Crítica de Shame

"

Cinta de un provocador nato que logra suscitar aunque no convencer"

 


Lucas Liz por Lucas Liz


cartel de Shame

Director: Steve McQueen
Estreno: 2011-11-09
Genero: Drama

Sinopsis.

 

Historia que se centra en la problemática vida de Brandon (personaje de Michael Fassbender). Este joven oculta su  adicción desenfrenada al sexo y su incontrolada vida sentimental y sexual, bajo una aparente normalidad y en exitoso porvenir laboral.Además, la visita de su hermana (personaje interpretado por Carey Mulligan), con una vida atormentada y no escasa tampoco de tormentos, acaba por turbarle y sacarle de su habitual rutina de relaciones impersonales y falta de apego, en la que tan cómodo parece sentirse.

 

Crítica.

 

Shame es un título que llamó nuestra atención en la cartelera pero que, como otros muchos, agotó su tiempo en los cines sin que pudiésemos acercarnos a contemplarla. Gracias a ese maravilloso mundo llamado "la red de redes", llegó nuestro momento, pese a que empezamos a tener algo de indigestión de un buen actor como Michael Fassbender, al que ya le empezamos a ver no sólo en la sopa; casi en cualquier plato.... Y lo que nos queda; en breve le volveremos a ver en Prometheus.

 

Se nos presenta la historia de una adicción a cuya víctima avergüenza, atemoriza y trata de ocultar. Esa oscura y avergonzante debilidad está, no obstante, tratada sin vergüenza alguna, sin pudor y sin tapujos.  Ni por parte del guión, ni de la realización, ni siquiera de los actores, que no escatiman en desnudos y en mostrarnos sus encantos (¡más de una o dos exclamaciones de admiración seguro que suscitaron!)

 

Valiente reto el del realizador británico, a pesar de que nos parece demasiado encorsetada, de estructura recia y necesaria, pero densamente, seria. Es una película cuyos elementos fílmicos y visuales nos dejan poco margen y nos hacen pasear por un camino estrecho y recto, demasiado uniforme. Parece que se nos quiere impedir el movimiento. No se nos permite alejarnos lo más mínimo del sendero trazado, el cual es una vía angosta y de aire denso, en cuya atmósfera recargada no siempre es posible respirar y por tanto deja abierta la puerta al abandono.

 

Por tanto, es estrictamente seria y rigurosa en el continente. En cuanto al contenido, más allá del tratamiento de una adicción (de una perversión para ojos de algunos), la vemos también como una reflexión sobre el aislamiento, el averno interior del individuo de la sociedad actual, sobre su forma de relacionarse y sobre la forma  en la que se nos conoce o, mejor dicho, nos damos a conocer. Nos hace reflexionar sobre lo que somos, sobre lo que transmitimos. Sobre lo permeables que somos y lo son nuestras inquietudes y emociones; sobre lo que dejamos que se vea de nosotros. ¿Nos avergüenza? ¿Nos importa lo que piensen de nosotros? ¿Nos queremos mostrar? O simplemente es el ritmo de vida que llevamos, que cada vez nos robotiza más, nos deshumaniza, nos aísla y nos hace encerrarnos más y más en nosotros mismos. Así, pocas válvulas de escape nos quedan, teniendo que dar rienda suelta a nuestras ansiedades y angustias con un alto grado de secretismo, sean éstas cuales sean.

En cuanto a las interpretaciones, tenemos a un Fassbender brutal (y no sólo nos referimos a las dimensiones de sus atributos masculinos), buceando en la oscuridad, más que seducido por ella. Inmerso y viviendo en ella. Agonizando en la profundidad de un interior avergonzante y que el protagonista quiere ocultar y manejar al margen del resto de parcelas de su vida. Está brillante y por momentos descomunal. Fiero, entregado, sucio y brutalmente creíble.

Además de este nuevo camaleón de la interpretación actual, tenemos a Carey Mulligan, dando vida a su hermana Sissy. Personaje que saca a Brandon de su encorsetado mundo, en el cual no cabe ninguna presencia exógena que le pueda alterar y le lleve a establecer vínculos o relaciones sentimentales con carga emotiva (miedos son). Un ingrediente que le desespera, le perturba y le confunde. Le aleja de la impersonalidad que le proporcionan sus relaciones ocasionales y sin compromiso, sin cariño de por medio.  Tal y como le ocurre también con esa compañera de trabajo por la que parece que siente algo más que el mero deseo sexual y de posesión.

Ambos personajes son un buen complemento en pantalla y congenian. No obstante, su relación no queda totalmente clara y definida en el transcurso del film. Mulligan da vida a esa hermana con un amplio océano de problemas y un cielo escaso de oxígeno, asfixiante y devastador, como la propia cinta. Claustrofóbica.

La conclusión: es un reto valiente y provocador, ejecutando una historia agónica y perturbadora, lo que se transforma en una cinta densa y a nuestro juicio incompleta, con muy buenas interpretaciones. De moralina innecesaria en el tramo final y con algún anhelo de grandeza, buscando ser alabada por la crítica pura y entendida, en su mayor parte alejada del conocimiento y gusto medio-llano de la mayoría de los mortales como nosotros. Pecado que no perdonamos. Lo sentimos.

Nota general.

 

4,5 sobre 10.