Crítica de El capitan blood

"

Una deliciosa narración en torno a la aventura entendida como una evolución dentro de un proceso vital."

 


José A. Peig por José A.


cartel de El capitan blood

Director: Michael Curtiz
Estreno: 1935-08-31
Genero: Acción

Suele decirse que el cine de piratas tiene en ésta película su mejor exponente, el modelo ideal que ha inspirado y podrá inspirar para siempre cuando de perfilar y construir un héroe-antihéroe se trata. Ese es el punto que más me llama la atención de “El capitán Blood”, una deliciosa narración en torno a la aventura entendida como una evolución dentro de un proceso vital.

Las grandes cualidades de esta película son todas aquellas que tendrá una buena película de aventuras: diálogos punzantes e ingeniosos, personajes antagónicos y construidos con la eficacia y la complejidad justas, ritmo fluido, rápido y al servicio de la intensidad propia de las distintas fases. Con un buen guión, alcanzar el resultado óptimo es la mar de fácil; héroe, heroína, el malo, los amigos del héroe, los enemigos, el poderoso bonachón, etc. Una gran cantidad de personajes, construidos con sencillez y sin pretensiones vanas que terminen por estropear el conjunto, algo muy típico de producciones más modernas, que intentan fabricar personajes complejos y lo que sale es un churro pálido, insustancial e inexpresivo, como en el caso de “Alatriste“.

Aquí no, aquí aparecen muchos personajes y muchas piezas (elementos patrióticos y políticos, inclusive) que cumplen un papel en la historia, estructurados de tal manera que el espectador reconoce a cada cual en su función, formando un todo muy bien desarrollado. Para hacer una gran película necesitas que los elementos que vayan a formar parte de la misma sean los justos y necesarios, que no sobre ni falte nada: todos, en el transcurso y al final de la historia, han ido configurando el destino y suerte del personaje central alrededor del cual se organiza la narración.

Por encima de todo, más que “cine de piratas”, “aventura” , “acción”, etc, la película de Michael Curtiz es la historia de un hombre, una historia no carente de intimidades, contradicciones y secretos. El rebelde personificado por Errol Flyn - arquetipo de ideales románticos como la libertad, el sentimiento apátrida, el servicio a los que han sido excluidos por un determinado orden político -, que vivió un pasado de aventuras militares, del cual reniega, se ve involucrado en una odisea para salvar a los oprimidos que desembocará en la creación del modo de vida pirata, que busca la libertad y convivencia comunitaria, pero que al final se descubre como un acto de rencor y venganza contra el sufrimiento y la injusticia generados por el orden establecido. Pero el héroe tiene conciencia y sabe de las vidas humanas que ha costado su empresa, conciencia avivada por el personaje femenino, que aquí es algo más que un cliché y cumple con la significación oportuna: el reproche ante la vida inmoral y desarraigada del héroe, contribuyendo a la redención del mismo.

Toda película de aventuras debe tener un núcleo de humanidad, un proceso en el que el héroe triunfa y se equivoca, y vuelve al origen. Y en esa historia todos los personajes que rodean al protagonista deben cumplir una función, para obtener ese todo significativo, lúdico, pero también metafórico, para que el héroe-antihéroe sea un reflejo de nuestras vidas, de lo que nuestras vidas son o dejan de ser. Y así, “El capitán Blood” es una notable película de aventuras y un modelo a imitar.

Critica de "El capitan blood" publicada el 2007-08-31
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