Crítica de Azuloscurocasinegro

"

Daniel consigue marcar su estilo, porque es fiel a sus principios, a su pasado como cortometrajista, a su filosofía de director"

 


Iván Sainz Pardo por Iván Sainz


cartel de Azuloscurocasinegro

Director: Daniel Sánchez Arévalo
Estreno: 2006-03-31
Genero: Drama

Que tras poco más de dos semanas, una película como "Azul oscuro casi negro", que viene de estrenarse por todo lo alto con tres Biznagas en el festival de Málaga, no se pueda ver en ninguno de los dos multicines de San Cugat del Valles, y ya únicamente se proyecte en cuatro cines en toda la ciudad de Barcelona, refleja a la perfección la situación de nuestro cine nacional.

Me pregunto, con desesperanza, la suerte que le deparará a esas otras obras españolas que no fueron premiadas o ni siquiera estrenadas en Málaga. El cine no llega al público y muere, irremediablemente, sin una industria engranada y eficaz, protegida legalmente, independiente y con un poder real de distribución. Este desastre, esta evidente y permanente crisis del cine español, no tiene nada que ver, por mucho que así nos lo quieran vender, con los problemas de la piratería por Internet. Es Internet, precisamente y en este caso, desde donde se está consiguiendo, en gran parte, crear un merecidísimo boca a boca sobre esta película que está impulsando a mucha gente a ir al cine.

Aunque, en realidad, nunca pretendo ser objetivo, me sería también imposible serlo al escribir sobre esta opera prima de Daniel Sánchez Arévalo. En mi caso, conozco los cortometrajes de Daniel y también lo conozco a él. La película, sin embargo, se disfruta por si sola y esta hecha, sin duda alguna, para el gran publico. Es por eso que la mayor preocupación de Daniel es que su primer largo pase desapercibido para la gran mayoría. Pudimos hablar no hace demasiado en Salamanca, Daniel se mostraba seguro, tranquilo, sabiendo que ha conseguido crear una pieza honesta y de calidad. Que ha cumplido con creces sus propias expectativas como autor inteligente, director eficaz e intuitivo y como espectador sensible. Pero es precisamente por ello, que Daniel no se muestra ajeno en absoluto ante el panorama azul oscuro casi negro de nuestro cine.

La trama de la película comienza donde termina uno de sus últimos cortometrajes, su estupendo y aclamado "Fisica II". Rescata aquí los mismos personajes para trazar una historia sencilla, pero emotiva y retratada con asombrosa destreza. Destreza en lo visual, para marcar un estilo, pero sin empachar. Para narrar con el lenguaje visual y separar a los personajes cuando lo precisan, unirlos cuando deben de estar juntos, para sugerir y recrearse con pequeños simbolismos y guiños. Destreza en una puesta en escena acertada y unas actuaciones sobrias y reales, con diálogos entretenidos e inteligentes. Porque sabemos que conseguir hacer reír en las situaciones dramáticas no es nunca tarea fácil.

Otra pirueta mortal es la de lograr mezclar el realismo social con el género comercial. Saber tratar el tema social aligerando lo justo el drama y no abandonándose al ya tan trillado y denostado estilo de cámara en mano, manteniendo la decisión de dejar la cámara en el trípode o sobre la dolly. Y además, Daniel consigue marcar su estilo, porque es fiel a sus principios, a su pasado como cortometrajista, a su filosofía de director que cree en la gran importancia del guión y en la dirección actoral. De quien crea desde el respeto y la humildad y sabe y consigue transmitir al espectador su propia ilusión por la historia que recrea. Y eso, es ya más de medio paso al
paraíso.

Y como también existe en el film algún pero, decir que el evidente academicismo de su autor, y la indudable fé en las estructuras dramáticas, en las formulas de genero y reglas de guión, le resta a la historia espacio para la sorpresa. La historia resulta siempre bastante predecible. Además, para conseguir mantener el pulso a tanta y tan lograda pirueta, algunos momentos acaban por mostrarse además algo inverosímiles y poco creíbles. Sin embargo, está todo tan mimado y contado con tanto respeto, sensibilidad e ilusión, que esto no entorpece para nada una brillante y talentosa opera prima que sabe a buen cine y a reto conseguido.

Terminar apuntando únicamente dos cosas, por un lado vaticinar lo evidente, un esperanzador futuro para Daniel Sánchez Arévalo, y por otro, haceros llegar un mensaje muy claro:No se arrepentirán. ¡Vayan a verla!