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Crítica de 1408

 
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Interesante y por momentos fascinante película de terror, cuenta con una visualización imaginativa y absorbente, pero desgracia es comprobar el terrible desequilibrio: tan brillante en su forma, pero tan inconclusa e indefinida en su fondo."



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José A. Peig por José A.
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cartel de 1408
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Director: Mikael Hafstrom
Estreno: 2007-12-14
Genero: Terror



Con 1408 retornamos al lugar maldito para degustar un cuento pretendidamente kafkiano, en la tradición del cine de terror fundamentada en la mirada introspectiva : o sea, el terror de dentro hacia fuera ( o sea, partiendo de la psicología del o de los personajes centrales), alternativa a la tradición del terror inducido por fenómenos manifiestamente externos. Desde este punto podemos concretar la incongruencia que echa por tierra uno de los mejores trabajos visuales que hemos podido ver en los últimos meses.

Sorprendentemente, esta es una película para hablar de planos, encuadres y focalización de todo el campo visual. Su puesta en escena es imaginativa y aprovecha cada ángulo y objeto de la habitación para crear la atmósfera en la que el personaje central define su delirio. Como obra de terror, va más allá de la sensación para entrelazar una paranoia de contornos oníricos y, a menudo, sentimentales (y a menudo, también, pueriles).

Los primeros treinta minutos constituyen una virguería narrativa en la que sintetiza y define el momento del personaje central, escritor descreído sobre temas paranormales que disimula un pasado turbio y en el que predomina el drama familiar. John Cusak elabora una interpretación fresca y versátil, con el acompañamiento de Samuel L. Jackson, y la relación establecida entre ambos personajes alcanza una notable soltura gracias al buen trabajo de los guionistas. De hecho, lo mejor de esta película - lo que en inicio parecía que iba a ser lo mejor - es su capacidad para abordar perfiles y situaciones estereotipadas de los lugares comunes del cine de terror sin estancarse en los clichés.

La relación descrita entre el gerente del hotel y el escritor escéptico, por su credibilidad y trazo versátil, prometía mucho en esta historia. Y en cambio, conforme la narración va adentrándose en la terrorífica ensoñación que da forma onírica a los traumas psicológicos del protagonista, todo se enmaraña hacia el terreno de lo efectista, o una mera exhibición de virtuosismo visual sin consistencia interna, sin concretar el tono ni el hilo temático que nos ofrezca una idea definitoria y, por ende, una razón de ser del producto.

Lo peor de todo es que, en cuanto al contenido, se limita a discurrir sobre dos niveles de significado sin llegar a ningún puerto: cuando termina el primer segmento (con John Cusak inconsciente tras el accidente en la playa) la narración, de forma explícita, señala la naturaleza psíquica de todo lo ocurrido, algo que, por otra parte, ya estaba implícito - por causa del pulso kafkiano que la inspira - en la misma exposición de la historia (esa redundancia insulsa que tanto nos molesta y que nada aporta al conjunto, sino que lo simplifica). Y luego, toma ya, termina la película de la peor forma posible: la grabación en cinta magnética que demuestra que todo lo que hemos visto - y lo que el personaje ha vivido - tiene un significado literal, y no psíquico ni simbólico. Esta contradicción final - que pretende ser un giro argumental - es demasiado gratuita para que tenga el rango definitorio que debe tener la última imagen, por eso ni siquiera es un giro en el argumento, sino una resolución, por decirlo de alguna forma, abortada...

En definitiva, interesante y por momentos fascinante película de terror, cuenta con una visualización imaginativa y absorbente, pero desgracia es comprobar el terrible desequilibrio: tan brillante en su forma, pero tan inconclusa e indefinida en su fondo. Y no se enfaden ustedes: si esto fuera un relato de terror “a secas” la calificación de esta película podría haber subido un par de puntos. El problema es que quiere ser demasiadas cosas a la vez...

Critica de "1408" publicada el 2007-12-23
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