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Crítica de El doctor Mabuse

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...no tenemos más remedio que incluir a Fritz Lang entre los directores expresionistas; acaso el mejor de todos ellos."

 


Ethan por Ethan


cartel de El doctor Mabuse

Director: Fritz Lang
Estreno: 1922-02-08
Genero: Suspense

El hombre es el único animal que tropieza más de una vez en la misma piedra, por eso es conveniente que, de vez en cuando, revisemos algunas películas que actúan como verdaderos faros en la espesa niebla de la intolerancia humana. Seguro que el lector cinéfilo tiene en mente más de una cinta acerca de, por ejemplo, el Holocausto. Pero una cosa es recordar terribles hechos de la humanidad y otra muy distinta es hacer una predicción de lo que puede ocurrir y, lo que es peor, acertar. Eso fue precisamente lo que sucedió con "El Doctor Mabuse". Su director, Fritz Lang ya advertía, con el subtitulo “Retrato de una Época”, su intención profética.

Lang pronosticaba, en 1922, la llegada de tiempos nefastos para Alemania. Lo hacía presentando a un personaje malévolo –el psicoanalista que da el título a la película- que disfrutaba jugando con las personas, mientras utilizaba sus poderes mentales para dominar sus voluntades y someterlas a su causa criminal, o para apropiarse de sus bienes. El guión del propio director, y de su mujer Thea Von Harbou, basado en la novela de Norbert Jacques, apuntaba en una clara dirección: la aparición del partido nazi, con un tal Adolf Hitler a la cabeza, y el poder de atracción que ejercía sobre las débiles mentes germanas de la época. Y es que los años de la república de Weimar fueron difíciles para un pueblo que había perdido una guerra y se encontraba en una situación de inestabilidad política y económica. Tanto la inflación galopante, surgida por la necesidad de pagar los daños de la contienda, como los desordenes revolucionarios, eran el caldo de cultivo ideal para los siniestros planes de Mabuse/Hitler. El entorno por el que se mueve la trama lo refleja de forma espectacular el realizador en distintas secuencias de la cinta. Así, unos mendigos cautivos cuentan dinero falso en un tugurio; el mafioso que los vigila confirma que son dólares y no marcos debido a que estos últimos eran sólo papel sin valor alguno. Una de las muchas genialidades de la cinta: todos los mendigos son ciegos, ¿qué nos querría decir Lang? ¿Acaso que las pobres gentes de la época participaban en los siniestros planes sin querer ver lo que sucedía?

Por otro lado Lang expone la debilidad mental de los ciudadanos de las clases sociales más privilegiadas sirviéndose de inolvidables decorados: los lujosos casinos ilegales, las mansiones donde la Jet Set juega clandestinamente, donde hace espiritismo o celebra bacanales o simplemente se aburre. Esta decadencia es aprovechada por Mabuse, que se erige gigantesco sobre la ciudad, no sólo ante la pasividad de todos, si no también ante su complicidad al admirarle (la impresionante secuencia de la representación teatral así lo confirma).

Para dotar de mayor fuerza al relato, el genial cineasta se vale del expresionismo. Y aquí es necesario hacer un inciso: Lang nunca admitió su pertenencia a este movimiento, sin embargo prácticamente toda su obra se caracteriza por elementos expresionistas. En "Mabuse" alguien le pregunta al doctor “¿qué opina del Expresionismo?”, la respuesta del criminal es realmente de Lang: “El Expresionismo es un divertimento, pero hoy en día todo es un divertimento...” Llegados a este punto creo que lo mejor es hacer caso a nuestros sentidos y no a la ironía del director. Si vemos el decorado del Petit Casino, del asador Schramm o de la mansión de los Told -sobre todo este último- observaremos elementos cubistas, cactus que parecen tomar vida –no es casual que Mabuse se sitúe al lado de dichas plantas mientras proyecta su fuerza mental-o sillas de formas puntiagudas y suelos decorados en sierra, todo de acuerdo a la angustiosa situación que allí se vive; si vemos los callejones de los barrios bajos; si observamos las luces y sombras de la cárcel (¡algunas de ellas están pintadas!); si nos atenemos a todo esto, no tenemos más remedio que incluir a Fritz Lang entre los directores expresionistas; acaso el mejor de todos ellos.

La situación que Lang había pronosticado con "El Doctor Mabuse" se hizo realidad cuando en 1933 quiso estrenar la continuación, "El Testamento del Dr. Mabuse": los nazis ya estaban en el poder. El Doctor Goebbels -esta vez era un doctor real- prohibió su distribución, pero le ofreció a Lang un importante cargo dentro de la industria cinematográfica. Después de que el director le confesara que tenía familia judía, el ministro de propaganda le respondió: “Nosotros decidiremos quienes son o no son judíos”. Ese mismo día, con lo puesto, Fritz Lang huyó del país.


Critica de "El doctor Mabuse" publicada el 2008-02-08
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