Crítica de Salvador

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Frente a las ya clásicas “comedietas de cama” –dirigidas por los mismos e interpretadas por los mismos, con la única finalidad de justificar y de cobrar subvenciones estatales y con la clara intención de insultar a los cinéfilos- es posible que, de v"

 


Bruji por Bruji


cartel de Salvador

Director: Jaume Roures
Estreno: 2006-09-15
Genero: Drama

Hace pocos, pocos años, en este país, “la gente de bien” tenía potestad para decidir sobre la vida y la muerte de los seres humanos. De esa manera, asesinar con total impunidad era factible. En el mismo país, a fecha actual, no se duda al juzgar las dictaduras ajenas. Tampoco se han de tener reparos al revisar los procesos pendientes de la propia. Rodeada de polémica, la historia contada por Mediapro es más que una película, un documento histórico.

A veces pienso que hay dos versiones distintas de la película Salvador. Una sería la que la Academia española ha preseleccionado para competir a nivel internacional, la misma que fue largamente ovacionada y emocionó en el Teatro Claude Debussy, la que gozó de una buena acogida por parte de la prensa autorizada en este Festival. Pero habría otra diferente, la que, según algunos, entra en Cannes por la puerta de atrás en la sección “Una cierta mirada”, la que desconoce el personaje que retrata, y la que falsea la época histórica en la que se enmarca. No recuerdo otra película que cuente con críticas tan radicalmente opuestas. Debe de ser porque no soy la única que tiene tendencia a juzgar los filmes por sus argumentos.

En esta ocasión, justo es analizar la historia desde varios ángulos. En principio, es alentador saber que dentro del panorama nacional hay gente que se empeña en hacer cine. Frente a las ya clásicas “comedietas de cama” –dirigidas por los mismos e interpretadas por los mismos, con la única finalidad de justificar y de cobrar subvenciones estatales y con la clara intención de insultar a los cinéfilos- es posible que, de vez en cuando, se haga una buena película; y ésta lo es. Por otra parte, siempre he creído que el Cine Español tiene una deuda pendiente con el género histórico. Sólo hay que fijarnos en los gloriosos estudios americanos que han contado de mil maneras distintas la poca Historia que tienen, o se la han inventado. En ese sentido, esta película podría abrir un camino en el que se empiezan a saldar esas deudas, no con hechos ni con personajes del pasado, sino con nosotros mismos. La gente de mi generación, por ejemplo, sabe quién es Huracán Carter gracias al cine americano, pero nunca oímos hablar de Salvador.
  
Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, la producción de Jaume Roures cuenta con importantes aciertos. Destaco sus inmejorables escenas de acción, la impecable estructura narrativa que acompaña toda la cinta, la dirección de actores, la escrupulosa puesta en escena, su conmovedora carga dramática o los inteligentes diálogos. Recordemos el largo flashback, arropado por la dulce voz del hispano-alemán Daniel Brühl, que contesta la pregunta que formula un funcionario de prisiones: “Tú que eres inteligente, preparado, buena persona en el fondo, ¿cómo te has metido en esto?”. Recordemos también la fantasía guiada a la que Salvador somete a su hermana pequeña con respecto a los viajes en avión, la visión que tiene el protagonista de su progenitor y los términos en los que se dirige a él, o las imprescindibles conversaciones en catalán, en un idioma “que nos sale sin querer”.

Son muchos los fotogramas que resultan inolvidables por su belleza estética, sin olvidar aquellos otros planos que se encargan de contrastar la serenidad de quien escribió “Ojalá la sangre no se derrame inútilmente”, con la profesionalidad de los ejecutores. Otro dato importante es que conocer el final, no es óbice para que el director sepa mantener el alma del espectador en el aire.Nos encontramos, por tanto, con factores decisivos que hacen de éste un metraje no sólo capaz de competir con los mejores, sino de ganar. En efecto es, tal y como la define la productora, una película universal. A nivel argumental, es cierto que esta película se caracteriza por cierta “asepsia política” que se le reprocha, pero éste es también un acierto, una tendencia a la que se recurre deliberadamente para mostrar la vertiente humana del personaje. Sin embargo, el no profundizar en los ideales del M.I.L., -tan románticos como trasnochados-, o el no entrar en detalles sobre las diversas maneras de oposición al franquismo, no son motivos suficientes para afirmar categóricamente que “ni se conoce al personaje ni la época”.

Tengamos en cuenta que todos los responsables de esta película, desde el director hasta el creador de la banda sonora, pasando por el escritor de la novela Compte enrere en la que se basa el guión, son personas que viven en la España de 1.974, que llegan a obsesionarse por la figura de Salvador, que lo tratan en todas sus dimensiones y que muestran un relato en el que se cuida hasta el detalle más insignificante. Se me ocurren las siglas C.N.T.E que aparecen en los viejos teléfonos. La esencia de esta película se resume en la frase con la que se ha comercializado: “En un tiempo en el que se ansiaba la Libertad, él se atrevió a vivir sin miedo”. Es éste un mensaje clave que consigue llegar al público de manera clara y sin distorsiones. Perderse por otros derroteros no habría conducido a ningún lugar. El director afirma que “esta película se le debe a la última generación que luchó por unos ideales”. Me permito añadir que esta historia también se le debía a las siguientes generaciones, a quienes conocimos a Salvador gracias a un trailer, a los que mantienen intacto el espíritu innato de lucha contra las injusticias. Sin olvidar que, sobre todo, la cinta de Manuel Huerga se convierte en una lección de Historia para los adolescentes de este país. Quizás, conocer aquellos hechos, les ayude a entender la letra de la moderna melodía, -el cara al sol-, de sus mp3.Recordar y, en este caso, Conocer, es la mejor manera de que la Historia nunca se repita.