Crítica de Irina Palm

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La fuerza de Irina Palm radica tanto en el desarrollo personal de su protagonista como en el delicioso romance que ésta mantiene, nunca predominante pero siempre latente."

 


Oscar Martínez por Oscar Martínez


cartel de Irina Palm

Director: Sam Garbarski
Estreno: 2007-12-14
Genero: Drama

Nominada al Oso de Oro en la pasada Berlinale, Irina Palm es el segundo largometraje del alemán Sam Garbarski protagonizado por Marianne Faithfull, Miki Manojlovic, Kevin Bishop, Siobhan Hewlett, Dorka Gryllus, Jenny Agutter, Corey Burke, Meg Wynn Owen, Susan Hitch y Flip Webster.

Coproducción entre Gran Brtenaña, Luxemburgo, Bélgica, Alemania y Francia, Irina Palm cuenta la historia de Maggie, una viuda de unos cincuenta años que debe encontrar dinero para el tratamiento de su nieto, además de animar a su hijo Tom y su mujer Sarah. Al ver un anuncio que reza "Se necesita azafata", Maggie entra. Cuando descubre de qué tipo de acompañante se trata, se queda sorprendida, pero acepta el trabajo. Maggie es tímida y lo pasaría francamente mal en el imperio del sexo si no fuera por Luisa, una compañera que le enseña los trucos del oficio hasta convertirla en la muy solicitada Irina Palm. Pero la doble vida de Maggie no pasa inadvertida a sus vecinos y deberá enfrentarse a la doble moral provinciana y hacerse serias preguntas.

Irina Palm es una de esas películas que uno sabría cómo catalogar, si es que fuera necesario hacerlo: podría definirse como un drama ligero, o bien como una tragicomedia, o en todo caso como una comedia negra, pero lo cierto es que si hemos de juzgarla dentro de uno de estos encasillados, la película de Sam Garbarski pierde muchos enteros. Y es que Irina Palm funciona y, por tanto, resulta una grata experiencia, si no tratamos de englobarla en ninguna categoría. Algunos no han dudado en encontrar las semejanzas con Full Monty, pero ésta última se encuentra mucho más enfocada hacia el género de la comedia que la película que aquí tratamos, que entremezcla el drama costumbrista, por así decirlo, con la comedia y el romance.

Con un arranque de drama lacrimógeno de telefilm de sobremesa, Irina Palm no tarda demasiado en mostrarnos sus verdaderas bazas con un par de sutiles gags cómicos y bastante negros, que sin apenas esfuerzo consiguen hacernos olvidar nuestro presagios más funestos. A partir de ese momento, sin prisa pero sin pausa, Irina Palm desenvuelve su sórdida trama con un predominante tono de comedia negra o, mejor dicho, de desenfado, desdramatizándose del mismo modo que lo hace su protagonista, encontrando el lado cómico de situaciones tan curiosas como la del codo de pajillera, la hogareña decoración de la sala, o la sincera admiración de los clientes del local, médico incluído, que ensalzan la figura de Maggie a icono de la prostitución, como si de un futbolista o un cantante pop se tratase.

Por otro lado, y para paliar la carencia de giros inesperados o tramas complejas, Irina Palm centra su desarrollo en un sutil retrato de los personajes, tanto en las reacciones de su protagonista femenina como, sobretodo, de su entorno, además del genial giro que toma la relación profesional entre Maggie y Miki, un personaje que apenas que tan sólo necesita servirse de su impasible fisonomía para bordar su papel. Finalmente, y como era de esperar, la situación toma el clásico y esperado 'giro inesperado' de turno, previsible aunque no por ello decepcionante, llevándonos al esperado desenlace final de la película.

De este modo, podríamos decir que Irina Palm parte de una original aunque sórdida premisa, y a partir de ese punto de origen su director desarrolla una trama absolutamente obvia pero no por ello menos meritoria. Y es que la fuerza de Irina Palm radica tanto en el desarrollo personal de su protagonista como en el, para un servidor, delicioso romance que ésta mantiene, nunca predominante pero siempre latente.

Vamos, que me ha gustado.