Crítica de Half Nelson

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Half Nelson parece una película de profesor, como la de “Diarios de la calle”, pero en realidad es una película de yonkis, como “Trainspotting”, “Días de vino y rosas”, “Largo viaje del día hacia la noche”, “Días sin huella”. Profundamente subversiva"

 


Jose Contreras por Jose Contreras


cartel de Half Nelson

Director: Ryan Fleck
Estreno: 2007-05-25
Genero: Drama

Half Nelson parece una película de profesor, como la de “Diarios de la calle”, pero en realidad es una película de yonkis, como “Trainspotting”, “Días de vino y rosas”, “Largo viaje del día hacia la noche”, “Días sin huella”. La diferencia entre el cine que hacen los drogadictos y el de los no-adictos, es que nosotros siempre soñamos con mejorar en algo: conquistar a la chica, subir de puesto, arreglar algún problema. El sueño del drogadicto es que le dejen seguir como está, su sueño es una dosis más. La tranquilidad con que nosotros pagamos la letra del banco es la misma con la que ellos se enfrentan a la amenaza de desaucio. Los drogadictos del cine se acercan a la muerte, a la degradación física, con la misma preocupación que los sobrios llegan tarde a una cita.

Dunne da unas clases estupendas en un colegio multirracial. El día que está animado hace pensar a los niños en las fuerzas que provocan las grandes transformaciones de la historia. El día que tiene resaca se duerme delante de ellos. La primera mitad de la película está rodada para insistir en algo que ya sabemos, que Dunne es un hombre imperfecto. La explicación de su vida parece rodada por alguien tan colgado como el protagonista. Cierta capacidad de síntesis hubiera sido más de aplaudir. En vez de tantas resacas hubiera bastado una, en vez de tantos personajes hubiera bastado alguna conversación.

Los preámbulos nos preparan para una escena antológica. El profesor decide salvar a una de sus alumnas, pero cuando se encuentran no sabemos quien es el salvador y quien la víctima. En sus clases explica que la realidad es compleja, que no existe un bien y un mal, sino una dialéctica de fuerzas. Toda la escena, quizá toda la película, es una serie de variaciones sobre ese tema. El profesor y su alumna, el drogadicto y el camello, el héroe y la niña. Todas las líneas funcionan como una melodía profundamente subversiva dentro del pentagrama vital de estas dos existencias al límite. Que pena que los músicos se pasen una hora afinando los instrumentos antes de empezar a tocar.