ir al especial

Crítica de Por un puñado de dólares

"

Tras un rotundo éxito en Italia la película triunfó en toda Europa. Una demanda judicial por parte de Kurosawa paralizó su estreno en Norteamérica. Clint Eastwood regresó a los platós de Rawhide sin saber que para gran parte del mundo ya era una estr"

 


Moebius por Moebius


cartel de Por un puñado de dólares

Director: Sergio Leone
Estreno: 1964-02-05
Genero: Western

En 1964 Clint Eastwood co-protagonizaba junto a Eric Fleming la serie Rawhide, que narraba las andanzas de dos vaqueros y sus transportes de ganado de un lado para otro. Durante años había probado suerte en el cine, buscando ese gran papel que le diera a conocer. Había trabajado en películas de la parlante mula Francis, en films de serie B como Tarantula o en westerns baratos como Ambush at Cimarron Pass, clasificada por el propio actor como "lo peor de su carrera". Aunque Rawhide le daba el suficiente dinero como para mantenerse junto a su mujer, artísticamente el papel del inexperto e impulsivo Rowdy Yates no le reportaba nada. Ya en los rodajes de la serie Eastwood se fijaba en la manera de hacer de los distintos directores que iban pasando por ella, aunque obviamente el momento para que se pusiera tras la cámara aún quedaba lejos. Por el momento tenía que buscar la forma de salir del círculo vicioso de la televisión. Seguramente nunca habría imaginado que esa oportunidad le esperaba al otro lado del Atlántico, en la vieja Europa, dónde un remozado género western y un orondo director italiano estaban a punto de cambiarle la vida.

El nacimiento del subgénero conocido como spaghetti western ocurrió antes de que el director Sergio Leone siquiera se planteara rodar una película de tal género. Para cuando el italiano decidió rodar una historia ambientada en el viejo Oeste norteamericano, alrededor de 25 películas de western habían sido rodadas en Italia por directores y equipos italianos (incluido el padre del propio Leone, Vincenzo). Pero la obra de Leone marcó un punto de inflexión: aún con pocos medios, el director logró componer una magnífica obra que se distanciaba de la mayoría de films anteriores, no sólo por tener mayor calidad, sino por un gozar de un tratamiento distinto, muy personal, cercano a los "westerns" maduros como Solo ante el peligro.

Desde la década de los 50 las coproducciones entre Italia, España y Alemania eran muy frecuentes. La principal razón para tal colaboración era el abaratar costes y facilidad para asumir los riesgos económicos de cualquier película que se llevara a cabo. Aquél método se vio renovado cuando Samuel Bronston desembarcó en España para una serie de megaproducciones de diverso género. Bronston trajo dinero y equipamiento americano, construyó estudios, platós, y, aún más importante, llevó el método de Hollywood a España. Toda una serie de técnicos y cineastas se formaron bajo la tutela de Bronston. Y aquél fue un caldo de cultivo enormemente importante para el paso que iba a dar Leone en su carrera. España era el sitio perfecto para rodar un western: tenía los paisajes, los medios y los técnicos. Y pueblos enteros dedicados a la industria del cine. A principios de los años 60 el decorado estaba preparado. Sólo hacía falta una historia.

El western, como mito, había sido abandonado por los propios americanos. El género subsistía, aunque en 1963 representaba un 9% del total de producciones en Hollywood. Cada vez era menos rentable, y los productores de los grandes estudios preferían otro tipo de historias. Los creadores del invento lo habían abandonado a su suerte. El testigo debía ser recogido por otros. Artistas y cineastas de otros países, que habían crecido viendo westerns en el cine, y que habían bebido de las fuentes de John Ford y el resto de grandes directores hollywoodienses. Y la historia que debía servir de inspiración para el comienzo de la Trilogía del dólar vino del lugar más insospechado: el lejano oriente.

El director de Yojimbo (El mercenario), el japonés Akira Kurosawa, reconoció la influencia que el western había tenido a la hora de rodar el film. Entre otros factores y razones, Kurosawa se apropió de la imaginería del lejano Oeste, del mito hollywoodiense de los cowboys y los héroes solitarios, y lo tamizó para adaptarlo al consciente y a la historia del Japón. Adaptó una novela policíaca (Red Harvest, de Dashiell Hammett), la trasladó al Japón medieval y la rodó a la manera del western, como si recreara Raíces profundas con samurais en vez de con pistoleros.

Sergio Leone encontró en El mercenario la historia que buscaba. Mientras la veía en el cine decidió adaptar la historia y convertirla en un western. Se cerraba así el círculo: una historia de gángsters pasa a ser una historia de samurais para acabar siendo una historia de pistoleros en el lejano Oeste. El mito era revisionado una y otra vez. Leone siempre afirmó estar "traduciendo" al italiano, más que simplemente copiar el film de Kurosawa. Sin embargo, tras el estreno, Kurosawa (con toda la razón) demandó a Leone por haber copiado su film sin adquirir derecho alguno o haber mediado conversación alguna. Los tribunales le dieron la razón, y Kurosawa y sus socios percibieron un 15% del total de la recaudación del film y los derechos exclusivos del film en Taiwan, Japón y Corea.

El personaje principal del film, el Forastero, el hombre sin nombre, debía ser interpretado por un norteamericano. Leone tuvo en mente a Henry Fonda como su Forastero: preveía un efecto sorpresa que causaría sensación. Sin embargo, el agente de Fonda ni siquiera se dignó enseñarle el guión que Leone le había enviado. Leone intentó entonces conseguir a James Coburn, pero era demasiado caro. Después, Charles Bronson rechazó el papel, afirmando que el guión era "simplemente de lo peor que he leído nunca". Sin embargo, afirmó más tarde: "Lo que entonces no entendí es que no era el guión lo que importaba. Era la forma en que él iba a dirigirlo lo que constituiría la diferencia". Finalmente Leone encontró a su hombre en una una joven promesa de "mirada vacía" parecía que podía encajar en el papel. Su nombre era Clint Eastwood. Al parecer, Leone no parecía muy convencido, pero la posibilidad de que el caché del actor subiera en los próximos meses convenció a los productores de que Eastwood debía ser el hombre. Tonino Valerii, director asistente de Leone, afirmó: "No recuerdo que Leone dijera nunca realmente 'sí' a Clint Eastwood". En cambio, Eastwood, interesado por el guión, si que aceptó la oferta de Leone. A ello también contribuyó el deseo de su esposa de pasar unas vacaciones en España e Italia.
Eastwood no sólo se dedicó a interpretar a el Forastero, también ayudó a diseñarlo. Él compró los pantalones negros en una tienda de Hollywood Boulevard. El sombrero lo consiguió en Santa Monica, y al parecer su famoso poncho lo adquirió en España. También fue idea suya la de tener constantemente un cigarro en la boca. También se ha dicho su característica mirada y esos ojos entornados fueron producto del sol y de las luces de alto voltaje que se utilizaron para la iluminación.

Leone, quién ya había trabajado en España con anterioridad en los comienzos de su carrera, hizo de Almería (y también de Burgos y la sierra madrileña) su lejano Oeste. Muchos de los emplazamientos para sus escenas ya los conocía de sus anteriores visitas. Otros surgieron por casualidad mientras viajaba, y otros surgieron tras la búsqueda de localizaciones. Pero lo cierto es que la Trilogía del dólar y España quedaron indisolublemente unidas.

El último elemento característico de la trilogía en discordia fue la música. Ennio Morricone, que había sido compañero de clase de Leone, no fue la primera opción del director. Sergio Leone no estaba impresionado por el trabajo anterior de Morricone, y se entrevistó con el compositor tras ser presionado por los productores. Sin embargo, decidió darle una oportunidad.

Bajo la dirección del italiano Eastwood comenzó a desarrollar ese modo de interpretar que se ha convertido en su sello particular: parquedad de palabras, voz siseante, tono apagado, una mirada glacial que con los años ha llegado a ser realmente expresiva y una sonrisa socarrona que convertían a su despiadado pistolero en un pillo que aunque matara por la espalda nos caía simpático. Con Leone aprendió también que un bajo presupuesto puede bastar para realizar una gran película, y que había otro cine al margen de Hollywood donde se podía matar a alguien en un mismo plano y donde un director podía realmente hacer su película.

Una vez finalizado el rodaje Eastwood volvió a Norteamérica creyendo que había rodado un western italiano de tercera del que no volvería a oir hablar y que le había reportado una suma de dinero aceptable y unas vacaciones en Europa para su mujer. Mientras, en Italia, se cambió el nombre de Il Magnifico Straniero al definitivo Por un puñado de dólares, sin que el actor fuera avisado de ello (de modo que cuando las primeras críticas se publicaron en los Estados Unidos creía que se trataba de otro film). Tras un rotundo éxito en Italia la película triunfó en toda Europa. Una demanda judicial por parte de Kurosawa paralizó su estreno en Norteamérica. Clint Eastwood regresó a los platós de Rawhide sin saber que para gran parte del mundo ya era una estrella del western.

Critica de "Por un puñado de dólares" publicada el 2008-02-05
Ver más críticas de Moebius


Otras criticas de Por un puñado de dólares

Ver todas las críticas de



Película del Especial "Clint Eastwood"
"Eastwood no es sólo el mejor director de su generación, es además un intérprete infravalorado, uno de los tipos duros de Hollywood, y un gran autor cuyas descripciones del pasado y presente de su país le emparentan directamente con John Ford." por Moebius
  Ir al especial Clint Eastwood

Película del Especial "Far West"
"El cine adaptó las novelas baratas que relataban un sinfín de aventuras, a veces reales, a veces inventadas o simplemente magnificadas por la imaginación popular, de personas como los célebres cowboys, auténticos héroes masculinos." por Victor Bilbao
  Ir al especial Far West