Crítica de The hill

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Esta cinta es una verdadera joya del cine de guerra, en que Sean Connery se toma un descanso del personaje que lo hizo famoso, participando en uno de esos clásicos olvidados en el tiempo" "

 


Christian Sandoval por Christian Sandoval


cartel de The hill

Director: Sidney Lumet
Estreno: 1965-08-02
Genero: Drama

“The Hill” (1965), es un film del director Sidney Lumet, cuyo guión esta basado en la obra autobiográfica de Ray Rigby, acerca de sus experiencias mientras se encontraba prisionero durante la Segunda Guerra Mundial. La cinta esta protagonizada por Sean Connery, y además cuenta con las actuaciones de Harry Andrews, Ian Bannen, Ossie Davis y Ian Hendry entre otros.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en pleno desierto libio, a unos de los campos del ejército británico en la zona llegan diariamente soldados y oficiales, que deben cumplir condena y recibir castigos por sus actos de insubordinación. El lugar esta dirigido por un sádico oficial, quien no dudará en cometer excesos si con eso logra la obediencia de los prisioneros. Además del constante abuso verbal, el principal castigo consiste en subir y bajar una colina hecha de arena y roca, bajo el inclemente sol, y cargando una mochila cargada con equipo. No pasará mucho tiempo antes de que un grupo de prisioneros, encabezados por el destituido sargento-mayor Joe Roberts (Sean Connery), se revele en contra de las injusticias llevadas a cabo por los guardias de lugar.
Esta no es la típica película que habla acerca de algún héroe de guerra, sino que es la historia de un grupo de soldados, que por distintos motivos han sido condenados a prisión en un lugar que es un verdadero infierno. Es así que nos presentan a los cinco personajes que se verán obligados a compartir celda. Tenemos a Joe Roberts, condenado por golpear a un oficial de mayor rango, al joven George Stevens (Alfred Lynch), quien fue sorprendido desertando, mientras trataba de volver a Inglaterra escondido en un barco, Jacko King (Ossie Davies), quien fuera sorprendido robando tres botellas de whisky a un grupo de oficiales, Monty Bartlett (Roy Kinner), acusado de venta ilegal de propiedad del ejército, y finalmente a Jock McGrath (Jack Watson), llevado a prisión por participar en ciertas riñas. Como se puede apreciar, ninguno de estos hombres podría ser considerado como un buen soldado, menos aún un héroe.

De la misma forma, estos convictos presentan personalidades bastante diferentes entre sí, lo que hará más difícil la convivencia entre ellos, más aún cuando vean que todos son castigados aunque solo uno de ellos cometa un error. Como en la gran mayoría de las películas situadas en una prisión, no puede faltar al abusivo guardia, encarnado por Ian Hendry, quien verdaderamente desprecia a este grupo de soldados, en especial a Roberts, a quien castigará haciéndolo subir una y otra vez la condenada colina. Es un personaje que actúa cegado por el odio y por la búsqueda de poder dentro del lugar. Afortunadamente, entre los guardias esta el personaje encarnado por Ian Bannen, el cual esta conciente de las injusticias que se cometen dentro de la prisión, por lo que será el único que se atreva a apoyar a los prisioneros, incluso yéndose en contra de sus propios superiores si es que la situación lo amerita. Él representa la única pizca de humanidad existente en aquel sitio.
Más que ser una película que se muestra contraria a la guerra, la cinta tiende a criticar otros tópicos como el abuso de poder y la corrupción, cuyos mayores exponentes en el film son el Sargento-Mayor Wilson y el teniente Williams. Ambos realizan lo que se les da la gana dentro de la prisión, todo gracias a que en gran medida el Comandante a cargo de lugar, es un tipo sin ninguna autoridad. Es tanto el descontrol de estos dos hombres, que terminan matando a uno de los prisioneros debido a la sobrecarga de castigos a la que fue sometido. En ese momento, al verse acorralados por el grupo de Joe Roberts y por el guardia Harris, harán todo lo posible por salir ilesos de este lío, llegando incluso a extorsionar al médico del lugar. También existe una fuerte crítica al racismo. Durante la cinta se dice en reiteradas ocasiones que los hombres de color son inferiores en inteligencia al hombre blanco, llegando incluso a tratarlos de simios sin ningún tipo miramiento. Esta crítica es muy coincidente con el movimiento que estaba surgiendo en los Estados Unidos, que buscaba la igualdad de derechos entre los hombres de raza negra y los blancos.

Sin duda, el tema más importante que se trata es la lucha de este grupo de soldados, en especial de parte de Roberts, por lograr que se les respeten sus derechos como seres humanos. Como se puede ver en una parte de la cinta, es que la razón por la que Roberts golpeó a su oficial al mando, fue porque este lo obligó a mandar a sus hombres a una muerte segura, hecho al cual este se negó terminantemente. De la misma forma, lo que el personaje de Connery busca en el interior de esta prisión, es que la gente a cargo recuerde que están tratando con personas no con animales, y a la vez, lograr juzgar a los responsables por la muerte del joven soldado.
Entre “Goldfinger” (1964) y “Operación Trueno” (1965), Sean Connery decidió descansar del papel que lo llevó a la fama, y se lanzó a la búsqueda de un rol más arriesgado. Esta decisión fue motivada por dos grandes motivos; primero la preocupación que sentía al pensar que podía quedar encasillado en un personaje, además del miedo a que los críticos nunca lo tomaran en serio como actor. Es por esto, que no dudó en tomar el rol que le ofrecía el director Sydney Lumet en esta cinta, que era por mucho el rol dramático, más ambicioso que había obtenido hasta la fecha. Pese a que Connery había actuado con anterioridad en otras cintas, con la intención de desmarcarse de la imagen del sofisticado agente, como por ejemplo “Marnie” (1964), del director Alfred Hitchcock, y “Wowan Of Straw” (1964), de Basil Dearden, fue con “The Hill” que ganó reconocimiento como un excelente actor, capaz de personificar todo tipo de personajes. En esta ocasión pese a que su personaje es un tipo duro, presenta cierta dicotomía al mostrarlo a ratos como un tipo frágil, que carga con la muerte de sus hombres, pese a que no fue él quien los mandó a una muerte segura.

Lumet nos entrega un film crudo y bastante dramático, en glorioso blanco y negro, que gracias a su habilidad como director, logra que el espectador sienta el sufrimiento de estos soldados, en especial mientras suben la colina bajo el inclemente sol. El director logra darle un ritmo bastante adecuado a la cinta, agregando momentos de tensión cuando pareciera que todo esta en calma, todo esto sin la ayuda de ningún tipo de música. La película fue filmada en locaciones situadas en Almería, España, en medio de una zona desértica donde se construyó el recinto penitenciario. El calor en ese lugar era verdaderamente agobiante, por lo que la filmación resulto ser una experiencia bastante dura. Ese calor y ese sentimiento de desesperación, logran transmitirse a través de la pantalla.
Este film forma parte de los tantos films que no obtuvieron el reconocimiento que se merecían al momento de su estreno. Pese a las excelentes actuaciones, y la estupenda dirección, el único premio que obtuvo esta cinta fue el de mejor guión en el festival de Cannes. De igual forma, el público tampoco fue en demasía a las salas de cine, más que nada porque esperaban ver a Connery en un film de Bond, y no en un drama en blanco y negro acerca de una prisión. Sin embargo, su actuación en este film le abrió las puertas a otro tipo de personajes, bastante alejados del perfil del famoso agente británico. Esta cinta es una verdadera joya del cine de guerra, y es sin duda, uno de esos clásicos olvidados en el tiempo.

Critica de "The hill" publicada el 2008-02-22
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