Crítica de Deseo, Peligro

 
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Ang Lee se revisita a sí mismo y nos muestra un mundo tan contradictorio como su propia figura, un mundo de infiltrados que juegan a las máscaras de personalidades y que se acaban encontrando perdidos en un maremoto de emociones y preguntas sin respu"



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Monica Jordán por Monica Jordán
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cartel de Deseo, Peligro
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Director: Ang Lee
Estreno: 2007-12-14
Genero: Drama



Decir a estas alturas que Deseo, peligro supone una vuelta de Ang Lee a su cultura tras la aventura de Brokeback Mountain o que con esta nueva obra demuestra ser no sólo camaleónico sino que pasa de puntillas por el concepto de autoría, se queda en nada cuando se trata de hablar de un director que se caracteriza por las (supuestas) contradicciones en su carrera. Lee es, como lo era Hawks o Ford, un artesano del cine pero tiene más de artista que muchos otros a pesar de ser un alma independiente dentro de los directores no autores, un concepto que cuesta de entender pero que se ve confirmado película tras película.

Con Deseo, peligro Lee nos muestra un mundo tan contradictorio como su propia figura, un mundo de infiltrados que juegan a las máscaras de personalidades y que se acaban encontrando perdidos en un maremoto de emociones y preguntas sin respuesta. La película nos empuja, con una increíble secuencia inicial, a sumergirnos en ese mundo lleno de complejidades armado por un sinfín de entresijos de entre los que destacan los deseos (ocultos) de sus personajes. En Deseo, peligro Lee regresa sobre el tema que subyace en la mayoría de sus películas subrayando los dos conceptos complementarios del título: el deseo y el peligro (de desear). Una joven estudiante se infiltra dentro de un mundo de capos políticos a través de un juego teatral de críos llegando a quedar encerrada en un círculo vicioso a caballo entre las tramas teatrales de Lubitsch y el cine más negro del maestro Hitchcock. Una combinación explosiva que en manos de un director tan preocupado por la puesta estética de la escena se convierte en un cóctel peligroso.

Y es que, a pesar del más que correcto resultado final, Deseo, peligro acaba por dejar frío al espectador, que tan perdido como la protagonista no puede sino ver lo que ocurre en pantalla como algo que le es totalmente ajeno. Es quizás esa obsesión por la medición y el perfeccionismo lo que lleva a Lee a no permitir que sus escenas (y aquí hablo especialmente de las sexuales) transgredan el peligro para convertirse en deseo. Todo lo que en In the mood for love era de sobreentendida manera deseo, en Deseo, peligro se queda en un simple intento balbuceante a pesar de las increíbles interpretaciones de sus dos actores protagonistas Maggie Cheung y Chow Mo-wan (también protagonista de la película de Wong Kar Wai, a la que Lee mira de reojo en esta revisitación al mundo de los deseos carnales). Es precisamente esa frialdad en la escena lo que hace que los 157 minutos de su metraje se hagan excesivos para una historia que posiblemente podría haberse tratado en menos tiempo, sin menospreciar en ningún momento el fantástico montaje del que echa mano Lee. Toda la belleza que desprenden sus planos y el ritmo de algunas de sus escenas (que explotan en el global de la película como auténticos fuegos de artificio) son merecedoras de decir que Deseo, peligro es una gran película. Lástima que no podamos dejar de lado que se trata de Ang Lee y que a estas alturas Deseo, peligro parece una segunda (o tercera) parte de algo que ya hemos visto antes en su filmografía.
 

lo mejor Lo mejor de "Deseo, Peligro"...

La fantástica puesta en escena.

lo peor Lo peor de "Deseo, Peligro"...

Que el trabajo minucioso de Lee acabe por no transmitir lo que debería.

Critica de "Deseo, Peligro" publicada el 2008-01-10
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