Crítica de Hable con ella

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Mañosa, pasional, provocadora, delirante, sensiblera, genial, desmesurada, emotiva, cursi, todos calificativos que le caben y la definen tanto a ésta como a toda la filmografía de Pedro Almodóvar."

 


JLO por JLO


cartel de Hable con ella

Director: Almodovar
Estreno: 2005-05-16
Genero: Drama

El cine de Almodóvar -principalmente desde Átame (1989) a esta parte- es siempre el mismo y no deja lugar a dudas: o se lo ama o se lo odia. Las loas a veces exageradas a su obra, hacen ensanchar más esa brecha y tomar partido por una u otra opción. Hoy estamos ante una de sus muy buenas películas, la mejor junto a Matador y Carne Trémula, teniendo en común con ésta los roles masculinos e impedimentos físicos de los mismos.

Hable con ella es uno de los melodramas a los que nos tiene acostumbrados, aunque esta vez con menos toques de comedia pero con las mismas características de su cine, un mundo reconocible en el que conviven lo sexual con lo mundano, lo kitsch con el azar. Trata sobre el nacimiento de la amistad de dos hombres unidos por la convalecencia de sus dos amores.

Un periodista (Darío Grandinetti, contenido) y su malograda torera (Rosario Flores) y por otro lado, un bisexual (Javier Cámara) enfermero al cuidado de su vecina bailarina y amor platónico, personaje en el que Almodóvar centra todas sus fobias y sentimientos transformándolo casi en su alter-ego.

Se entrecruzan otras historias de amor, de soledades, de amores no correspondidos, todo teñido de una constante y siempre presente pátina sexual, con recorridos temporales hacia atrás y hacia adelante que hacen temer por la continuidad pero saliendo a flote con elegancia. Lo que la diferencia de sus últimos films es que no lo hace bajo una mirada estrictamente femenina, ni lo guían sus fuertes protagónicos femeninos, sino los ya mencionados masculinos.

El recorrido -con pocos golpes bajos pero que los tiene- es ameno a pesar de su tema conflictivo (violación, vida vegetativa) pero sin escenas explícitas o de mal gusto, con algo de lo cual hasta los detractores de su cine no van a poder negar de cualquiera de sus películas: bien dirigida, bien actuada y con mucha carga emotiva de principio a fin.

Solamente en una película de Almodóvar (o en una de Woody Allen) pueden convivir y mezclarse sin peligro de demencia, un collage de lo más variopinto a saber: una cantante española (Rosario), un actor argentino, la hija de Chaplin, Caetano Veloso, danza corporal (al comienzo y final, que hacen recordar ambos de Poderosa Afrodita y su coro griego) etc., etc.

Mañosa, pasional, provocadora, delirante, sensiblera, genial, desmesurada, emotiva, cursi, todos calificativos que le caben y la definen tanto a ésta como a toda la filmografía de Pedro Almodóvar. En el debe podemos mencionar el final, que es de un ambiguo optimismo constante en sus últimas obras, más cercano a hollywood y más lejos de su cine mismo.