Crítica de Sybil

 
"

Muy interesante producto (hecho para la televisión), perteneciente al género dramático, con algunas salpicaduras de terror. Altamente recomendable, sobre todo si sientes interés por el mundo de la psiquiatría. "



Francesc Canals Naylor por Francesc Canals
RSS: suscribir a RSS



cartel de Sybil
ver cartel

Director: Daniel Petrie
Estreno: 1976-05-13
Genero: Drama



Sybil es una película basada en el libro Sybil, que cuenta la historia del personaje real Shirley Ardell Mason (en la película y el libro es el personaje de Sybil Dorsett).

Durante tres horas de duración, se nos sumerge de lleno en la enfermedad mental del personaje Sybil, una mujer que sufre trastorno de personalidad múltiple. Los casos reales de este trastorno son extrañísimos en psiquiatría, de ahí que la doctora Cornelia (Joanne Woodward) quede fascinada y se vuelque de lleno en la terapia de su paciente.

Progresivamente, y mezclado con el sentimiento de perplejidad, esta doctora va sintiendo un cariño especial y casi maternal hacia Sybil, quien, a su vez, logra confiar poco a poco en su terapeuta. Es, sin embargo, una tarea muy difícil. Sybil es una mujer que pasó una infancia terrible. Por las mañanas, la madre de esta niña le ataba los pies a un palo de escoba e izaba sus piernas desnudas para introducirle un enema de agua fría. La tortura seguía cuando la sádica madre introducía cuchillos y ganchos en la vagina infantil para advertir a la niña de lo que le sucedería cuando fuera mayor y pretendiera tener relaciones sexuales con esos seres diabólicos que eran los hombres. Finalmente, y quizá en  una de las escenas más desgarradoras, vemos a la niña con una pierna atada a la pata de un gran piano, obligada a retener dentro de su vagina el enema hasta que su madre terminase de interpretar una interminable pieza musical de Dvorák.

Todas estas atrocidades sádicas, conforme pasan los años y la niña crece, van quedando ocultas en el subconsciente. De tal modo, Sybil, ya adulta, no recuerda nada. No puede recordar nada, esa parte de su mente que los psicólogos de la era moderna denominan IT (el subconsciente descubierto por Freud) retiene bajo llave sucesos demasiado graves para que una persona pueda soportarlos. No obstante, esta memoria, aunque velada tras la cortina del IT, ejerce una influencia sobre el ser humano. Así, Sybil, aunque no sabe qué es lo que le pasó cuando era niña, sí experimenta una serie de sucesos extraños en su vida, como perder el conocimiento, quedarse en blanco, despertar en sitios sin saber cómo ha llegado hasta ahí y, a la postre, sufre la neurosis más grave de todas: la personalidad múltiple.

Los horribles acontecimientos de su infancia marcan la vida de la acomplejada y torturada mujer, sin que ella lo sepa. Pululan una serie de personajes en la vida de Sybil que se quedan atónitos al comprobar que ella no es una adulta sana y normal, lo cual acrecienta la marginación social y la frustración de la joven. Sabe que se encuentra enferma pero no sabe por qué. Tendrá que ser la doctora Cornelia quien desmenuce el puzle de la personalidad de la paciente para intentar, después, encajar cada pieza en un lugar en el que tenga sentido: el terror a los ganchos y cuchillos; la aversión hacia las habitaciones de color verde; los dibujos misteriosos; la fobia al sonido de cadenas, etc. Pequeñas pistas que delatan la existencia un terrible secreto en lo más profundo de la zona subconsciente.

Este secreto irá aflorando lentamente a lo largo de años de dura terapia que, en el filme, se condensan en tres horas de metraje. Se trata de una rotunda obra, con momentos que hacen poner la piel de gallina. Las enfermedades mentales existen, y ésta es una excelente oportunidad de comprobar hasta qué punto los abusos sexuales, el maltrato infantil y/o cualquier suceso sumamente traumático acontecido en la vida de un ser humano puede llegar a ser negado por el propio individuo, encastando en las capas más profundas de un lugar remoto del cerebro para, desde ese sombrío lugar, hacer que nuestras vidas sean un tormento de fobias, tics, neurosis, paranoia, esquizofrenia, trastornos obsesivos o cualquier otra forma de daño neurótico. Determinadas escenas del filme son muy duras y uno termina por sentir verdadera rabia por lo que le pasó a esa pobre niña que sufrió toda clase vejaciones por parte de su propia madre. Esta obra también sirve para plantear un debate: ¿Hasta qué punto una persona con trastornos mentales graves no tratados por un especialista está preparada para educar a un hijo?

Muy interesante producto (hecho para la televisión), perteneciente al género dramático, con algunas salpicaduras de terror. Altamente recomendable, sobre todo si sientes interés por el mundo de la psiquiatría.

 


Critica de "Sybil" publicada el 2012-05-13
Más críticas de Francesc Canals Naylor