Crítica de Margin call

"

Nos deja un poso agradable, por entretenida, y a la vez preocupante e inquietante por el mundo descrito."

 


Lucas Liz por Lucas Liz


cartel de Margin call

Director: J.C. Candor
Estreno: 2011-10-21
Genero: Drama

Sinopsis.

 

Película que ubica en los principios de la crisis financiera del año 2008.

 

Un analista de riesgos de una poderosa empresa de inversiones (personaje interpretado por Zachary Quinto) bucea en una información que su recién despedido jefe (Stanley Tucci) le confía el día que abandona la empresa.  Unas horas después, este analista se da cuenta de que los datos no cuadran y convoca de urgencia a sus superiores en el departamento, personajes interpretados por Kevin Spacey y Paul Bettany. Tras comprobar los datos y analizarlos, la empresa se reúne en gabinete de crisis para tomar decisiones dado que, según estas cifras, la empresa puede estar en situación de ruina. La madrugada será movida y se tendrán que tomar decisiones financieras de dudosa ética. Estas decisiones provocarán un maremoto con un grandísimo impacto, lo que desencadenará una profunda crisis en el sector. O una oportunidad, según se mire.

 

Crítica.

 

Película de finanzas, sobre lo poco entendible que es este mundillo y sobre cómo se negocia con dinero y productos ficticios de dudosa legalidad y reprochables (al menos bajo nuestro punto de vista) moralmente. Es una cinta que no sólo bucea en los comienzos de la crisis financiera y económica que nos ha caído a todos encima como una losa, sin comerlo ni beberlo (aunque como dice un amigo mío, "un poco de culpa tenemos todos"), sino también trata de reflexionar sobre ese mundo financiero, de dinero ficticio, donde no se produce ni se fabrica nada, no se está generando riqueza, únicamente se juega con productos financieros extraños, se transfiere deuda de unas entidades a otras, jugando con los tipos de interés y la más pura de las especulaciones.

 

A pesar de la temática y del vocabulario empleado, en ocasiones muy lejano a nuestros nulos conocimientos del mundo de las finanzas (tampoco queremos), la película nos deja un poso agradable y a la vez preocupante, inquietante. Agradable porque nos ha sido entretenida y nos ha hecho pasar un buen rato frente al televisor disfrutando de unos segundos de cine. Preocupante e inquietante por muchos motivos. Nos presenta la fragilidad de un mundo ficticio e inmoral, donde se juega con dinero que no existe, manejando fríamente los números y los índices de rentabilidad. Números que se alejan de las personas, pero que tristemente están condicionando, y mucho, la vida de las mismas. No es un mundo productivo que genere riqueza, es un "mundo odioso" donde reinan la especulación, la mentira y el juego inmoral. Insisto, un mundo que no produce y sólo genera dinero usando un dinero que normalmente no es suyo. Pero señores, nuestro "amado" capitalismo es así, tiene esas asquerosas reglas. Y más inquietante aún (pánico nos provoca) es cómo nos muestra la fragilidad y la volatilidad del mismo: la decisión de unos pocos puede derrumbar el mundo y la vida del resto, haciendo que todos nos tambaleemos. Todos salvo ellos mismos; esos pocos cabrones que seguirán ganando millones y millones de euros o dólares a costa de hacernos sufrir y de jugar con nuestro dinero, tal y como ya nos mostrase ese gran documental llamado Inside Job. Como bien resume el final del film, parece que la propia crisis es una gran oportunidad para "los mismos" de seguir ganando dinero. Serán los mismos maleantes con distinta chaqueta y distinta insignia, pero seguirán haciendo lo mismo: jodernos mientras amansan montañas obscenas de dinero, con la impunidad política que les permite remover el río para pescar todavía más en él.

 

En cuanto a lo cinematográfico, creemos que consigue reflejar muy bien lo que pretende, todos esos elementos de crítica al capitalismo y al mundo de las finanzas y los tiburones que nadan en esas aguas. Tiburones financieros se hacen llamar. Craso error, por muy poderoso que sea un animal, solo ataca cuando necesita comer; éstos, por contra, están inmersos en una guerra cuyo lema es "a ver quién tiene la polla más grande", en clara alusión a la ambición por tener más y más (parece su única motivación). A ver quién tiene más coches, más yates, gana más, cobra más en bonos... Esto queda muy bien retratado en el film, dejando claro lo atractivo que es el "negocio" y el dinero que se puede hacer, donde jóvenes recién titulados y con brillantes porvenires en el mundo técnico o ingenieril, se ven seducidos por el dinero fácil y en el corto plazo.

 

Un reparto excelente y creíble lo hace todavía más inquietante. Buenas interpretaciones de un plantel de lujo destacando a nuestro amado Kevin Spacey, a Paul Bettany (aquel gran Silas de El Código da Vinci), a Jeremy Irons (en este caso no tan brillante como en otras ocasiones), Demi Moore, Stanley Tucci, etc.

 

De todas formas, no siempre es fácil seguir la trama. En lo básico, básico, sí. Pero el vocabulario, el ritmo alocado por momentos y la cantidad de mandos de la empresa con capacidad de decisión, pueden alejar y confundir al espectador, quien puede abandonar la historia en poco tiempo. Quizá sea redundante también en las cuestiones salariales, monetarias, en las indemnizaciones de despido y en la frialdad del mundo financiero y de sus empresas, escenificado en los despidos; todo ello se refleja desde el principio y tampoco era necesario explotarlo.

 

Un aspecto que se toca muy tangencialmente y en el que no se profundiza, es la relación trabajo-vida personal de estos individuos (permitannos tratarles con este término tan poco cercano y casi impersonal). Sus inquietudes, si las tienen, más allá del dinero.

 

No nos extendemos, si quieren ver una muestra más de las consecuencias del capitalismo puro y las causas principales de la crisis en la que estamos inmersos, les invito a verla.

 

Nota general.

 

5,0 sobre 10.