Crítica de La pesca de salmón en yemen

"

Una comedia ligera y delicada que entretiene y gusta. El Indiana Jones de la caña de pescar nos ha enganchado!!"

 


Lucas Liz por Lucas Liz


cartel de La pesca de salmón en yemen

Director: Lasse Hallström
Estreno: 2012-04-20
Genero: Comedia

Sinopsis.

Guión de Simon Beaufoy basado en la novela de Paul Torday.

Un adinerado jeque árabe (personaje interpretado por Amr Waked) tiene en mente un asombroso, disparatado y casi irrealizable proyecto: la introducción del arte de la pesca del salmón en un río de Yemen. Para ello pone en marcha todos sus recursos y le encarga el proyecto a la empresa que lleva sus negocios en el Reino Unido. Esta iniciativa será coordinada por Harriet (personaje interpretado por Emily Blunt). La atractiva joven se pone en contacto con el doctor Alfred Jones (Ewan McGregor), quien en principio ve imposible la ejecución del tal locura. A la vez que han de estudiar la viabilidad del proyecto y ejecutarlo, ambos, Harriet y Fred, han de enfrentarse a importantes situaciones personales.

El curioso proyecto se ve respaldado por las autoridades británicas con objeto de fomentar las relaciones anglo-árabes, encontrando en Patricia Maxwell (personaje de Kristin Scott Thomas), asesora del primer ministro inglés,  a una extrovertida, interesada y particular colaboradora.

Crítica.

Tarde de martes y la distancia con la fecha de nuestra última visita al cine nos crea cierta necesidad, cierto síndrome de abstinencia que es preciso cortar de raíz, sin tardar mucho más en satisfacer tal ansia. La Pesca del Salmón en Yemen es la elegida. Ganas teníamos de verla por lo que habíamos leído con anterioridad sobre ella y empujados por ciertos ingredientes adicionales tales como la sugerente excentricidad del título en sí mismo, lo hermoso del cartel publicitario (el azul...siempre, ¡qué hermoso azul!), el director y la pareja protagonista; gran actor él y guapa no exenta de cualidades ella, bajo nuestro humilde punto de vista.

Estamos ante una comedia elegante y placentera, donde las pinceladas de cierto humor ligero le confiere aroma de comedia británica clásica. Podríamos decir que es un producto agradable y que sin duda entretiene. suelta la caña y es muy fácil picar...

Bajo la excentricidad y lo alocado del título, y de la propia historia en sí, la delicada pluma de la dirección y lo convincente de los diálogos la convierten en algo cercano y entrañable. Se enfrentan dos personajes antagónicos, el sentimental frente al racional, inmersos en diálogos placenteros, cargados del toque justo de humor e ironía, que son el anzuelo exacto para que "ávidos pececillos" como nosotros nos entreguemos por completo al espíritu y a la ilusión de la cinta.

Película que es una realidad por el derroche de ilusión puesto en ella, al igual que lo es el alocado proyecto de llevar salmones desde Escocia hasta Yemen con objeto de introducir su pesca en esas aguas que transcurren por arenosos desiertos.

Todo un acierto de amabilidad y entretenimiento que consigue el éxito gracias a la gran química existente entre sus dos personajes protagonistas, a los que dan vida Ewan McGregor y Emily Blunt, y a una soberbia Kristin Scott Thomas, en su rol de endiablada buscadora del provecho político. Esta actriz no es muy amada en este espacio, lo reconocemos, pero en esta ocasión nos quitamos el sombrero; está genial. Desbordante de ironía, de energía, de vigor, de mando, de recursos, de sarcasmo...simplemente sobresaliente.

Ewan McGregor metido en un papel raro para él: un profesor anodino, insulso, con una vida que transcurre por cauces tristes y llevaderos... cual pez que se deja llevar por la corriente, cuando realmente quiere ser salmón que nada contra ella. Nunca es tarde para cambiar, para girar el rumbo y convertir la vida de uno mismo en lo que se quiere y se desea, por mucha pendiente que haya que remontar y mucho esfuerzo que cueste. Es una gran metáfora plasmada en el "remonte" río arriba del salmón, al igual que una escena de la cinta, en la que el propio doctor Jones está caminando en la misma dirección que todo el mundo por una calle londinense, cuando, de pronto, cambia de opinión, se gira y cambia su rumbo. DECIDE; decide, por sí mismo.

A modo de maldad, tenemos que reconocer que el apellido elegido para el personaje nos causa algo más que una sonrisa. Tenemos aquí a otro Dr. Jones, que al igual que el Indiana de Harrison Ford, maneja con destreza una largo filamento flexible. De las pocas similitudes a encontrar entre ambos, jajaja. No obstante, en este caso domina la caña de pescar y no el famoso látigo. Perversos somos en la comparación, pero tenemos que reconocer que cada vez que se pronunciaba Dr. Jones, la mente se nos iba al héroe creado por Spielberg y Lucas. Bueno, a su modo, este doctor es también un héroe.

El mayor de los pecados del film, a nuestro juicio, es la resolución final, no en su contenido, pero sí en sus escenas finales. No nos convence y la evidencia final de posible éxito del proyecto se ejecuta de una forma bastante irrisoria.

Su falta de pretensiones hace que no disguste ampliamente en ningún apartado más y esa carencia misma, su no anhelo de grandeza, la eleva aún más. Su ligereza y delicadeza la encumbran a la calidad de entretenida y de buena cinta, lo justo para que un servidor le conceda un aprobado largo y holgado, con aspiraciones de notable.

Siéntense y disfruten de ella. De lo mejor de la cartelera en estos momentos.

Nota general.

6,5 sobre 10.


Critica de "La pesca de salmón en yemen" publicada el 2012-04-26
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