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Crítica de El bueno, el feo y el malo

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La crítica vapuleó la película, pero el público respondió de una forma entusiasta. A partir de entonces el western norteamericano no volvió a ser igual. Como tampoco lo fue la carrera de Clint, un actor que aún no había logrado obtener reconocimiento"

 


Moebius por Moebius


cartel de El bueno, el feo y el malo

Director: Sergio Leone
Estreno: 1966-02-05
Genero: Western

Tras acabar el rodaje de La muerte tenía un precio Clint Eastwood permaneció un tiempo en Roma para participar en Las brujas, una película italiana dividida en capítulos que serían a su vez dirigidos por distintos directores. Eastwood trabajó a las órdenes de Vittorio De Sica interpretando a un marido normal y algo aburrido que descuida a su esposa tras muchos años de matrimonio. Tras acabar el trabajo regresó a los Estados Unidos, donde se encontraría con que ahora era el protagonista principal de la serie televisiva Rawhide. Su compañero había sido despedido. Ahora Eastwood era el protagonista. Mientras tanto sus dos películas con el director Sergio Leone seguían sin estrenarse. En su país Eastwood era tan sólo una cara familiar que aparecía en la televisión una vez a la semana.

Mientras, en Italia, varios productores norteamericanos habían acechado a Leone para que dirigiera un nuevo western. Ofreciéndole un gran presupuesto, más cuantioso de lo que jamás pudiera imaginar, el director y sus productores italianos no tardaron en aceptar la oferta. Interesado en desmitificar la diferencia entre el bien y el mal y los tópicos unidos al western, el director quería rodar una historia sobre tres timadores, tres pistoleros que no son lo que parecen, y que según las circunstancias pueden ser generosos o ser crueles. El director quería una mezcla entre la tradición picaresca y el dramatismo de una sangrienta guerra civil. Aquél sería el punto de partida para elaborar el nuevo guión. La historia sería titulada "Los dos magníficos harapientos", título que fue cambiado antes de comenzar el rodaje.

La película contraponía la futilidad y crueldad de las guerras ("nunca vi que se malgastaran tantas vidas tan inútilmente", dice más o menos uno de los personajes) con la picaresca y la baja moral de los protagonistas del film. Los pistoleros, capaces de asesinar, engañar y robar, son, aun así, más humanos y dignos que las guerras y aquellos que las provocan. En la tradición de Hollywood la Guerra de Secesión, cuando se había adaptado para la gran pantalla, había tenido siempre que ver con valores morales y la construcción de una nueva nación. Heroísmo y sacrificio. Sin embargo, Leone estaba dispuesto a hacer un retrato nada heroico, donde la guerra de fondo que transcurre en la película se reduce a los muertos y el polvo. Orson Welles le comentó a Sergio que hacer una película sobre la guerra civil era "una locura". Salvo Lo que el viento se llevó, ninguna película que tratara el tema había triunfado en la taquilla norteamericana.

En lo referente al reparto, el papel de "el bueno" estaba reservado para Clint Eastwood. Sin embargo, esta vez, Eastwood no estaba tan deseoso de aceptar. Sin que las anteriores películas hubieran sido estrenadas en Norteamérica y habiéndose convertido en el protagonista de la serie Rawhide, el actor temía que el que se le llegar a asociar con las películas de serie B italianas podría dañar el futuro de su carrera. Por otra parte, también expresó sus dudas respecto a su papel, ya que parecía que el verdadero protagonista fuera Tuco, "el feo". El propio Leone tuvo que viajar a Estados Unidos y convencer a Eastwood de que aceptara el papel. Pero ambos acabaron discutiendo en lo que la mujer de Leone calificó como "un choque de egos masculinos". Finalmente Eastwood aceptó firmar, pero se aseguró de embolsarse una elevada suma por su participación en el film.

Para el papel de "el malo", Leone había dudado en trabajar de nuevo con Lee Van Cleef. Trató de fichar a Charles Bronson una vez más, y esta vez éste había aceptado, pero incompatibilidades contractuales imposibilitaron que estuviera disponible. Así pues, Leone confió el papel de Sentencia al bueno de Lee.
Por último, para interpretar a Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramirez, se había pensado en un principio en Gian Maria Volonté, pero Leone deseaba a un actor con más vis cómica. El elegido fue Eli Wallach, prestigioso actor proveniente del Actor's Studio y que ya había sido un bandido en Los siete magníficos. De todas formas, Leone le eligió por su papel en "Los ferrocarriles", episodio encuadrado en La conquista del Oeste, y donde Wallach dejó impresionado a Leone por su capacidad para la mímica. Wallach, que por entonces se sentía encasillado como el eterno bandido latino, al mismo tiempo encontraba difícil amoldar su estilo teatral al tecnicismo de Hollywood. Eli quería volver al cine, pero nuevamente llegaba un director, esta vez italiano, con un papel de italiano. Leone le rogó que antes de aceptar viera alguna de sus películas. Aquello fue todo lo que le bastó a Eli Wallach para aceptar trabajar en El bueno, el feo y el malo.

Wallach y Leone congeniaron en seguida, y durante su estancia en Roma el guión sufrió cambios importantes. Director y actor se lo pasaban en grande jugando y contrastando ideas para el personaje de Tuco. El bandido sería un ateo pero al mismo tiempo supersticioso que no para de santiguarse, y que en vez de llevar un cinto lleva tirantes y cinturón y lleva la pistola colgando de una cuerda.

Tal y como había temido Eastwood, Tuco se convirtió en el personaje central de la película. Las mejores frases y escenas tenían que ver con el pícaro bandido. El enorme talento de Wallach logró desplazar del centro de atención al eterno "hombre sin nombre" de Eastwood. De modo que las tensiones entre éste y Leone continuaron durante el rodaje, aunque Clint no sólo no mostró ninguna antipatía hacia Wallach, sino que le ayudó aconsejándole y dándole ideas para su personaje. De todas formas, el largo rodaje de El bueno, el feo y el malo significó el canto del cisne para la colaboración entre Eastwood y Leone. La progresiva disminución del protagonismo del californiano ("Si continúo así en el próximo film estaré acompañado por toda la caballería americana") y los roces entre el actor y el director marcaron el fin de una estupenda simbiosis que dio al cine tres grandes western, a cada cual mejor. Eastwood y Leone no se volvieron a ver hasta que, poco antes de la muerte del italiano, quedaron para comer en un restaurante de Roma.

A pesar de ese agrio final Eastwood siempre tuvo buenas palabras para con Leone, y nunca negó lo que había aprendido durante los rodajes europeos: la economía de medios, una forma distinta de trabajar, más libre que en el viejo Hollywood, y una forma de retratar la violencia cruda y sin tapujos. También fue junto a Leone que desarrolló el arquetipo de sus personajes duros y silenciosos, y también fue rodando aquellos western donde conoció lo interesante que podían resultar los personajes duales. Como había hecho prácticamente desde los comienzos de su carrera, Eastwood no dejó de estudiar las labores y las formas de trabajar de Leone. El gusanillo de la dirección seguiría reconcomiendo al actor unos años más.

El bueno, el feo y el malo
fue estrenado en Italia a finales de 1966 y constituyó un nuevo éxito, aunque recaudó menos que La muerte tenía un precio. Mientras, solucionados los problemas legales con Akira Kurosawa, el productor Alberto Grimaldi, que finalmente se había hecho con los derechos de las tres películas de Leone, las vendió a la United Artists. De este modo los tres filmes fueron comercializadas en los Estados Unidos como una trilogía, y para efectos publicitarios fue cuando se acuñó la frase que daría inmortalidad al personaje de Eastwood: "el Hombre sin nombre". La crítica vapuleó a las películas, pero el público respondió de una forma entusiasta. A partir de entonces el western norteamericano no volvió a ser igual. Como tampoco lo fue la carrera de Clint Eastwood, un actor de por entonces 36 años que aún no había logrado obtener reconocimiento alguno en su país por su trabajo en la gran pantalla.

Critica de "El bueno, el feo y el malo" publicada el 2008-02-05
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