Crítica de El topo

 
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Una de las mejores películas del año, que nos recuerda que el cine es evasión, pero que no tiene por qué estar falto de contenido y que, a veces, que nos hagan utilizar el cerebro es una de las mejores formas de entretenimiento que pueden ofrecerse"



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Judith Romero Ruiz por Judith Romero
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cartel de El topo
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Director: Tomas Alfredson
Estreno: 2011-12-23
Genero: Suspense



Confieso que el género de espías no se encuentra entre los que más me gustan, ni literaria ni cinematográficamente. Es por eso que desconocía la existencia de George Smiley, personaje creado por John Le Carré para varias de sus novelas (entre ellas, la celebérrima “El espía que surgió del frío”), y que es el protagonista absoluto de “El Topo”, terrible título español de “Tinker, Tailor, Soldier, Spy”. También es por eso que puedo afirmar que no es necesario conocer la obra de Le Carré para disfrutar de una película tan redonda como “El Topo”.

Su director, el sueco Tomas Alfredson, vuelve a hacer gala de todas las virtudes que demostró poseer en la magnífica “Déjame Entrar”, entre ellas su gusto por la sutileza en los detalles (al igual que en aquélla, las relaciones homosexuales de varios de los personajes son tratadas con mucha mano izquierda) acción en segundo plano, y un excepcional dominio de la tensión narrativa, acrecentado si tenemos en cuenta que el ritmo de sus películas no es precisamente trepidante, sino todo lo contrario; Alfredson se toma su tiempo para contarnos todo aquello que quiere contarnos, y para dar todas las pistas necesarias, aunque a veces cueste verlas.

Y es que uno de los mayores méritos de “El Topo” es que, a diferencia de a lo que nos tiene acostumbrados el cine actual, exige un esfuerzo por parte del espectador, tanto a nivel de atención como a nivel mental; no se trata de repanchingarse en la butaca durante dos horas y dejar el cerebro en stand by, sino de utilizarlo e intentar conectar las piezas del puzzle que Alfredson nos ofrece a medida que van apareciendo (algo que, supongo, tendrán mucho más fácil quienes conozcan la novela original, que en mi caso agradezco no haber leído). Tal vez por eso, “El Topo” es una película que ha defraudado a mucha gente, que esperaba quizá algo más trepidante, más jamesbondiano, y se ha encontrado con un ejercicio cerebral y frío al que, reconozcámoslo, hace tiempo que hemos dejado de estar acostumbrados, si es que alguna vez lo estuvimos.

Además de la excelente dirección de Alfredson, y del no menos sobresaliente guión escrito a cuatro manos por Bridget O’Connor Y Peter Straughan (y que si existe justicia debería estar nominado al Oscar al Mejor Guión Adaptado), el mérito de la película recae, sin duda, en el extraordinario reparto, casi todo masculino y casi todo británico, que está ante la cámara. Capitaneados por un soberbio Gary Oldman, en el que es uno de los mejores trabajos de su carrera, si no directamente el mejor (es, sin duda, el más contenido; tanto que se nos antoja desconocido en un histrión como Oldman), desfilan grandes popes del cine inglés como los veteranos John Hurt y Ciarán Hinds, o un excelente Colin Firth, que rompe aquí con la imagen de señor frío, amargado y reprimido típicamente inglés que tan buenos resultados le ha dado, llevándole hasta el Oscar. Las nuevas generaciones de intérpretes británicos están representadas por Tom Hardy, que tiene un papel diametralmente opuesto al de “Origen” (y que ejerce aquí de actor solvente antes de saltar al megaestrellato con su Bane de “The Dark Knight Rises”), y por Benedict Cumberbatch, protagonista de la excelente “Sherlock”, destinado a seguir la tradición de actores ingleses notablemente feos pero dotados de un inmenso talento.

Arropados por la fotografía (del suizo Hoyte van Hoytema, quien ya colaboró con Alfredson en “Déjame Entrar” y la dirección artística, que nos transporta directamente al corazón de la Guerra Fría (posiblemente el mejor y más peligroso momento de la Historia para dedicarse al espionaje), y envueltos en la extraordinaria banda sonora de Alberto Iglesias -sin duda el mejor compositor español de hoy día; a ver cuándo le dan ya un Oscar, que hace tiempo que se lo merece, y mucho-, Alfredson y su troupe nos ofrecen una de las mejores películas del año, que nos recuerda que el cine es evasión, sí, pero que no tiene por qué estar falto de contenido y que, a veces, que nos hagan utilizar el cerebro incluso después de haber salido de la sala es una de las mejores formas de entretenimiento que puede ofrecernos un cineasta.


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Prácticamente todo

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Algunos personajes podrían haberse desarrollado más

Critica de "El topo" publicada el 2012-01-05
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