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Crítica de Bitelchús

"

Burton consigue que tengamos unas ganas locas por darnos una vuelta por el otro mundo o buscarnos una pareja de fantasmas como amigos íntimos."

 


Heitor Pan por Heitor Pan


cartel de Bitelchús

Director: Tim Burton
Estreno: 1988-06-26
Genero: Comedia

Después del susto gordo de la ópera prima de Tim Burton, vamos con la obra que hizo que empezara a enamorarme del universo único de este rarito del cine.

Allá por 1986, tras el estreno de “La gran aventura de Pee-Wee” y su – para mí del todo inexplicable – éxito de taquilla en Usamérica, Burton había empezado a trabajar en un guión para la Warner sobre una posible adaptación de Batman para la gran pantalla, pero el proyecto no acababa de recibir el total apoyo por parte de la compañía.

Al mismo tiempo, el director buscaba algún guión que se adaptase a sus gustos, para poder construir su segundo largometraje, con muy poca fortuna. Hasta que, pasados unos años, llegó a sus manos uno escrito por un tal Michael McDowell con el extraño título de “Beatlejuice” (traducido posteriormente en nuestro país como “Bitelchús”). Como por arte de magia, en aquella historia se concentraban de forma imaginativa los que se descubrirían con el paso del tiempo como las grandes obsesiones del director: la muerte, la dualidad entre el amable mundo de los fantasmas y el aterrador y tenebroso mundo real, los protagonistas excéntricos y/o marginados y la posibilidad de innovar con efectos especiales que supieran trasladar sus ideas únicas desde su bulliciosa mente hasta el espectador. Más tarde, una vez hecha la película, se encontrarían también elementos visuales que se repitirían a lo largo de su filmografía, como los trajes a rayas blancos y negros, las maquetas, los cementerios o, si nos fijamos en la escena en la que Betelgeuse aparece con un sombrero con forma de tiovivo, podemos ver hasta la cabeza de Jack Skellington en lo alto.

La creación del guión final fue un proceso largo y complicado. Comenzaron el propio escritor, Michael McDowell, junto con un segundo guionista, tratando de dar forma a aquella comedia alocada llena de personajes inverosímiles y sin estructura definida, además del propio Burton intentando dar su propia visión y continuó con la contratación de un tercer guionista. Pero la verdadera personalidad de Betelgeuse surgió cuando Michael Keaton entró en el proyecto y conectó de pleno con la personalidad del director. El carisma, el sentido del humor, la improvisación, el gusto por la parodia y la energía de Keaton fueron los verdaderos artífices del genial personaje protagonista de la cinta y uno de sus mayores aciertos.

La historia de partida de la cinta es simple. Una pareja que vive en una enorme casa tiene un accidente al volver del pueblo y muere. A partir de entonces, convertidos en fantasmas se verán obligados a adaptarse a su nueva situación, sin poder salir de su casa e intentando echar a una familia de yuppies venidos de la ciudad que pueden hacer su larga espera eterna aún más interminable.

En sus excursiones al mundo de los muertos conocerán la burocracia del otro mundo, las catastróficas consecuencias de suicidarse y al bio-exorcista más gamberro, irreverente, marrano e irónico de la otra esfera o, ya en el de los vivos, acabarán haciendo migas con la hija de los nuevos habitantes de la casa, una adolescente depresiva y con tendencias suicidas interpretada por Winona Ryder.

En la película Burton da rienda suelta a su fértil imaginación, las transformaciones fantasmagóricas son tan grimosas como hilarantes, el mundo de Hades está repleto de planos extraños y perspectivas imposibles y las posesiones convierten – como bien dice uno de los personajes – la experiencia en un parque de atracciones. Burton consigue que tengamos unas ganas locas por darnos una vuelta por el otro mundo o buscarnos una pareja de fantasmas como amigos íntimos.

Pero por encima de todo, está la potente interpretación de un Michael Keaton pletórico e incansable. Un torbellino que da vida a un personaje único, entrañable y detestable a partes iguales, capaz de ser cruel de una manera divertida. Un personaje que, a pesar de no aparecer en largos tramos de la película, roba el protagonismo al resto de actores de una manera desproporcionada.

De nuevo, Burton eligió a Danny Elfman para que compusiera la banda sonora, y al igual que sucede con el director, Elfman da muestras de su verdadero potencial componiendo un “score” tan adecuado y rotundo que se convierte en un personaje más de la película.

En definitiva, la segunda intrusión de Burton en el largometraje supuso la confirmación del director y, para algunos espectadores, entre los que me incluyo, el comienzo de una devoción inquebrantable hacia su filmografía.


lo mejor Lo mejor de "Bitelchús"...

La escenografía y un Michael Keaton pletórico interpretando al bio-exorcista más famoso del mundo del cine.

lo peor Lo peor de "Bitelchús"...

Quizá unos (supuestos protagonistas) algo sosos, interpretados por Alec Baldwin y Geena Davis.

Critica de "Bitelchús" publicada el 2008-01-20
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