Crítica de À lintérieur

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Consigue mantener la tensión por encima de la orgía gore que solemos encontrar en las producciones splatter, gracias a una atmósfera opresiva y unos efectos especiales que, por encima de la truculencia, buscan incomodar al espectador."

 


Oscar Martínez por Oscar Martínez


cartel de À lintérieur

Director: Alexandre Bustillo
Estreno: 2007-11-23
Genero: Terror

Una de las propuestas extremas de esta edición del Festival de Sitges ha sido la película francesa À l'intérieur, traducida al inglés como Inside. Si el año pasado fue 13 Tzameti la principal representante gala, À l'intérieur ya ha sido bautizada por la prensa como la película francesa más sangrienta de los últimos tiempos.

À l'intérieur es la obra de una pareja de directores noveles, Alexandre Bustillo y Julien Maury, quienes, por cierto, ya han sido contratados para realizar un remake de Hellraiser. La película, protagonizada por Béatrice Dalle (a quien podéis ver también en el fantástico drama caníbal Trouble every day), Alysson Paradis, Nathalie Roussel, François-Régis Marchasson, Jean-Baptiste Tabourin y Dominique Frot, cuenta la historia de una joven, Sara, embarazada y sola desde el accidente de tráfico que acabó con la vida de su esposo, que en la víspera de Navidad recibe la inesperada visita de una mujer, cuya una itención es arrebatarle a su hijo todavía nonato.

À l'intérieur ha sido una de las películas con las que un servidor más ha disfrutado en la presente edición del Festival de Sitges y, sin duda alguna, se trata de la más extrema con diferencia.

Con ese estilo tan peculiar del más reciente cine de terror galo, À l'intérieur no pudo dejar de recordarme, sobretodo en el primer tramo de película, a Alta tensión, de Alexandre Aja. Y es que el planteamiento inicial de ambas películas no deja de ser bastante similar: mientras que en Alta tensión tenemos a una joven que va a pasar unos días junto a una amiga y sus padres en una recóndita zona rural, donde son víctimas del acoso aparentemente injustificado de un lugareño, en À l'intérieur nos hallamos con una joven embarazada que, en la víspera de fin de año, es atacada por una enigmática mujer, también sin motivo aparente.

En ambas películas la tensión original se centra en el primer tramo de película debido a una de las premisas clave del cine de terror de todos los tiempos, la falta de justificación por parte del agresor. Y, realmente, los primeros pasos de la película de Maury y Bustillo son en verdad escalofriantes, al menos hasta el momento en el que la lente de la cámara comienza a teñirse de rojo.

Y es que À l'intérieur, por otro lado, no ha podido dejar de recordarme también a esa gran joya de Takashi Miike de nombre Audition, si bien el cineasta nipón consigue reservar con una maestría sin precedentes todo su explícito y abrumador salvajismo hasta una de las medias horas finales más contundentes de la historia del cine, mientras que los noveles directores franceses pecan de cierta promiscuidad, ofreciéndonos ya a las primeras de cambio una buena dosis de casquería que no hará sino superarse a sí misma en un crescendo antológico.

Así y todo, y a excepción de un par de escenas que, si hubieran sido omitidas, habrían hecho de À l'intérieur una película infinitamente más redonda de lo que ya es, sobretodo si tenemos en cuenta que se trata de una ópera prima, la película consigue mantener la tensión por encima de la típica orgía gore que solemos encontrar en las producciones títpicamente splatter, sobretodo gracias a una atmósfera opresiva y unos efectos especiales que, por encima de la truculencia o del desparrame intestinal gratuito, buscan incomodar al espectador.

En fin, una delicia para los amantes del cine extremo, y un début realmente brillante.

Le doy un 8 sobre 10.