Crítica de Caótica Ana

 
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El cine de Médem es, “per se”, de carácter poético. Pero, ¡ay!, la línea que separa el verso del ripio es tan leve…"



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Enrique Colmena por Enrique Colmena
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cartel de Caótica Ana
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Director: Julio Medem
Estreno: 2007-08-24
Genero: Drama



Los visitantes de esta página saben que soy un admirador de “Los amantes del Círculo Polar”, la obra maestra de Julio Médem, aunque tampoco soy un ferviente seguidor del cine de este director vasco, en el que obras espléndidas como la citada conviven con otras interesantes pero de menor interés, como “Lucía y el sexo”, o decididamente fallidas, como “Tierra”.

Con esta “Caótica Ana” parece que toca la de arena: el cine de Médem es, “per se”, de carácter poético. Pero, ¡ay!, la línea que separa el verso del ripio es tan leve… La nueva película de Julio dista mucho de acercarse, ni remotamente, a lo que pretende, un poema sobre la reencarnación, con una chica ibicenca literal y tópicamente “ad lib”, rescatada para el arte y la sociedad por una mecenas franchute, enamorada de un bereber atormentado por su pasado, y finalmente vaciada literalmente de sus muchas (y trágicas) vidas anteriores mediante la hipnosis. Los antecedentes de Médem permiten que el espectador le conceda un crédito que el donostiarra dilapida pronto, en cuanto vemos que la historia es marciana, lo que debía ser poético es simplemente cursi, y no hay apenas una escena con el marchamo de la casa, que recuerde la potente creatividad visual de la tan mentada “Los amantes del Círculo Polar”, y sí una empanada mental considerable.

Caótica, como su título, pronto se aprecia que Médem no sabe qué nos cuenta en esta película, salvo que todos somos no uno sino mil, gran descubrimiento, enteramente como el de la penicilina… Los personajes son lamentables, desde la catetita ibicenca que podría gritar, como en la Biblia, aquello de “mi nombre es Legión” (aunque sin demonios dentro; ¿o sí?), que va de pánfila por la vida, a su mecenas, una Charlotte Rampling totalmente fuera del papel, sin perfil, sin aristas, una especie de matriarca (algo interesada: un 60%, concretamente…); el hipnotizador, que va de ángel seráfico, un poco “glam”, es cierto; el bereber empollón, con sus depres etnográficas y su pasado tormentoso; el padre de la catetita, que en cuanto lo sacan de la cueva donde vive se muere… el único personaje con alguna consistencia, y el mejor servido por su actriz, es el de Bebe, la amiga de la protagonista, una videoartista de gran desparpajo y con una peculiar visión de las relaciones entre hombres y mujeres.

Mención aparte, en lo negativo, al espantoso final, en el que Médem, pobretico, se venga de los fautores de la guerra de Irak (aprovechando, para ello, a una especie de sosias de Donald Rumsfeld, el “halcón” secretario de Defensa, supuestamente autor intelectual de ese disparate bélico que tantos quebraderos de cabeza está dando, y lo que te rondaré, morena…), haciendo que nuestra protagonista le dé un regalito, que no destriparemos, pero que suena a la rabieta del niño chico cuando no alcanza a darle la patada al grande que abusa de él. En fin, cada uno es muy dueño de vengarse como le parezca, pero no a costa de bastardear una película con un pegote que no viene a cuento. O quizá sí, quizá sea el estrambote adecuado a este dislate abocado inevitablemente al costalazo en taquilla.

Critica de "Caótica Ana" publicada el 2007-09-04
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