Crítica de Compulsion (Impulso Criminal)

 
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Un estupendo film, que se dedica a escudriñar en las complejas personalidades de un par de jóvenes, autores de un horrendo crimen en los Estsdos Unidos en los años 20."



Christian Sandoval por Christian Sandoval
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cartel de Compulsion (Impulso Criminal)
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Director: Richard Fleischer
Estreno: 1959-05-17
Genero: Suspense



“Compulsion” (1959), es un film del director Richard Fleischer, basado en la novela del mismo nombre del escritor Meyer Levin, la cual se inspiró en un bullado crimen de los años 20. La cinta está protagonizada por Orson Welles, Dean Stockwell y Bradford Dillman.

Judd Steiner (Dean Stockwell) y Arthur Straus (Bradford Dillman), son dos jóvenes sumamente inteligentes, que cierto día, deciden comprobar su intelecto superior planificando lo que ellos creen puede ser un “crimen perfecto”. Pero un descuido, hará que la policía de con ellos, y los someta a un juicio que busca la ejecución de ambos jóvenes. Viendo la situación en la que se encuentran, las familias de ambos jóvenes deciden contratar al abogado Jonathan Wilk (Orson Welles), un experto en casos como este, quien puede ser el único capaz de cambiar la sentencia.
En 1924, Nathan Leopold y su amigo Richard Loeb eran dos jóvenes provenientes de familias acaudaladas de Chicago, los cuales además eran sumamente inteligentes al punto que estaban bastante adelantados en sus estudios pese a la corta edad que tenían.

Ambos eran seguidores de Friedrich Nietzche, en especial de sus teorías acerca del “superhombre”. Ellos creían que estos superhombres, gracias a su inteligencia superior, no se regían por las leyes, debido a que solo estaban pensadas para la gente común. Con esto como ideología, pensaron en secuestrar y asesinar a un pequeño niño, pedir una recompensa y dejar una serie de pistas para confundir a la policía. Finalmente, secuestraron al pequeño primo de Leopold, de solo 14 años, el cual asesinaron en el auto, mutilando su cuerpo con acido y navajas, para luego dejarlo en un parque desierto. Desafortunadamente para el par de “genios”, Leopold dejó caer sus anteojos en el lugar donde dejaron al pequeño. Fue debido a esos anteojos que la policía dio con el par de jóvenes. Al ver que ambos se enfrentaban a la pena de muerte, las familias contrataron a Clarence Darrow, el mejor abogado de Estados Unidos para que se ocupara de su defensa, e impidiera que los criminales fueran ahorcados.

De esa escabrosa historia real es que nace este estupendo film, el cual dedica bastante tiempo a escudriñar en las complejas personalidades de este par de jóvenes, y en mostrar cuales fueron sus motivaciones para cometer tal horrendo crimen. Durante el transcurso de la cinta, se sugiere la homosexualidad de los protagonistas, sin que esta se haga evidente en algún momento. De la misma forma, se establece una relación de dependencia, en donde Judd, el más frágil e introvertido, busca la constante aprobación de Arthur, que presenta una personalidad más extrovertida y dominante. Esta búsqueda por aceptación se ve en numerosos episodios del film, como por ejemplo en la escena inicial donde intentan atropellar al borracho. A pesar de que Judd no tiene intención de arrollar al hombre, pero debido a que Arthur lo amenaza con dejarlo, el joven se ve en la obligación de cometer el acto para no perderlo.

Otro aspecto al que se la da bastante importancia, es al polémico tema de la pena de muerte. Jonathan Wilk durante su discurso de cierre en el juicio, que es uno de los monólogos más largos de la historia del cine, clarifica su visión acerca de este tipo de castigo, visión que hasta el día de hoy puede ser compartida o rebatida. Para él, no existe beneficio alguno de castigar un asesinato quitando otra vida, el solo hecho de pensarlo o buscar tal opción, nos convertiría en algo parecido a los mismos asesinos. Se trata de un castigo totalmente inútil, que como él clarifica, no ayuda a disminuir la tasa de crímenes. Finalmente, afirma lo que puede ser su argumento de más peso moral, que nadie tiene el derecho de quitarle la vida a otra persona, por muy culpable que esta sea.

Es importante mencionar que el abogado, a pesar de hacer alusiones al estado psicológico de los individuos, en ningún momento niega su culpabilidad y la frialdad con la que cometieron el crimen, sino que más bien apela a la conciencia de una sociedad mayormente católica, a las cuales el asesinato sea por la razón que sea, les debiera parecer una acción censurable.

A cincuenta años del film, y a más aún del caso real, este sigue siendo un tema bastante actual, con partidarios a ambos lados de la discusión.

A diferencia de otras cintas basadas en el mismo caso, como por ejemplo “La soga” (1948), del director Alfred Hitchcock, acá se muestra el periodo en que la policía comienza a realizar las investigaciones del crimen, para posteriormente pasar a mostrar el juicio y su respectiva sentencia En ningún momento se muestra el crimen o la víctima. En “La soga”, vemos como los jóvenes planifican el crimen, como posteriormente lo llevan a cabo, y finalmente como el personaje de James Stewart en un intenso juego psicológico en que participan los tres protagonistas, termina descubriendo lo que ha hecho la pareja de jóvenes.

Las actuaciones son notables, en especial la de Orson Welles, quien solo aparece en la última media hora del film. Sin embargo, su interpretación y en especial su monólogo final son tan potentes, que ya por si solo eleva de inmediato la categoría del film. De la misma forma, Stockwell y Dillman realizan un estupendo trabajo personificando a esta pareja de desequilibrados. Los tres actores ganaron el premio al mejor actor en el festival de Cannes, por sus interpretaciones en este film.

La filmación en blanco y negro le da cierto tono ceremonioso a la cinta, a la vez que ayuda a lograr la atmósfera de pesadumbres que ronda en la ciudad luego del descubrimiento de tan macabro crimen. De la misma forma, el blanco y negro ayuda a enmarcar que se trata de un film situado en la época de los crímenes, a diferencia de lo que pasaba con “La soga”, que pese a ser anterior a este, esta filmando en colores y es más bien una referencia al crimen que una adaptación fiel al mismo.

El director realiza un estupendo trabajo con este film, el cual yo considero un verdadero clásico. A pesar que de antemano uno sabe el resultado del bullado caso, la cinta es bastante entretenida, y es interesante ver como se desarrollo todo el asunto. Los nombres fueron cambiados para evitar problemas legales, cosa que no evitó que uno de los acusados que se encontraba vivo para aquel entonces, interpusiera una demanda por quebrantar su intimidad. Sin embargo, la demanda no fue acogida debido a que un poco antes de que se estrenara la cinta, se había publicado una biografía en la que se especificaban los mismos hechos que se pueden ver en el film.

Sin duda una película totalmente recomendable, y una buena forma de ver al gran Orson Welles en acción.

Critica de "Compulsion (Impulso Criminal)" publicada el 2008-02-17
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