Crítica de En el valle de Elah

 
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La película lanza cargas de profundidad contra unos políticos que han abducido su país durante dos legislaturas."



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Jose Contreras por Jose Contreras
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Director: Paul Haggis
Estreno: 2008-01-18
Genero: Drama



En un buen guión, el clavo que pone el personaje en el primer acto le sirve para ahorcarse en el tercero. Los guionistas tienen un nombre para eso. El clavo, o sea, el elemento que se va a usar más tarde, se llama “planting”, y la horca, o sea, la segunda vez que se usa el elemento se llama “pay off”. En cada una de las películas de Wilder se podría hacer un listado interminable de pay offs. Wilder reutiliza casi cada frase. En su obra maestra, “El apartamento”, sobra uno. Sobra el pay off del final. “¿Que hará Mr Sheldrake?”, pregunta Baxter. “Le enviaré un pastel por Navidad”, dice la Srta Kubelik, recordando a la exnovia de Baxter que le envía a Baxter un pastel por Navidad (el planting). En esta película de Haggis también me sobra el “pay off” final porque, con toda su belleza, es demasiado artístico, demasiado bello. Creo que me estoy volviendo un espectador naturalista, cada vez quiero menos arte, y mas vida. La vida no termina con pay offs.

También me sobra el cuento de David y Goliat que da lugar al título. Se me hace demasiado inteligente. El padre del soldado muerto tiene que contar una historia al niño, y como no sabe contar historias recurre a la biblia. Pero la historia que trae por los pelos resulta que es la misma historia que, leída entre líneas, nos da las claves de su propio drama.

Donde Haggis brilla con luz propia es en el arte de contarnos historias conocidas para lanzarnos mensajes transgresores. El padre de un joven militar de la Guerra de Irak investiga la muerte de su hijo adelantándo en cada paso de la investigación a la inepta policía. El padre abnegado se involucra en las pesquisas y los pormenores como un sabueso infalible. La labor heróica, eficaz del padre, va destapando, paso a paso la vida antiheróica, turbia, del hijo.

El recurso para contar las dos historias es un móvil inservible del que un programador callejero va recuperando los archivos de media. El móvil es el mejor Haggis, el Haggis de “Crash”. El guionista que ofrece pocas facilidades y obliga al espectador a crear la historia a partir de las pruebas.

Haggis sobresale por encima del narrador medio a la hora de hilar géneros separados. El cine negro, desengañado, acusador sirve para hablar de la política de EEUU contra un país que no les ha hecho ningún daño. El cine policial de chicos buenos, de buenas intenciones que al final siempre descubren al malo por mucho que se esconda, sirve para hablar de la emoción del padre, de la vidas truncadas que están quedando en la cuneta. La película lanza cargas de profundidad contra unos políticos que han abducido su país durante dos legislaturas. Los cuales, por cierto, han demostrado tan escasa valía moral e intelecual en sus decisiones que, es seguro que podrán ver de cabo a rabo la película sin sentirse remotamente ofendidos.


Critica de "En el valle de Elah" publicada el 2008-01-20
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