Crítica de Samaritan girl

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Hay algo que me fascina en el cine de Kim Ki-duk, algo que vas más allá del cuerpo que impone, y es que en esos cuerpos dolientes que chocan y sangran y tantas otras cosas, hay una emoción contenida que no puede expresarse en palabras. "

 


Nuria Silva por Nuria Silva


cartel de Samaritan girl

Director: Kim Ki duk
Estreno: 2004-12-06
Genero: Drama

Hay algo que me fascina en el cine de Kim Ki-duk, algo que vas más allá del cuerpo que impone, y es que en esos cuerpos dolientes que chocan y sangran y tantas otras cosas, hay una emoción contenida que no puede expresarse en palabras. Ni siquiera en una imagen explícita. La violencia en su cine no duele tanto físicamente como lo hace emocionalmente. El hecho violento en sí sucede fuera de cuadro, lo que se muestra, sobre todo, es el rostro de quien lo ejerce. En Samaria no hay frialdad ni implacabilidad cuando Yeong-ki agrede a los hombres que poseyeron el cuerpo de su hija; hay un amor de padre, hay un cuerpo que no puede poseer.

En esta película, o tal vez en todo su cine, se pierde noción del desarrollo del  relato. Como en el cuerpo, hay fluir -de tiempo, de energía y de fluidos- por el que se termina experimentando (o padeciendo) el momento a momento del derrotero de sus personajes. Cuando Jae-yeong decide devolver lo que su fallecida amiga dio en vida, no devuelve el dinero que aquella ganara prostituyéndose para irse juntas a Europa, una transacción que sería sencilla. Devuelve tiempo, entrega y escucha. Entonces nos olvidamos de la Jae-yeong marimacho en rol de cafiolo que vemos durante la primera mitad de la película, para verla renacer mujer, esa mujer que falta en su casa y que su padre necesita. Necesidad que genera violencia, porque el cuerpo debe conseguir su satisfacción. Hay sobre el final varias escenas sobre las que podría realizar lecturas del tipo edípico incestuosas, pero entonces irrumpe la pesadilla quebrando la tensión sexual.

Por algún motivo recordé el final de Old Boy, de Park Chan-wook -director coterráneo-, en el que un padre, ante la concreción del incesto, queda en medio de un bosque nevado, junto a su hija/amante/lazarillo, incapacitado de poder expresar palabra alguna. En Samaria, por el contrario, hay un padre que asesina la imagen mujer de su hija para preservarla pura e inocente. “Papá ya no te va a guiar” le dice mientras le enseña a manejar, para dejarla sola en medio de un paisaje otoñal siguiendo el camino trazado por él. Y la película culmina en una persecución trunca, que hace pensar en la corrida torpe e inexperta de un cachorro tras su padre que se aleja.


Critica de "Samaritan girl" publicada el 2013-05-01
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