Crítica de Hook

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Sintetizando, la irregularidad predomina en este filme a todos los niveles, sin dejar de ser un interesante cuento mágico sobre la inocencia perdida y recuperada, un producto de entretenimiento que bebe del musical y del universo disneyano. "

 


José A. Peig por José A.


cartel de Hook

Director: Steven Spielberg
Estreno: 1992-12-26
Genero: Comedia

Peter Banning es el modelo del hombre materialista y estresado que solo vive para su trabajo. En nuestra sociedad actual se habla mucho de los hijos abandonados por padres irresponsables que se han olvidado de la infancia, y de lo que supone tener hijos y cuidar de sus necesidades. Su hijo Jack le recuerda que su problema es el miedo a volar, lo cual va más allá de la interpretación literal en el texto fílmico (miedo a salir volando por la ventanilla del avión), tal y como ya estaba implícito en la obra original de James Barrie; volar significa romper las ataduras con los esquemas, las obligaciones y las convenciones de los adultos. Ser niño no significa ser irresponsable, sino libre, inocente y un poco malicioso...

Peter le pide a su hijo Jack que deje de ser un niño y cuando la familia llega a Londres para visitar la casa de Wendy , esta exige una única condición:!Niños, dejad de crecer¡. Para Peter Banning ya es demasiado tarde, ni siquiera recuerda su infancia y, es más, la abuela Wendy nos señala uno de los temas centrales: Peter, te has convertido en un pirata. El pirata es un símbolo del hombre agresivo que no ceja hasta alcanzar sus beneficios financieros a costa de lo que sea. La posterior secuencia subraya esa conexión con un marcado tono onírico. Londres se convierte en una ciudad siniestra y enclavada en el pasado, mientras Peter Banning asciende por las escaleras que conducen hasta el cuarto de los niños, -la antigua habitación de Wendy, Juan y Miguel - y una vez en su interior se encuentra con la imagen del buque pirata y el perfil del Capitán Garfio dibujados en las paredes de la habitación. Ahora, Peter y Garfio son uno solo. Banning es de esa clase de hombres que construye un muro de aislamiento a su alrededor con el objeto de asegurarse el éxito material, perdiendo parte de su humanidad y deteriorando la relación con su esposa e hijos. La visualización de Spielberg es directa y concisa, y no desprovista de intensidad dramática desde unos elementos circunstanciales en apariencia : Banning, en el salón de la casa, hablando por teléfono con uno de sus compañeros de trabajo, cuyo perfil se sitúa en el lado izquierdo de la imagen, y en un segundo plano su mujer e hijos correteando e intentando animar a Peter para que juegue con ellos. Pero Peter no sabe jugar, solo le interesa el dinero. Un leve contrapicado enfatiza el aislamiento de Peter con respecto a su familia La sombra de Jack proyectada sobre la pared crece en sintonía con el la irritación de Peter, hasta que la situación estalla en la reprimenda final.


Tras la revelación de Wendy (¡Tu eres Peter Pan!) y la posterior aparición del hada campanilla, Banning viaja al País de Nunca Jamás, donde pronto se encontrará con un capitán Garfio que se expresa con continuos sarcasmos e ironías, aislado de sus hombres, deprimido y harto de sí mismo y de vivir en Nunca Jamás, y obsesionado con reencontrar al niño que no quería crecer, lo único que puede volver a darle una razón de ser (Aquí no hay aventura). El dolor de Garfio se agrava cuando descubre que Peter se ha convertido en algo muy parecido a él mismo; ¡Bacalao!. Tu no eres ni la sombra de Peter Pan. Garfio es en el país de Nunca Jamás un personaje tan patético, tan flatulento y tan caricaturesco como lo era Banning en el mundo real .La antítesis entre Peter y Garfio no existe, por eso muchos dicen: ¡ese no es Peter Pan!, como igualmente dice el propio Banning .

Si quiere recuperar a sus hijos, Peter necesita aprender a jugar, a dormir en los árboles, a luchar con la espada, a usar la imaginación, a cacarear y a volar. Pero los niños perdidos, insensibles e inocentes, reconocen al enemigo: Todos los adultos son piratas. ¡Muerte al abogado!. Efectivamente, para ellos, no hay mucha diferencia entre un abogado y un pirata.

¡¡Ese no puede ser Peter Pan!!. Sin embargo, cuando uno de los niños juega con el rostro de Banning, estirando con las manitas los contornos de su rígida faz, aparece en el rostro de Banning la sonrisa mágica e insolente del niño eterno. ¡¡Ahí estas, Peter!!. Pero era una imagen sujetada con las manos, forzada ante el escepticismo de Banning. Hay que ayudarle a recuperar la espontaneidad.

Por su parte, Garfio descubre que la mejor forma de vengarse y de atraer a Peter Pan es hacer que los hijos de Peter le quieran, que los niños se olviden de su familia, que entiendan que los padres odian a sus hijos. Garfio no hace otra cosa que explicitar y llevar a sus máximas consecuencias el aislamiento de Banning con respecto a su familia. La desgracia de un padre es, precisamente, haber tenido hijos, enunciado que refleja una actitud respecto a la cual Garfio y Banning comparten una afinidad.

En la cena imaginaria, y motivado por el líder de los niños perdidos (Rufio), Peter va aprendiendo a jugar, a usar la imaginación, a olvidarse de los “buenos modales” y a liberarse de las convenciones del adulto bien educado y aburrido en el que se había convertido. Poco a poco va recuperando la insolencia y la libertad, mientras Garfio acude con el pequeño Jack al museo de los relojes rotos, lugar donde Garfio pretende detener el tiempo e invita a Jack a que destruya todos los relojes que esclavizan la conciencia del adulto representado en el padre: ¡por no dejarme hacer burbujas en el chocolate!¡por no dejarme saltar en la cama!¡ por no hacer nunca nada conmigo!. En síntesis, Garfio, como personaje análogo a Banning, utiliza su conocimiento sobre la esclavitud de los adultos para exorcizar y liberar a Jack de la influencia y los malos recuerdos asociados a su padre. Cuanto mejor conozcas a tu rival, mejor sabrás por dónde hay que atacarle...Así es como Garfio culmina su plan para manipular la mente de Jack.

En el partido de béisbol pirata, Banning descubre que Garfio le ha suplantado como padre de Jack. Esto provoca una reacción en la conciencia de Banning, al ver que ha perdido a su hijo. No valoras las cosas que tienes hasta que las pierdes. ¡¡Tengo que aprender a volar!!. Cuando descubre las consecuencias del mal padre que ha sido - y de lo que supone ser un adulto que ha perdido por completo su conexión con la inocencia original - es cuando siente verdadera necesidad de cambiar y de recuperar todo lo perdido. Un golpe fortuito en la cabeza, Banning se acerca a un lecho y contempla con asombro, reflejado en las aguas, la imagen del niño que no quería crecer (y mucha atención a cómo la música de John Williams subraya la magia de ese momento, en una de las mejores melodías de este gran compositor, perfecta evocación de la nostalgia y de la infancia recuperada).

En esta película, la inocencia esta contenida - y queda así simbolizada - en un dedal (al igual que en la obra original de J. Barrie). En el interior del árbol que fue construido para Wendy, Banning coloca el dedal sobre su dedo. Wendy. Un dedal es un beso. La inocencia. ¡Lo recuerdo!. Y una vez más la música de Williams nos sumerge en la nostalgia (Wendy se sentaba en esa mecedora mientras reventaba calcetines y nos contaba cuentos) y, aunque sea por unos escasos segundos, la infancia de Banning es la infancia de todos. Banning revive el pasado para comprender su presente. Peter Pan quiso crecer porque conoció a la nieta de Wendy y se enamoró de ella, y quiso darle un beso, pero un beso de verdad... Cuando los labios de Peter encuentran los de Moyra , el dedo de Peter pierde su dedal, y queda rodando en el suelo, como la inocencia perdida. Peter quiso crecer y ser padre, y ese el pensamiento alegre que le hará volar y ser libre. Contrariamente a la manipulación establecida por Garfio, y hasta ese momento reforzada en la actitud de Banning, la paternidad - asumida de forma consciente y responsable - puede ser un motivo de libertad. ¡He encontrado mi pensamiento alegre!. Banning, aun con el disfraz de pirata, contradice a Garfio, y entonces se dibuja en su rostro la sonrisa del niño feliz e insolente (mirando directamente a la cámara), y empieza a elevarse, y vuela, y, como en un estallido de magia que acompaña el renacer de la juventud y la aventura, el gesto y la silueta inconfundible de Peter Pan aparece surgiendo desde las ramas del árbol (con su traje recién hecho de jugos de hojas de árbol, símbolo de libertad e inocencia, desprendiéndose del disfraz de pirata que simbolizaba la corrupción del hombre adulto que odia a sus hijos ), el azul del mar de fondo, y Peter se eleva hacia el Sol.

Y otra vez, en esta secuencia que comienza con Peter surgiendo desde las ramas del árbol y hasta su llegada al Sol, la banda sonora de Williams refuerza con emotividad el significado de la imagen, y aunque solo son tres escasos segundos, por la magnífica ejecución visual y por lo que significa en relación a lo narrado anteriormente, la imagen de ese Peter Pan renacido que se eleva con su vuelo alegre hacia el Sol de Nunca Jamás, es uno de los mejores momentos visuales de toda la filmografía de Steven Spielberg, en colaboración con la pieza musical que lo acompaña. ¡Peter Pan ha vuelto!. La analogía entre Peter y Garfio pasa a ser la tradicional antítesis, con lo cual Garfio no podrá utilizar su conocimiento de sí mismo para perturbar el mundo de Peter y su familia. En cierto modo, Garfio siempre ha representado un oscuro reflejo del mismo Peter Pan, señalando la dualidad en la personalidad de Barrie, según han afirmado muchos analistas de la obra literaria.


Pero Peter - y aquí tropezamos con un aparente problema de incoherencia interna y en el discurso - se ha olvidado de sus hijos y de que su próxima aventura consiste en salvarlos. Cuando campanilla le pide un beso, Peter vuelve a recurrir al dedal como señal de inocencia. Pero Campanilla pide un beso de verdad, y ese beso vuelve a despertar el recuerdo de Moyra y de su paternidad. Se acabaron tus aventuras, Peter. No importa. Después de humanizar la relación con la familia y de asumir la paternidad responsable desde el conocimiento de lo que significa volver a ser niño (y conocer, por tanto, las necesidades de los niños), la vida puede ser una maravillosa aventura.


Con todo, que quede claro que Hook es una película fallida, y una de las obras más imperfectas y frustrantes de Spielberg, quien intentó y pretendió ofrecernos un Peter Pan crepuscular que fuese el Peter Pan definitivo para la historia del cine. La idea era buena, una obra maestra potencial, descubrir al niño que no quería crecer desde una óptica decadente, y su renacimiento tras la comprensión de la necesidad de madurar y ser responsable. Con esa visión libérrima respecto al original, Spielberg podía hablar de sí mismo como ser humano actualizando la temática y los diseños que darían forma al país de Nunca Jamás, siendo esta una de sus películas más personales en la que ,de tanto que quiso ofrecer, se le escapó de las manos. Y es que no solo pretendía ser una visión intimista y una relectura un tanto siniestra al clásico, sino también un espectáculo total.

Todo esto no excluye el hecho de que - diecisiete años después de su estreno - sigue siendo un film incomprendido y ,en parte, infravalorado, olvidado por gran parte del público, saboreado con nostalgia por otros que vieron en ella la mejor actualización posible para Peter Pan. En cualquier caso, Hook tiene dos facetas: película familiar de entretenimiento y obra densa en conceptos. Como película de entretenimiento, aunque irregular, funciona bastante bien. Cuando falla la puesta en escena, la banda sonora de John Williams garantiza la diversión con un variado registro musical que, a ratos, alcanza unas cotas de adecuación a la imagen, los ritmos y al sentido grandilocuente que Spielberg pretende darle a su historia, que supera todo lo imaginable. Aparte de los ejemplos mencionados en párrafos anteriores, imprescindible es citar la secuencia en la que Smee (Bob Hoskins), seguido por Peter Banning (Robin Williams) y un séquito de piratas (Sí, sí, el garfio está aquí), transporta el garfio desde el pueblo pirata, pasando por la pasarela que asciende hasta el buque y el salón en el que el Capitán Garfio (Dustin Hoffman) espera anunciar la noticia del secuestro de los niños. La partitura de Williams supone un colosal refuerzo para el ya de por sí enorme sentido del espectáculo que demuestra Spielberg, aprovechando al máximo la grandilocuencia del decorado, sobre todo tratándose de una escena de puro tránsito.


Como obra de introspección y análisis personal del autor, a menudo la crítica especializada señala las incoherencias internas, las cuales, a la luz de lo ya expuesto, son bastante relativas, y ese tipo de juicios son más bien fruto de errores en la lectura e interpretación del texto. Hook, efectivamente, es un film que persigue muchos objetivos, y a menudo la narración pierde la fluidez, se estira y se va espesando hasta convertirla en un relato megalómano en el que, sobre todo en su recta final, predomina la cursilería del peor Spielberg. Pero la columna vertebral que da forma y significado a la historia, bajo una mirada atenta, comprensiva y liberada de los prejuicios provocados por el deseo de ver un relato fiel a la obra original de J. Barrie, presenta un desarrollo más que aceptable, como ya hemos explicado al detalle. Y no hay que olvidar que Hook, como indica el título, es más una película sobre el capitán Garfio que sobre Peter Pan. Insistimos: Peter Banning y Garfio son lo mismo, y esa analogía predomina en la mayor parte del metraje. Curiosamente, la película pierde mucho interés desde el momento en que aparece Peter Pan, ya que a partir de entonces nos espera un circo bastante anodino e insustancial...

Pasemos ahora a mencionar sus defectos más evidentes; hay claros - y muy sonados - errores de casting, como la elección de Julia Roberts para interpretar a Campanilla. No es solo la lamentable actuación de la actriz, sino que el personaje de Campanilla está prácticamente fuera de la historia y esto es un error en el que los guionistas tienen parte de la responsabilidad. Y ya que hablamos del guión, en una obra que camina entre la fantasía lírica y el humor, los diálogos y descripción de situaciones no siempre guardan el adecuado equilibrio de tonos, siendo muy ingeniosos en algunas partes, y en otras son absolutamente pueriles.

Pero el problema más grave de Hook - y esto hubiera sido impensable, tratándose de Spielberg - es su irregularidad en la puesta en escena. En ciertos pasajes nos topamos con una puesta en escena fría y vacua, un defecto muy bien disimulado - como ya hemos dicho - con la energía, la grandilocuencia y la magia de la música de John Williams. En el primer segmento del film, que transcurre en Londres y en el hogar de Wendy, la impecable narrativa de Spielberg se ajusta a una ambientación oscura que insinúa la inminente llegada de Garfio. El desbarajuste empieza cuando llegamos a Nunca Jamás y nos encontramos con la fotografía de Dean Cundey. La fotografía es un elemento trascendental para alcanzar la calidad narrativa, y no es otra cosa que utilizar la iluminación de forma adecuada en función de un significado o una intencionalidad narrativa. Lo importante es que de una iluminación natural el cineasta consiga crear una abstracción en función de lo que quiere expresar. Desgraciadamente, en las escenas filmadas en el pueblo pirata y en la cubierta del buque de Garfio, al parecer el trabajo fotográfico se limita a iluminar la escena con los focos de luz, con lo cual tenemos un mundo de Nunca Jamás despersonalizado, un decorado aparatoso y desmesurado sin la magia y la abstracción que le son propias a los mundos de fantasía. Este error perjudica especialmente en el tramo final del relato, en la apabullante batalla entre los niños perdidos y los piratas, y el posterior duelo a espada entre Peter y Garfio, pero carece de significado y de fuerza dramática por causa de un tratamiento de la imagen colorista y absolutamente banal.

Sintetizando, la irregularidad predomina en este filme a todos los niveles, sin dejar de ser un interesante cuento mágico sobre la inocencia perdida y recuperada, un producto de entretenimiento que bebe del musical y del universo disneyano, una visión modernizada de la obra original en la que se inspira, capaz de decir cosas significativas tanto para la mente de un niño como para la de un adulto. Ideal, en cualquier caso, para ser visionada - a ser posible junto al calor de un fuego - en fechas navideñas, tan propicias a retornar a nuestros orígenes, a visitar a padres y abuelos, y a recordar el niño que fuimos.

Critica de "Hook" publicada el 2007-12-26
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