Crítica de La ardilla roja

 
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Siendo un producto demasiado esquemático, destaca ante todo la labor sintética de Medem para configurar su particular universo de emociones y paranoias que se despliega y el desprecio a ciertas convenciones que rigen la vida en sociedad."



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José A. Peig por José A.
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cartel de La ardilla roja
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Director: Julio Medem
Estreno: 1993-12-20
Genero: Drama



El cine de Julio Medem peca - o disfruta - de querer crear la abstracción onírica partiendo de la tonalidad costumbrista, dejando su obra en una posición que la hace vulnerable a consideraciones varias. En La ardilla roja se puede leer una crítica social o una catarsis onírica en la que la realidad de las personas y la de las ardillas forman parte de un mismo constructo psíquico. Su cine es simbólico, los recursos utilizados a ese objeto no es que tengan demasiado ingenio, pero en el caso que ahora nos ocupa (como en la reciente Caótica Ana) existe una línea de desarrollo y un centro temático expuestos con cierta fluidez.

El cineasta utiliza el discurso para hablar de sí mismo desdoblándose en dos personajes, Jota y Félix, en absoluto antitéticos sino representantes de una misma obsesión vivida en dos intensidades. Película sobre perturbados, y he aquí una de sus flaquezas más evidentes, al utilizar la personalidad turbia de la chica que irradia el magnetismo que perturba y manipula a sus dos pretendientes, que responden igualmente a un perfil maquiavélico y paranoide.

Lo más llamativo de su temática es que es tan convencional como retorcida en su exposición, ya que nos habla desde el eje básico de un amor adolescente tipo “chico encuentra chica” motivado por la mujer inalcanzable, esa chica que siempre va delante con su moto y sus dos amantes desesperados sin poder alcanzarla porque es ella ( al contrario de la apariencia inicial ) la que lleva la sartén por el mango, como la misma ardilla que siempre gana la partida y corretea por encima de las cabezas de los personajes masculinos. La utilización del animal como tótem de la feminidad es tema recurrente en el autor, siendo este un recurso bastante simple. En todo caso, si nos dejamos llevar por el proceso intuitivo que propone (la única vía para comprender la mayor parte del cine de autor) descubrimos el alma obsesiva de Medem, con toda la carga de frustraciones amorosas , una experiencia vital sintetizada en un juego triangular sobre el amor y el sexo.

Siendo un producto demasiado esquemático, destaca ante todo la labor sintética de Medem para configurar su particular universo de emociones y paranoias que se despliega entre la tonalidad lírica y la crudeza sórdida de las relaciones humanas, la obsesión sexual-amorosa, y el desprecio a ciertas convenciones que rigen la vida en sociedad.

Critica de "La ardilla roja" publicada el 2007-12-20
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