Crítica de El Hobbit: La desolación de Smaug

"

Fascinante regreso a la Tierra Media"

 


Oscar Vela Peris por Oscar Vela


cartel de El Hobbit: La desolación de Smaug

Director: Peter Jackson
Estreno: 2013-12-13
Genero: Acción

La primera sensación que tuve mientras disfrutaba de esta segunda entrega de "El Hobbit", titulada "La Desolación de Smaug", es que se aleja del tono familiar que rezumaba la primera entrega (y por supuesto del libro, que huelga decir que es un cuento de corte infantil), para traernos una aventura épica y oscura, hecho que se agradece enormemente y que le hace acercarse a lo ofrecido en la trilogía del anillo.
La película empieza en la conocida posada de Bree (que ya salía en EDSLA) que, tras el cameo del propio Peter Jackson, el mago Gandalf le encomienda la misión al enano Thorin de recuperar las tierras perdidas con la ayuda de un "Saqueador". Unos años después, la acción sigue a ese "saqueador", que no es otro que el entrañable hobbit Bilbo Bolsón (interpretado por Martin Freeman), que junto con el mago Gandalf "el gris" (interpretado por Ian McKellen) y la compañía de enanos, encabezados por Thorin (interpretado por Richard Armitage), viajan a través de la Tierra Media en dirección a la montaña solitaria, que es donde antaño residía su hogar, el reino enano de Erebor. Tal como ya nos contaron en la primera parte, el terrible dragón Smaug arrebató las tierras a los enanos, y por consiguiente, todo el oro y riquezas que estos poseían. Por el camino van lidiando con una partida de orcos que les persiguen y quieren acabar con ellos; con la ayuda de la joven e intrépida elfa Tauriel (maravillosamente interpretada por Evangeline Lily, la célebre Kate de la serie "Lost (Perdidos)"), Légolas (interpretado por Orlando Bloom) y un hombre de la ciudad del lago llamado Bardo (interpretado por Luke Evans). 
Los fans de la estupenda obra de Tolkien pueden estar de enhorabuena, ya que Peter Jackson ha logrado plasmar de una forma realmente espectacular los momentos más destacados de la novela; como la secuencia de los barriles que (aunque esté algo exagerada) está milimétricamente realizada; también la maravillosa secuencia en el nido de arañas; y por supuesto la conversación entre Bilbo y el todopoderoso dragón Smaug (al que le pone voz Benedict Cumberbatch), que posiblemente sea lo mejor del filme, destacando su impresionante diseño (que personalmente me ha recordado vagamente al que salía en el infravalorado clásico de Disney "El Dragón del Lago de Fuego (Dragonslayer)" (1981), de Matthew Robbins). 
Pero ya no solo el aspecto del dragón, sino toda la factura técnica es excelente, tanto a nivel de efectos especiales, como en la banda sonora, y los exteriores (esas preciosas montañas neozelandesas que ya salían en la trilogía de EDSLA). Además tiene un ritmo mucho más dinámico que su antecesora, con acción a raudales que la hacen muy entretenida y sus casi tres horas pasen en un suspiro.
Me ha gustado mucho que Jackson haya introducido nuevos elementos en la historia (como esa subtrama del Nigromante) que junto con los momentos más destacados de la obra (los que anteriormente he citado) engrandecen la historia, enriqueciéndola, y por supuesto, mejorándola.
Puede que algunos les disguste ese final un tanto abrupto e inesperado, pero a mí la verdad es que me ha gustado, ya que te deja la miel en los labios y con unas ganas inmensas de que llegue la tercera parte; que promete ser aun mejor que esta.
En definitiva, esta segunda entrega mejora (y mucho) lo ofrecido en la primera, acercándose al nivel de la trilogía del Anillo. Es una película notable, de las mejores de este año 2013; que alberga grandes dosis de aventura, acción,  fantasía, y por supuesto, ese sensacional dragón que se adueña de la pantalla, dejándonos sin aliento.

Critica de "El Hobbit: La desolación de Smaug" publicada el 2014-02-23
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