Crítica de Un tranvía llamado deseo

"

Un film intenso, apasionante, cargado de complejidad y profundidad psicológica"

 


Ángel López Gallego por Ángel López


cartel de Un tranvía llamado deseo

Director: Elia Kazan
Estreno: 1951-09-23
Genero: Drama

Penetrante obra maestra dirigida por Elia Kazan, que adapta la obra de teatro de Tennessee Williams. El propio dramaturgo es el encargado de escribir un perfecto guión, con unos personajes muy bien definidos y unos magníficos diálogos que parten del texto original. Una historia de soledades sobre amores solitarios, sobre la locura y la verdad, en donde un inolvidable Marlon Brando suda la camiseta y con una mirada es capaz de estremecernos. Y no es por elogiar a Brando, pero es que hablar de Un tranvía llamado deseo es hablar de uno de los más grandes actores que ha dado el cine. Lamentablemente no consiguió la preciada estatuilla que se llevó Humphrey Bogart por La reina de África. Tampoco hay que desmerecer la espléndida actuación de Vivien Leigh, quien interpreta a una mujer atormentada por su pasado.

Un film intenso, apasionante, cargado de complejidad y profundidad psicológica, que consigue romper en muchos minutos la teatralidad de la obra original. En el reparto también hay que destacar a un asombroso Karl Malden y a una correcta Kim Hunter. Así como, mencionar también la fantástica fotografía en blanco y negro de Harry Stradling y la maravillosa banda sonora de Alex North. Una película de obligado visionado.

Critica de "Un tranvía llamado deseo" publicada el 2012-08-22
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