Crítica de Fargo

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A pesar de sus defectos, la representación es una expresión real como la vida misma: precisamente la vida en un acontecimiento concreto, puede ser tan aburrida, macabra, inane o lamentablemente cómica como ocurre en esta estupenda parábola de los Coe"

 


José A. Peig por José A.


cartel de Fargo

Director: Joel Coen
Estreno: 1996-02-12
Genero: Comedia

A caballo del thriller y la comedia ácida, con el humor negro como tonalidad más representativa, los hermanos Joel y Ethan Coen configuran la mirada personal que engloba todos estos ingredientes: un sentido bizarro de los resortes histriónicos en situaciones que definen el patetismo de ésta nuestra miserable condición humana, más concretamente la consabida y tópica idea de la esclavitud por el dinero. El desarrollo se reduce a una exposición de personajes en situaciones delirantes en las que la degeneración moral y la vulgaridad de lo cotidiano juegan un papel esencial: esas sonrisas caricaturizadas y esas conversaciones triviales son la mejor expresión de la abulia y una cierta misantropía que forman la grotesca punzada en el estómago, con lo cual supone una muy estimable reformulación de la comedia en su faceta más dolorosa.
El paisaje helado es el escenario idóneo en una mirada desnuda y fría. La austeridad del entorno y el distanciamiento emocional son el instrumento para la comedia en su atributo más interesante: no es más que la tragedia contemplada desde una cierta perspectiva ( el distanciamiento que permite la comicidad), en este caso, la de un cineasta burlón que diserta sobre la sobrevaloración del dinero, aunque esto es solo la excusa para la caricaturización del elenco central contrapuesto al personaje femenino (Frances McDormand), un poco el que viene a representar el sentido común en medio de esta amalgama de sediciosos, un mero vehículo para la moraleja final en la última secuencia del film: frente al maquiavelismo de los tres personajes que abren la narración en un apartado local nocturno, la sencillez y la bonhomía del dueto conyugal. Una historia de simples contrastes, algo esquemática, es la primera observación del debate, pero convengamos en que lo importante de Fargo no es la historia, sino la construcción de caracteres y de situaciones.

Ante todo, interpretaciones memorables (a destacar Steve Buscemi) y una efectiva combinación de tonos: ironía, amargura, comicidad macabra, trazo costumbrista. ¿Puro entretenimiento o crítica ácida a la sociedad del oeste americano?. Más de lo primero, que es como mejor podemos valorarla, aunque no podemos obviar lo segundo, y visto desde ese ángulo, resulta mucho más tibia de lo que parece a simple vista, por causa de esa resolución un tanto inane (estática) en relación a todo el planteamiento anterior.

A pesar de sus defectos, la representación es una expresión real como la vida misma: precisamente la vida - incluso ciertos acontecimientos macabros que todos los días leemos en los periódicos -, en un acontecimiento concreto, puede ser tan aburrida, macabra, inane o lamentablemente cómica como ocurre en esta estupenda parábola de los Coen.

Critica de "Fargo" publicada el 2008-02-12
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