Crítica de Criaturas celestiales

"

Extraordinaria narración, prosaica y poética a la vez, en la que fantasía y realidad forman un todo en función del cual se explica el porqué de una tragedia, sin justificaciones ni moralinas superfluas."

 


José A. Peig por José A.


cartel de Criaturas celestiales

Director: Peter Jackson
Estreno: 1994-08-24
Genero: Drama

Cuando el cine se inspira en hechos reales es frecuente que el producto tome un cariz esquemático y simplista que hace que la representación se limite a una narración que enfatiza los aspectos sensibleros o morbosos en detrimento de la penetración y reflexión sobre unos hechos de extraordinaria brutalidad, lo cual sería el objetivo más elevado en una creación de artística que aspira -o al menos, debería hacerlo - a arrojar algo de luz sobre los aspectos incomprensibles de la conducta humana. En “Criaturas celestiales”, Peter Jackson da toda una lección de cine y de esfuerzo en la que es, sin duda, su mejor creación.

Los tormentos y la inocencia de la pulsión adolescente se exponen mediante dos almas femeninas dotadas de una caracterización a caballo entre lo verosímil y lo idílico, entre la ternura y lo siniestro, en un relato descriptivo de una relación y de una progresiva obsesión amorosa entre dos almas que eclosionan a causa de sus peculiaridades y sus anhelos de libertad, los cuales chocan contra la moral puritana de la sociedad neozelandesa de los años 50. El notable ritmo visual, al igual que una expresividad sobria y bastante desprovista de artificios exagerados, resultan en una fluidez narrativa que cohesiona los tonos y temas con enorme versatilidad: el misterio del amor y el sexo, los conflictos generacionales, la imaginación como vía para sublimar o subyugar la cruda realidad, el tono sarcástico con el que a menudo se representa a los adultos frente a una desnuda mirada sobre la adolescencia y su vulnerabilidad, la magia de la fantasía frente al siniestro deseo de matar con el objeto de lograr la libertad de actos y de pensamientos. La vida como literatura y la literatura como método para idealizar la propia vida. Historia desgarradora sobre dos almas geniales e hipersensibles que degeneran hacia un acto criminal y macabro precisamente para que la magia no termine nunca, el fuego de la amistad y el amor eternos, o mejor dicho, esa fantasía y esperanza púber que sueña con una vida superior a pesar de la amenaza del mundo adulto.

Peter Jackson no cede y culmina su relato sin maniqueísmos ni ínfulas facilonas de ningún tipo, sin utilizar otras palabras que las de la propia imagen de dos almas que sufren el temor a la pérdida y a la separación, simbolizado con una despedida obligada tras cometer un acto que las condenará para siempre. Nos sorprende cuando oímos noticias sobre hijos que asesinan a sus padres, y tendemos a simplificar recurriendo a explicaciones como la maldad o la locura. El cine, en este caso, nos expresa la dimensión contradictoria de la condición humana, la complejidad que surge cuando los sentimientos chocan contra la razón, y las ideologías contra las ideas o sueños de mentes inmaduras; de cómo la magia y la fantasía, y el amor y la amistad (las dimensiones luminosas de la vida) pueden llevarnos hasta los rincones más siniestros de la existencia. Somos ángeles y demonios, “Criaturas celestiales” , tan vulnerables, que terminan forjando su propio infierno por querer ganar el cielo.

Extraordinaria narración, prosaica y poética a la vez, en la que fantasía y realidad forman un todo en función del cual se explica el porqué de una tragedia, sin justificaciones ni moralinas superfluas.

Critica de "Criaturas celestiales" publicada el 2007-08-24
Ver más críticas de José A. Peig