Crítica de The town. ciudad de ladrones

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Fascinante crónica de una vida de crimen aderezada por el siempre eficaz amor y la redención, dirigida por un Ben Affleck en estado de gracia."

 


Alba Viñallonga Cruzado por Alba Viñallonga


cartel de The town. ciudad de ladrones

Director: BEN AFFLECK
Estreno: 2010-10-29
Genero: Suspense

Quién lo iba a decir.
Ben Affleck, uno de los actores más denostados (y muchas veces con razón) de los últimos años, ha encontrado su verdadero talento: la dirección.
Que era un buen guionista ya lo sabíamos (no por casualidad, tiene un Oscar). Pero resulta francamente sorprendente que, cuando se ha lanzado a la dirección, Affleck no sólo supera con creces sus logros delante de la cámara, sino que se revela como una de las últimas esperanzas de los amantes del cine negro de toda la vida. Martin Scorsese y Michael Mann ya tienen sucesor.
En The Town, como actor, Affleck sigue adoleciendo de ciertas expresiones faciales francamente irritantes, y por muchos tatuajes que se ponga no logra convencer al público de que es un tipo francamente poco recomendable. Sigue siendo él, Ben Affleck, el buenazo seductor de tantas y tantas películas. No molesta en absoluto, pero tampoco entusiasma. Pero como director, Affleck entrega una cinta policiaca brillante, adornada con un guión modélico, y filmada con una elegancia y un oficio artesanal dignos de todos los elogios. Su film sabe a época clásica, a Frankenheimer, y a los citrados Mann y Scorsese. Y éso no todos pueden decirlo.... de hecho, pueden decirlo bien pocos.
Y además, como guionista, Affleck tiene la lección muy bien aprendida. Trama de acción y thriller, e historia de amor. Su acierto es lograr que ambas partes funcionen a la perfección. La historia de Doug y Claire, el personaje al que da vida la siempre excelente Rebecca Hall, es tópica a más no poder, pero aun así cautiva y emociona. El amor, como suele ocurrir, se convierte en la tabla de salvación de un personaje en busca no tanto de redención como de un cambio radical en una vida que le incomoda.
Y mientras tanto, la partitura del genial Harry Gregson-Williams acompaña las escenas recalcando su dramatismo o su nivel de adrenalina, según proceda. Y Affleck, generoso, ofrece los dos personajes bombón de la película a Jeremy Renner y Jon Hamm. Ambos son actores de ésos que hacen fácil lo difícil, auténticos robaescenas, de apabullante carisma e incluso atractivo (físico y fílmico). Aquí llenan la pantalla. Blake Lively, por su parte, ofrece varios momentos de brillantez que hacen desear que hubiera tenido más minutos en pantalla.
En definitiva, un thriller casi sobresaliente, que devuelve a los aficionados el saber de los viejos clásicos de un género que no merece la mediocridad en la que de vez en cuando cae.