Crítica de El hombre de los Rayos X en los ojos

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El hombre de los Rayos X en los ojos: El poder de verlo todo o la destrucción del individuo. "

 


María José Martín Gutiérrez por María José


cartel de El hombre de los Rayos X en los ojos

Director: Roger Corman
Estreno: 1963-11-09
Genero: Ciencia Ficción

Imaginad que podéis ver a través de las paredes, de la ropa e incluso de la carne. Pensad cuantísimas cosas podríais hacer con este poder. Los médicos diagnosticarían enfermedades con una sola mirada, se podría espiar sin miedo a ser descubierto, jugar al póker y ganar todas las manos… Pero todo poder requiere una gran responsabilidad y el cine y la literatura nos han enseñado que muchos poderes pueden llevar a la destrucción del individuo.

De esto va la peli que os vengo a hablar hoy, El hombre de los Rayos X en los ojos (1963) nos cuenta la historia de un científico, James Xavier (interpretado por Ray Millard), desarrolla unas gotas destinadas a aumentar la gama de la visión humana, lo que permite a uno ver más allá de lo "visible". Convencido de que las pruebas en animales no son suficientes decide probar las gotas él mismo, descubriendo que esta maravilla científica puede ayudar a salvar vidas. Cada vez que las usas quiere usarlas más y más, desquiciándose y matando a uno de sus colegas del centro en el que trabaja. Con el uso continuado de las gotas dejará de ver en términos humanos, sólo en las formas de luces y texturas que su cerebro es incapaz de comprender plenamente. Después del asesinato pasará a ser un fenómeno de feria, intentando ocultarse de la policía. Las gotas también alteran sus ojos, primero pasando a ser plata y negro y finalmente todos negros y para ocultar su apariencia lleva unas gafas de sol, nada discretas, que intentan envolver el mundo que ve de algo de oscuridad. Como podéis imaginar cada vez se va volviendo más obsesivo con su poder y se quedará un poco “catacroquer”, lo que llevará al personaje a un dramático final.

Técnicamente mucho más avanzada que las primeras realizaciones de Roger Corman (¡Ojo! Contaba con un presupuesto de 250.000 dólares, que para él es como una millonada), éste nos descubre (de nuevo) que el bajo presupuesto no quiere decir mala dirección. Con un guión buenísimo de la mano de Robert Dillon y Ray Rusell, Corman se atreve con muchas cosas que antes no había podido. Por primera vez en su carrera como director, algunos personajes se atreven a mirar a cámara (con una justificación temática, por supuesto) y se atreverá incluso con planos secuencia, algo muy arriesgado y diferente a sus anteriores realizaciones en las que todo se cuadraba según un esquema extremadamente clásico. Y eso se da desde otro punto de vista nuevo para él, la cámara subjetiva. Tratando de mostrar al espectador como nuestro científico loco ve, Corman deja volar su imaginación y su mano, mostrando que no es que no lo hiciera antes porque no supiera sino por pánico a que quedara mal en la película (algo que explica en su autobiografía, que siempre fue un poco cagueta para esas cosas). Cuando la vista del Dr. Xavier ya es solo luz y color, se atreverá incluso con imágenes muy vanguardistas que recuerdan a las películas de Man Ray de principios de siglo. No tan imaginativas como las del artista surrealista, claramente, pero llenas de ganas de probar cosas nuevas.

Destaca la interpretación del siempre fantástico Ray Milland, que hizo esta película en su pleno declive cinematográfico. Después de Dias sin huella (Billy Wilder, 1945) por la que gano el Óscar a mejor actor protagonista, comenzó a sufrir un lento, lentísimo declive en el que protagonizará joyitas como Crimen Perfecto (Alfred Hitchcock, 1954). Se cree que empezó a ir de mal en peor cuando le dio por ser director (rodó unas tres películas que él mismo protagonizaba), aunque eso no quiere decir que dejara de ser buen actor, cosa que demuestra en cada una de sus pelis. En los años sesenta se le ve más en la tele que en la pantalla grande al pobre pero aún así protagoniza  La obsesión (Roger Corman, 1962) basada en un relato de Edgar Allan Poe y esta maravillosa película. A su lado, una Diana Van der Vils intenta destacar pero el poder del actor galés la deja un poco en la sombra. La película está construida en torno a él y entorno a él gira.

La conjunción de un guión brillante, con una técnica atrayente por parte de Roger Corman y una interpretación fantástica convierten al Hombre de los Rayos X en los ojos en un clásico para ver. Si no la habéis visto y sois fans de los científicos locos no os defraudará. Si no, tal vez por ver que se puede hacer con un presupuesto de 250.000 dólares, que hoy por hoy no daría ni para pipas, también vale la pena verla. Corman es famoso por ser el director de cine más tacaño de Hollywood y por eso su autobiografía se titula “Cómo hice 100 películas en Hollywood y no perdí ni un centavo”… Sólo me queda decir que la disfruteis como lo hice yo y espero que también os enamoréis de la misma manera que lo hice yo de esta joya de la Ciencia Ficción.


lo mejor Lo mejor de "El hombre de los Rayos X en los ojos"...

Las innovaciones técnicas de Roger Corman y la escena de la fiesta.

lo peor Lo peor de "El hombre de los Rayos X en los ojos"...

Lo cruel que es la propia historia con su protagonista.

Critica de "El hombre de los Rayos X en los ojos" publicada el 2014-02-23
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