Crítica de Los juegos del hambre

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(Happy Hunger Games)"

 


Alberto Zamora López por Alberto Zamora


cartel de Los juegos del hambre

Director: Gary Ross
Estreno: 2012-04-20
Genero: Ciencia Ficción

Cuatro semanas consecutivas liderando la taquilla americana y una recaudación de 337 millones de dólares solo en la tierra de las barras y estrellas. Datos demoledores, que dejan claro, y a voz en grito, que Los Juegos del Hambre es la nueva franquicia que todos los estudios andaban buscando. De nuevo basada en una novela de gran éxito, y con todos los ingredientes necesarios para captar la atención, y el fanatismo, de jovenzuelos de todo el mundo. Lo agradable, es que el producto resultante queda lejos de ser ofensivo, repugnante o directamente ridículo (como los vampiros brillantes), aunque también queda lejos de la magnífica Harry Potter, puestos a hacer comparaciones gratuitas.

 

Un grupo de jóvenes, previamente entrenados, son encerrados en una isla, con el objetivo de matarse entre ellos. Ese es el argumento y poco más hay que decir. Una idea a lo Battle Royale, pero con menos mala leche y claramente orientada a los young adult (gracias al peliculón de Charlize Theron, ahora se que existe tal target), que ofrece dos horas y pico de puro entretenimiento, y lo que es mejor aún, sin bajones en el ritmo, y sin concesiones gratuitas al romanticismo barato (lo que más temía este servidor). Los juegos del hambre incluso se permite una (ligera y superficial) crítica a los totalitarismos y la tv basura, algo de agradecer en una propuesta de estas características.

 

El film es uno de esos casos, en que todos los elementos fluyen y cohabitan de la forma correcta (aunque sin alcanzar la maestría, para que negarlo). Un reparto de campanillas, dominado por una Jennifer Lawrence, que hace llorar al respetable al compararla con la sosainas de Kristen Stewart, un soberbio Stanley Tucci, que devora cada plano en el que aparece, un recuperado West Bentley, un testimonial Donald Sutherland o unos divertidos Woody Harrelson y Elizabeth Banks.  Este reparto de lujo se combina con una sorprendente puesta en escena de Gary Ross, que tira, y mucho, de cámara en mano (algo que me sorprendio, ya que me esperaba mayor clasicismo, o directamente vulgaridad), un acertado diseño de producción (entre THX y un sueño loco de Divine) y una soberbia partitura de James Newton Howard, que dignifica y engrandece todas y cada una de las secuencias en las que aparece.

 

Yo ya soy fan de Los Juegos del Hambre. Si hubiera tenido una mayor carga violenta, la repanocha oiga.