Crítica de El caníbal de Rohtenburg

 
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Las interpretaciones de Thomas Ketschmann y Thomas Hubber son dignas de mención, pero por desgracia conforman una pequeña parte de un conjunto que roza el telefilm."



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Oscar Martínez por Oscar Martínez
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cartel de El caníbal de Rohtenburg
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Director: Michael Weisz
Estreno: 2007-12-21
Genero: Terror



Galardonada hace dos ediciones en el Festival de Sitges con los premios al Mejor(es) Actor(es), Mejor Director y Mejor Fotografía, El caníbal de Rothenburg, cuyo título original es Rohtenburg (Grimm Love Story), llegó por fin a nuestras pantallas, en un anonimato casi abosulto y con varios años de retraso.

Dirigida por el director de El retorno de los malditos Michael Weisz, y protagonizada por Thomas Kretschmann, Keri Russell, Thomas Huber, Rainier Meissner y Angelika Bartsch, la película cuenta la historia verídica que conmocionó a buena parte de la sociedad hace unos años, cuando un apacible informático mutiló, asesino y devoró a un hombre tras supuestamente alcanzar un acuerdo mutuo a través de internet.

Prohibida en Alemania pocos días antes de su estreno, El caníbal de Rothenburg es una película bastante fallida, aunque uno debe reconocer que tiene sus pequeños instantes de gloria, ubicables todos ellos en su tramo final.

Dejando a un lado el hecho de haber introducido la innecesaria presencia de una estudiante de criminología norteamericana como nexo para recrear los acontecimientos, El caníbal de Rothenburg resulta bastante medicocre a lo largo de sus dos primeros tercios de metraje, en el que Michael Weisz convierte a los dos protagonistas en algo tan obvio y recurrente como un Norman Bates de tercera, como si el único detonante para las conductas psicópatas fuera una madre posesiva.

Por otro lado, dicha recreación no hubiera resultado un impedimento para el buen quehacer de la película si los constantes flashbacks no fueran tan tremendamente obvios, o si las interpretaciones no fueran tan tristemente pésimas. Por suerte, los ecos del pasado pierden protagonsimo a medida que El caníbal de Rothenburg avanza, dando paso a las interpretaciones de Thomas Ketschmann y Thomas Hubber, quienes logran dotar a la película de Michael Weisz de un mínimo decoro y cierta credibilidad.

Y es que, si por un momento borramos de nuestra mente la mayor parte del incio y desarrollo de la película y la innecesaria presencia de Keri Russell, El caníbal de Rothenburg termina dejando un (relativamente) buen sabor de boca, sobretodo gracias a la, como ya he dicho con anterioridad, creciente presencia del binomio masculino, en un final más sugerente que explícito, pero que logra incomodar al espectador, en buena medida, gracias también a una atmósfera orpesiva y malsana.

Por desgracia, el producto general resulta ser de una calidad ínfima.

Critica de "El caníbal de Rohtenburg" publicada el 2008-02-11
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