Crítica de El pasaje

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Olvidada y desconocida para una gran parte del público de hoy, The Passage no deja de ser un contundente ejercicio de cine a caballo entre el clasicismo "JohnFordiano" y el decadente esteticismo de principios de la década de los setenta."

 


José A. Peig por José A.


cartel de El pasaje

Director: J. Lee Thompson
Estreno: 1979-10-23
Genero: Acción

Olvidada y desconocida para una gran parte del público de hoy, The Passage no deja de ser un contundente ejercicio de cine a caballo entre el clasicismo "JohnFordiano" y el decadente esteticismo de principios de la década de los setenta que presenta , esporádicamente, similitudes con el estilo del cinema verité. Era una época de transición y el camino hacia reformulaciones quedaba abierto en suspenso mientras este tipo de productos, por tales motivos algo toscos, jalonaban las carteleras a la espera de la nueva artesanía.

A destacar la concisión y sencillez de sus estructuras, pues es una película de acción y aventuras en un marco propio del cine bélico, pero no puede enmarcarse la obra dentro de dicho género por inspirarse en el espíritu de la épica introspectiva más que en el colectivismo del honor y la estrategia. En las primeras imágenes vemos el hogar del pastor vasco entre las nieves pirenaicas, recibe a dos agentes norteamericanos que solicitan su servicio para salvar y ocultar a un científico perseguido por los nazis. De su negativa inicial surge la idea del héroe renegado, el arquetipo de la humanidad escondida tras el gesto de rudeza (papel que tan bien se le ha dado a Anthony Quinn). En las imágenes que cierran el relato, vemos al mismo pastor envuelto entre las nieves de su hogar, viendo partir ,con gesto de satisfacción, al médico y su familia. La aventura como camino y proceso hacia la redención o el autoconocimiento, tema expuesto aquí con mayor tibieza con respecto a John Ford, pero la ausencia de pretensiones y la milimétrica disposición de cada elemento en juego compensan, hasta cierto punto, la simpleza del relato.

J. Lee-Thompson dirige con eficacia y hace un aprovechamiento bastante llamativo del paisaje montañoso, diríase que claustrofóbico a la vez que se recrea con buen gusto en la majestuosidad de los relieves geográficos, creando el sentido dramático con un tema tan eterno y siempre angustioso como el de la persecución, la atosigante sombra del perseguidor y la desesperanza de los perseguidos, en este caso, una familia cuya madre, en una de las escenas más emotivas, huye hacia su perdición para salvar a los suyos, con el silencio cómplice del pastor vasco, observador cuya mirada imparcial y comprensiva personifica la sensibilidad objetiva de quien sabe hasta dónde llegan los límites y el dolor de una madre. Por otro lado, y en contrapartida a un cierto lirismo bucólico, los pasajes protagonizados por Malcom Mcdowell (en una representación estereotipada y algo sobreactuada de un militar nazi, pero tremendamente punzante en todos sus gestos y miradas) refuerzan un tono de sordidez y megalomanía fascista, contrapunto a la rudeza campechana del pastor vasco.

Critica de "El pasaje" publicada el 2007-10-23
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