram debería echar un vistazo a este film) y contemporáneo, como puede verse en la introducción de las nuevas tecnologías dentro de la mitología clásica del vampiro: la forma de descubrir a la criatura de la noche, no es mediante espejos, sino mediante cámaras de móviles.

 

Una excelente opción para finiquitar este verano cinematográfico que empieza a llegar a su fin. Además tiene un cameo antológico, si eres fan de la original.