Crítica de El ultimátum de Bourne

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No podemos dejar de sentirnos seducidos por un individuo que se enfrenta a una agencia sin escrúpulos, a un ministerio que valora una vida como un decimal, a un departamento de hombres con corbata y portátiles de última generación que deciden sobre l"

 


Jose Contreras por Jose Contreras


cartel de El ultimátum de Bourne

Director: Paul Greengrass
Estreno: 2007-08-14
Genero: Acción

Hay una escena de "El ultimátum de Bourne" que transcurre precisamente en Madrid en la que Jason Bourne tiende una trampa a los agentes de la CIA con un ventilador. El espectador espera que lo use con violencia, pero, en realidad, el ventilador sirve para que los agentes piensen que hay alguien en la habitación. Se trata de una maniobra de desinformación. "El ultimátum de Bourne" es una película genuina de nuestro atribulado siglo XXI, ya no gana el más fuerte, gana el que tiene más información.

Mientras la saga de 007 agotaba todas las posibilidades de una cuenta atrás, de dejar a Bond escapar en el último segundo, nunca en el penúltimo, la saga de Bourne baraja las posibilidades de la información en tiempo real. Los dos protagonistas del duelo son Bourne que conoce los trucos de la CIA, y un jefe de la agencia que se enfrenta a él desde su despacho en Nueva York, moviendo hilos, manejando fuentes descomunales de información, móviles, GPS, Internet, Cámaras de vídeo y bases de datos.

Bourne recorre ciudades del mundo ilustrándonos con la variedad de sus azoteas, de sus metros, y de los uniformes de sus policías. Cada geografía rellena una pieza del puzle, cada muerto sirve para completar la información que debe llevarle a descubrir quien es él. Bourne ignora cosas esenciales, como su nombre, mientras la agencia lo sabe todo, como un Gran Hermano feroz. Bourne tiene algo de insecto molesto dentro de la red inmaculada que ha tejido el poder.

Es la astilla que hace volar por los aires un sistema a primera vista protector y paterno. Aunque no estamos seguros de que el reguero de muertes que deja esté justificado, no podemos dejar de sentirnos seducidos por un individuo que se enfrenta a una agencia sin escrúpulos, a un ministerio que valora una vida como un decimal, a un departamento de hombres con corbata y portátiles de última generación que deciden sobre la vida de los demás como si estuvieran eligiendo su plato en un menú.

Critica de "El ultimátum de Bourne" publicada el 2007-08-31
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