Crítica de Los Goonies

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Todos estaremos deacuerdo en que la película de Richard Donner es un juguete para pasar un buen rato en un día tonto. Pero también será verdad que no hubo ni de momento hay una película como ésta, tan mágica y divertida a pesar de sus defectos."

 


José A. Peig por José A.


cartel de Los Goonies

Director: Richard Donner
Estreno: 1985-07-27
Genero: Acción

Buscamos la explicación a ciertos mitos y nos topamos con pequeñas obras maestras que han marcado a una generación. Nunca fuimos Goonies, y tampoco tuvimos un mapa del tesoro oculto en el desván, un rincón mágico de la vida en el que llorar y exorcizar las desdichas del niño que siempre será niño. El alma de la historia (historieta mejor dicho), un Sean Astin asmático y encantador, mira el paisaje de los muelles de Goon (!de ahí viene Goonies¡), las casitas unifamiliares entre los pinos y la acogedora orografía portuaria, y un mar que se extiende en el horizonte. Aquí nunca pasa nada divertido, suspira desconsolado mientras se deja caer en el colchón de la cama. Lo que él ni se imagina, es que al final la magia cobra la forma de un buque pirata cuya silueta esconde las sombras por causa de un sol que amanece sobre las olas. Son sueños que solo el cine puede materializar. Lo importante no es encontrar el tesoro. Lo que importa es ser un Goonie, o sea, vivir el sueño de la aventura que nos libra de la realidad exterior, la de allá arriba, la que nos espera al ascender a través del pozo de los deseos.

Steven Spielberg y Chris Columbus plantearon una historia que combinaba a Indiana Jones con el arquetipo pirata (simpático homenaje a Errol Flyn) y el mundo Freak de los soñadores y los maltratados, en clave humorística y bajo una pulsión adolescente que sin trampas ni complejos deriva en producto kitsch tontorrón y a menudo sensiblero, pero vertebrado con una caracterología de perfiles y situaciones que logran crear un estilo propio y genuino. Todos estaremos deacuerdo en que la película de Richard Donner es un juguete para pasar un buen rato en un día tonto. Pero también será verdad que no hubo ni de momento hay una película como ésta, tan mágica y divertida a pesar de sus defectos. Sus defectos pueden ser sus virtudes, por la sinceridad con la que va cogiendo tonos de una ridiculería grotesca. Todos sabemos que la escena de “Gordi” y “Sloth”, diciéndose te quiero bajo un resplandeciente cielo azul ( ¡¡y con la camisa de Superman !!. Dicho sea de paso que Sloth es uno de los personajes más ridículos que se hayan visto nunca), es uno de los momentos más patéticos que ha parido el séptimo arte, pero la tradición manda y en el recuerdo y el imaginario del joven cinéfilo perdura la idea de que, al fin y al cabo, éso es parte de la magia, la química que surge entre el gordito patoso y marginado y el “monstruo” de las cavernas, igualmente odiado y recluido del mundo.

La película, pues, encuentra esa frescura que la vuelve atemporal en la singular síntesis de elementos Freaks y la desenfadada comicidad mediante la cual los guionistas van jalonando la historieta con chistes y guiños varios, algunos bastante estúpidos, otros más afortunados y algunos no exentos de un comedido sentido de lo macabro.

Quizá la mejor explicación para la fascinación que suscita aún hoy después de más de veinte años, y a pesar de ser una película tan simplona, es el perfecto uso del montaje y del ritmo visual. Los sucesivos “gags“, las “trampas”, los chistes, están secuenciados de tal forma que la tibieza del relato termina por ser absorbente, rítmica, si lo narrado es insustancial, éste queda disimulado por la enorme fluidez visual, lo austero del diseño de producción y una banda sonora que evoca el sueño del protagonista : Sean Astin mirando la cascada del pozo de los deseos, descubriendo el mapa bajo el polvo de los decenios , confraternizando con el esqueleto de un pirata centenario; Tu fuiste el primer Goonie. En ésa escena, en particular, (emotivo juego de planos y contraplanos del rostro de Mikey enfrentado a la calavera de Willie el tuerto) la película encuentra su dignidad, lo que justifica las demás tonterías, la contrapartida resolutiva al inicial aquí nunca pasa nada divertido. Éso, junto con la imagen del buque pirata que se aleja sobre las olas, y la mirada atónita de púberes y adultos, cine en estado puro. O de cómo una película mediocre llega a ser buena de verdad.

Critica de "Los Goonies" publicada el 2007-07-27
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