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Crítica de Contraté un asesino a sueldo

"

Pesimismo acentuado, perdedores natos, desempleo, humor siniestro y, sobre todo, metraje reducido."

 


elprimerhombre por elprimerhombre


cartel de Contraté un asesino a sueldo

Director: Aki Kaurismäki
Estreno: 1990-09-13
Genero: Drama

Elprimerhombre se ha sentido alguna vez solo, pero no tanto como el personaje de Contraté un asesino a sueldo, de Aki Kaurismaki, interpretado por Jean-Pierre Léaud, actor fetiche de François Truffaut. A los primeros cinco minutos de la historia, Kaurismaki ya nos ha contado que han despedido del trabajo a su personaje y que vive solo en un piso pequeño. Acto seguido, harto de tantas frustraciones, se siente capaz de suicidarse, pero después de dos intentos en vano, descubre que puede contratar a un asesino a sueldo para que acabe con él. Sin embargo, conoce a una mujer que le abrirá los ojos y decidirá romper el contrato, pero no le será nada fácil, el asesino ya anda suelto en su busca.

Después de ver varias de sus películas, y en concreto por esta, a mi parecer hay una cierta semejanza entre Edward Hopper y Aki Kaurismaki. Ambos han retratado la soledad mejor que nadie; el primero lo hizo a través de sus pinturas realistas y el segundo mediante un cine realista, aunque mezclado con un cínico sentido del humor. En las dos formas de expresión predominan la luz y el color, con un contraste fuerte que aumenta la sensación de abandono. Y si nos imaginamos bien las escenas que pinta Hopper, podemos suponer que se escucha también música de Jazz o Blues, como ocurre en algunas escenas de esta película con Billie Holliday o Ray Brown. Todo influye para que la soledad sea casi palpable. El cuadro “Noctámbulos” es el más característico de Hopper y el que explica mejor la soledad como se percibe en esta película.

Rasgos característicos en las películas de Kaurismaki: un pesimismo acentuado; personajes marginados sin nada de suerte, o sea, perdedores natos; desempleo; humor siniestro y, sobre todo, metraje reducido. Casi todos sus films no pasan de la hora y media y algunos no llegan a la hora y cuarto, como “Ariel” (1988), de 74 min., que fue premiada por la Sociedad de Críticos de Estados Unidos en 1990, o “La chica de la fábrica de cerillas” (1990), de 69 min. Sus películas más conocidas son “La vida de bohemia” (1991), “Nubes pasajeras” (1996) y “Un hombre sin pasado” (2002), que logró en Cannes el Gran Premio del Jurado y el premio a la mejor actriz para Kati Outinen (que también aparece en la mencionada Nubes pasajeras) y en San Sebastián obtuvo el Premio Fipresci a la mejor película del año. “Luces del atardecer”, su última creación, es quizá de las más flojas.

Considero a Jean-Pierre Léaud un actor que ha hecho buenas películas pero tiene una manera peculiar de meterse en el papel. Siempre parece que le invada la timidez y pienso que en este film es superado por su personaje. A veces sobreactúa o parece que sea demasiado extraño, más de lo que debería ser. Es de destacar el vestuario y el peinado de la actriz que lo acompaña porque recuerda mucho a actrices de antaño, como Kim Novak o sobre todo a Janet Leigh en Psicosis.

Sin duda alguna, quien no llegue a adentrarse en el mundo de Kaurismaki que no prosiga en su intento porque no conseguirá entenderlo. Para mí tiene algún encanto que me atrapa, quizás por su humor, por su manera de enfocar los problemas personales de cada uno o por el recuerdo a esos cuadros que tanto me gustan del señor Hopper, y no lo aborrezco, al revés, me atrae aún más.

Para definir mejor a los personajes de sus películas, me quedo con una frase que leí una vez y que me encanta: “Perdedores de alma resistente”.


Critica de "Contraté un asesino a sueldo" publicada el 2008-02-20
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